Reforma educativa: cómo mejorar el sistema educativo mexicano

1. Lo deseable

Para llevar a cabo las propuestas planteadas en este documento es necesario generar una serie de condiciones en el contexto social y económico, tales como una nueva red de lazos sociales, un salto al desarrollo económico, un programa para mejorar la calidad de vida de los mexicanos, abatir la discriminación, el racismo y la exclusión, privilegiar los derechos humanos y un nuevo trato para los ciudadanos en todos los aspectos de la acción pública. Para ello es preciso ampliar el gasto social y en su caso transformar las políticas públicas asociadas con este rubro.

Para ejemplificar, basta considerar los datos que arrojaron la aplicación del censo levantado en 2013 (www.snie.sep. gob.mx/) sobre la infraestructura escolar, en el que se observan claramente la brechas entre la educación impartida en zonas urbanas y aquellas en zonas rurales, indígenas y comunitarias. O bien los resultados de la prueba planea que reitera lo predecible: la condición socio-económica y cultural sigue siendo una variable determinante para los resultados de estas pruebas.

Es claro que para vencer las brechas sociales no es suficiente la voluntad política ni los procesos legitimados por lo sistemas democráticos; es necesario, además, entender su origen. La desigualdad no empieza, ni termina en la distribución de los ingresos. La desigualdad se da en los procesos más cotidianos de la vida diaria, se expresa en los ámbitos de oportunidad que se originan en las políticas públicas y en el funcionamiento mismo de la sociedad. Por esto es necesario el fortalecimiento del Estado para mermar la desigualdad social. No se puede construir igualdad con un Estado disperso, autoritario, sin gobernabilidad, en el que prevalezcan los intereses de unos cuantos.

Para quienes trabajamos en el sector educativo desde hace varias décadas, es importante concebir la educación como un conjuro de competencias y capacidades que necesitan las personas para desarrollar proyectos y sentidos de vida1. La oportunidad de acceder y permanecer en ella hoy es más significativa en la medida que ello sirva para emprender proyectos, desarrollar comunidades de aprendizaje y enfrentar los retos de la globalización del mundo moderno.

2. Políticas públicas para la educación

Para mejorar las políticas públicas asociadas al ámbito educativo es importante considerar el conjunto de evaluaciones nacionales e internacionales de los diferentes programas educativos realizadas durante estos últimos sexenios. Es importante señalar que un avance significativo fue el de plantear las reglas de operación para cada uno de estos proyectos, que implican el mejoramiento de la utilización de los recursos y su transparencia. Lo que obligaba al gobierno federal y a los gobiernos estatales a utilizar los recursos económicos de forma más eficaz.

Un mecanismo para reformular las políticas públicas y los programas que de ellos se derivan es hacer consistentes los resultados de las evaluaciones. Estos resultados deben ser considerados en la adecuación o replanteamiento de las políticas y programas que se desarrollan en este sector. También deben considerarse la necesidad de hacer de la políticas y programas proyectos transexenales ya que cualquier efecto o implicación de estas políticas y programas se alcanzan en el mediano y largo plazo.

Una tendencia mundial que sería necesario recuperar es la de formular políticas educativas asociadas a programas de otras instituciones y sectores. La propia evaluación integral de estas políticas y programas asociados arrojaría resultados sobre su eficacia social. Habría que recuperar las escuelas con alta eficacia social. Son aquellas que durante un ciclo escolar han realizado su evaluación y obtienen logros académicos por encima de lo esperado, dado el nivel socioeconómico y educativo de las familias. Este indicador podría identificar las escuelas que son capaces de superar las limitaciones que impone el contexto a los aprendizajes y generar, a partir de la reflexión entre maestros y autoridades educativas, diferentes formas de gestión y procesos de aprendizaje, así como revisar las implicaciones de cada uno de los programas que se generan en diferentes sectores gubernamentales (Secretaría de Salud, Secretaría de Desarrollo Social, Secretaría de Eduación Pública, etc.) que tiene efecto sobre estos procesos de mejora de los aprendizajes.

Con la instrumentación de estas políticas públicas se aseguraría un acceso equitativo de los mexicanos al conjunto de recursos requeridos en las distintas etapas de sus vidas para desarrollar la vida laboral, familiar y comunitaria de manera efectiva y saludable, y enfrentar con seguridad las limitadas oportunidades que el desarrollo de nuestro país les ofrece. En este sentido habría que revisar la operación de los programas amplios del sector gubernamental que se vinculan directamente con los procesos educativos.

3. Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación

En este sexenio se formalizó la creación del Instituto Nacional para la Evaluación Educativa como un organismo dotado de autonomía. Las tareas que se le encomendaron reultaron complejas de desarrollar centralmente por tres razones: Primero, el tiempo perentorio para desarrollar cada una de las tareas asignadas por la propia ley que lo regula; segundo, que parte de la operación no depende directamente del propio instituto. La Secretaría de Educación e instancias estatales se encargan de las tareas operativas, desarrollándose de forma muy compleja el dispositivo para la realización de las diferentes evaluaciones; y, tercero, la injerencia de actores educativos que no coinciden con los procesos de reforma, sobre todo aquellos vinculados a intereses de diferentes grupos (instituyentes o instituidos) en las entidades federativas.

Cabe señalar que, con el despliegue burocrático y expansivo hacia los estados del INEE, se canceló la posibilidad de establecer institutos de evaluación con carácter estatal. La centralización de estos procesos no permitirán el desarrollo profesional de maestros y profesionales especialistas en evaluación que venían desarrollándose en estas entidades federativas.

Algunas sugerencias convenientes para mejorar el funcionamiento de este instituto son las siguientes: someter autocríticamente a una meta evaluación todo el proceso asociado a las diferentes evaluaciones, vincular los resultados arrojados por el Instituto a las instancias gubernamentales que toman decisiones para que tengan un mayor sentido de pertinencia; desarrollar proyectos de evaluación que den seguimiento a las diferentes políticas y programas educativos nacionales y estatales, y que éstas, a su vez, trabajen de forma articulada con los diferentes sistemas de información que se han generado en las entidades federativas para poder tomar las mejores decisiones en los ámbitos nacional y estatal.

4. Educación inicial y preescolar

En este rubro, una de las preocupaciones será poder formular una política integral donde participen varias secretarías de Estado, con el fin de instrumentar un sistema de protección a la infancia destinado a igualar las oportunidades de desarrollo de los niños en sus primeros seis años de vida.

Un propósito central de mejora del sistema educativo sería que al término del preescolar, las diversas políticas y los diferentes programas contemplados en el sistema de protección a la infancia deberán haber disminuido drásticamente el efecto del origen socioeconómico sobre las competencias y habilidades sociales de los niños y niñas de México.

Una de las experiencias que tendría que recuperarse es el modelo que la Universidad Pedagógica Nacional desarrolló con la evaluación del Programa Escuelas de Calidad en el nivel preescolar. Dicho modelo reconoce la capacidad de autonomía de los centros escolares, pero con un proceso de acompañamiento que implica procesos de autoevaluación, de evaluación externa, con instrumentos y proceso pertinentes, y con un modelo de acompañamiento que abre los espacios para producir un diálogo entre los evaluadores externos y los miembros de la comunidad del centro escolar. Paralelamente, este proceso puede darnos resultados locales o nacionales, los cuales tendrían que ser considerados por las instancias educativas que toman decisiones en términos de políticas y programas educativos2.

En este sentido, tendrían que desarrollarse y aplicar nuevos instrