Seguridad alimentaria: Agenda de la izquierda

Categoría: EPSI10, Otros puntos
enero 1 2014

Sin lugar a dudas, la humanidad enfrenta grandes cambios y retos en la segunda década del siglo XXI. El largo recorrido que hemos tenido como especie dice mucho de nuestra persistencia para sobrevivir. Hace unos cuantos días, en una nota perdida en un diario de circulación nacional, nos enteramos que un equipo de arqueólogos encontró huesos humanos con más de 500 mil años de antigüedad.

Desde la comunidad primitiva hasta la última fase del capitalismo conocida como globalización, pasando por la desintegración de la Unión Soviética y la caída del Muro de Berlín, el surgimiento de las llamadas naciones emergentes BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) en la toma de decisiones internacionales, y por ende la entrada al mundo multipolar, además del uso masivo de las nuevas tecnologías (telecomunicaciones e internet) y del cambio climático, nuestra especie no ha podido resolver una paradoja elemental que ya en el siglo XVIII había advertido con mucha claridad el padre de la demografía: ¿cómo lograr el equilibrio entre la producción de alimentos y el crecimiento de seres humanos en el planeta?

Dicho de otra forma, cómo resolver la máxima de Malthus: “La producción de alimentos aumenta aritméticamente, mientras la población humana crece geométricamente”, combinada con un sistema económico contradictorio y desigual con serios efectos negativos a nivel económico, político, social y medio ambiental.

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En palabras de Dickson D. Despommier1: “De acuerdo con estimaciones actuales, para el año 2050 alrededor del 80%  de los habitantes del planeta vivirán en centros urbanos y las proyecciones poblacionales hablan de que seremos alrededor de 10 mil millones de seres humanos”. 2

Nadie puede negar el círculo vicioso en el que todos, en mayor o menor medida, participamos. Esta cadena que sobre explota los recursos materiales del planeta es el consumismo, modelo diseñado en EEUU al término de la Segunda Guerra Mundial con la intención de reactivar las economías de la posguerra.

Filosofía posmoderna elaborada por el analista de mercados Víctor Lebow a mitad de la década del 50 del siglo XX que intenta satisfacer no sólo las necesidades materiales básicas de las personas como son la alimentación, el vestir, así como un lugar donde vivir, sino que se pretende cubrir necesidades de tipo moral, emocional y psicológico.3

El consumismo es una de las drogas más poderosas y nocivas en la actualidad. Además de las adicciones tradicionales como alcoholismo y tabaquismo, el primero por accidentes automovilísticos y graves daños a los principales órganos del cuerpo; el segundo, por los diferentes tipos de cáncer que desarrolla, dicho sea de paso, por lo menos en nuestro país, causan más muertes por su consumo que las drogas ilegales, de acuerdo al IAPA (Instituto para la Prevención y Atención de las Adicciones).

El consumismo causa una adicción tan fuerte que la podemos comparar con la dependencia física que desarrollan sustancias como la morfina o la heroína. Sí, así como lo leen. No es exagerado afirmar que las ansias insatisfechas del consumidor dependiente causan conflicto interno en la persona al grado de la depresión.

El consumismo exacerbado es el padre de otros males sociales, por ejemplo: inseguridad, tristeza, irritabilidad, corrupción, extorsión, adicción al trabajo, todo con tal de mantener un status quo que les permita hacer gala de seguir las últimas tendencias, ser gente exitosa, tener poder, bla, bla, bla.

Mucho consumo genera mucha contaminación, contaminación que provoca calentamiento global. Los países más consumidores son los que generan más basura. Por ejemplo, EEUU tiene el 5% de la población mundial y consume el 30% de los recursos naturales del planeta, al mismo tiempo que genera el 30% de los desechos, lo que conlleva a una destrucción acelerada de los ecosistemas y el medio ambiente4. Pero ellos no son los únicos, sino que somos todos debido al modelo que impone modas que desafortunadamente se hacen costumbres, como la idea estúpida de cortar árboles para llevarlos a casa menos de un mes y con esto celebrar la ¡Navidad!, sabiendo que esto erosiona los suelos, aleja las lluvias, respirando aire con más dióxido de carbono y menos oxígeno.

Cambio climático que provoca malas cosechas por inundaciones o por sequías extremas; escasez de alimentos que impacta en el aumento de precios, tecnología de punta que desplaza la mano de obra técnica y profesional; desempleo que repercute en la pobreza permanente de las mayorías, sobre demanda laboral que estimula los bajos salarios de las familias; salarios miserables que no alcanzan para comprar los básicos de subsistencia; mala nutrición acompañada de enfermedades (diabetes, obesidad, cardiopatías por el consumo de comida chatarra). Y entonces ¿cuáles son las bondades del sistema? ¿Cómo podemos revertir esto?

Para el teórico alemán Franz Hinkelammert la respuesta es un binomio: responsabilidad y esperanza5. Entendido como todo lo que podemos hacer nosotros mismos a nivel individual, colectivo, comunidades, partidos políticos y gobiernos para reencauzar un modelo que no tiene futuro literalmente. El tercer elemento que engloba a los dos anteriores: la ética en el buen vivir, en el hogar con la familia, en el trabajo con los subordinados, los superiores e iguales, en la escuela y en la calle.

Cambiar nuestras conductas de consumo individual es un primer paso. Sustituir plásticos por materiales reciclados y/u orgánicos. Eliminar la cultura del desecho, apostar por la calidad en la alimentación y la salud. Empezar a preocuparnos más por vernos hacia adentro, sumergirnos en las profundidades del ser humano donde radica el verdadero valor: la mente y la psique que no necesitan automóvil de lujo para viajar o ropa de marca. Erich Fromm lo señaló de manera muy clara6.

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La izquierda moderna está obligada a cuestionar el funcionamiento del sistema en conjunto y plantear alternativas urgentes, desafortunadamente se ha visto rebasada por la coyuntura y ha perdido de vista el bosque. Parece que ahora es la sociedad civil a través de las ONG´s, quienes están planteando, desde su ámbito, propuestas y acciones a las inmensas lagunas que no han podido llenar gobiernos ni partidos políticos.

Temas como la defensa de la tierra, la seguridad y soberanía alimentarias, la comida libre de transgénicos, la defensa de las especies en peligro de extinción, alto total a la crueldad y maltrato contra los animales, la preservación de las fuentes naturales de agua dulce, la sustentabilidad de los bosques y selvas, liderazgo y capacitación comunal, son algunos de los temas que los grupos ambientalistas indígenas, campesinos y urbanos han venido posicionado en los medios sin respaldo verdadero de las principales organizaciones políticas.

En el último sexenio (2006-2012) el crecimiento del desempleo ha sido una constante en la economía mexicana, INEGI informó que en 2006 el empleo informal oscilaba en el país a una tasa promedio del 13%, en 6 años creció hasta llegar a un 27%.

Por otra parte: “La crisis alimentaria en México, que ha provocado altos índices de desnutrición y de obesidad al mismo tiempo, tiene su origen en el modelo económico, pues debido a él, amplios sectores de la población no tienen acceso a los niveles básicos de nutrientes, o sólo pueden adquirir alimentos baratos con alta concentración de sodio, azúcares y sales”.7

» Planta de Achiote.

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En México, el incremento de los precios en alimentos ha causado estragos en estratos pobres, pues al cierre de 2012, el maíz subió 31%, el trigo 130%, el arroz 74% y la soya 87%8.

En palabras del llamado granjero de los cielos, Dickson D. Despommier: “En un futuro, sólo serán viables las ciudades que aprendan a producir sus propios alimentos”.9

Por las actuales condiciones de desempleo y vulnerabilidad que viven las poblaciones económicamente activas, principalmente el sector de jóvenes, aunque puede hacerse extensivo a mujeres, adultos mayores, discapacitados y desempleados en general, se propone

La palabra se compone por dos raíces latinas: Hidro/agua, ponos/labor, trabajo. La hidroponía es una técnica que permite cultivar en pequeña o gran escala, sin necesidad de suelo como sustrato. Incorporando los nutrientes que la planta necesita para crecer a través del riego (mediante soluciones nutritivas) se puede efectivizar el cultivo.

De acuerdo a datos históricos los habitantes de Xochimilco, antes de la llegada de los españoles a nuestras tierras, practicaban un sistema con bases hidropónicas, cultivando sobre las chinampas. Por otra parte, el primer trabajo publicado sobre el cultivo de plantas terrestres sin suelo, utilizando la técnica de hidroponía es de Sir Francis Bacon en 1627, llamado Sylva Sylvarum.10

En la actualidad la hidroponía puede adaptarse al espacio y al entorno disponible como son azoteas, terrazas, balcones, paredes, ventanas o la creación de invernaderos para el cultivo de una gran variedad de productos como son: lechugas, acelgas, espinacas, chiles, tomates cherry, tomates verdes, flores de ornato, fresas, prácticamente se puede cultivar cualquier cosa.

El cultivo hidropónico tiene grandes ventajas por encima del cultivo tradicional:

1. El ahorro de agua es impresionante, se necesita tan sólo el 15% del agua que se utiliza en una siembra en tierra, es decir se ahorra el 85% del vital líquido.

2. Se maximiza el espacio, ya que puedes cultivar de manera vertical.

3. Se recomienda utilizar semillas naturales, nada de transgénicos y como el ambiente es 100% controlado los productos estarán libres de tóxicos y pesticidas, es decir, alimentos saludables.

4. La inversión para la producción es mínima, por ejemplo, en el caso de producir lechugas hidropónicas, el costo unitario promedio es de 0.50 centavos, mientras que en los supermercados se adquiere entre 25 a 27 pesos cada una, eso significa que se puede potenciar el ahorro al dejar de comprar alimentos básicos en los grandes almacenes o mercados locales, si se cuenta con espacios amplios la cantidad de producción permite comercializar los productos.

5. El ciclo de cultivo-cosecha es corto, después de tres meses se pueden ver los resultados de la primera producción para el consumo. Lo que significa que se pueden tener hasta cuatro cosechas en un año.

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6. Se hace una contribución importante para disminuir gradualmente el calentamiento global.

7. La formación y capacitación en hidroponía contribuye a restituir el tejido social, haciendo trabajo comunitario en los barrios, colonia y escuelas de las grandes ciudades y de las zonas áridas a nivel rural.

8. Por último, el proceso lleva a una toma de conciencia del cuidado del medio ambiente y del rescate de las tradiciones alimentarias de cada región.

La izquierda debe retomar su papel de vanguardia en los proceso de transformación de la humanidad y del planeta. ¿Qué puede ser más importante que asegurar la alimentación para todos?

Definitivamente no todo está perdido, a un lado la apatía y la resignación, desde la realidad de cada uno, podemos contribuir a cambios profundos y tangibles.

(1) Microbiólogo, ecólogo y profesor de salud pública en la Universidad de Columbia.

(2) Jump up ^Venkataraman, B. (July 15, 2008). Country, the City Version: Farms in the Sky Gain New Interest. New York Times.

(3) Leonard, Annie. La historia de las cosas, video disponible en youtube.

(4) Idem.

(5) Hinkelammert, Franz. Hacia una economía para la vida, 2005. El libro puede descargarse de internet.

(6) Fromm, Erich. ¿Tener o Ser? Ed. Fondo de Cultura Económica

(7) La Jornada, 18/10/2012. Rubio Blanca, académica del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM

(8) Reporte del Índice de Precios del Consumidor, al cierre de 2012.

(9) Jump up ^Venkataraman, B. (July 15, 2008). Country, the City Version: Farms in the Sky Gain New Interest. New York Times.

(10) www.wikipedia.com

 

Miroslava García Suárez

Miroslava García Suárez

Economista, asesora y ex Diputada Federal en la LVIII Legislatura. Maestra en Auditoría y Profesora de Posgrado en la Facultad de Contaduría y Administración de la UNAM.
Miroslava García Suárez
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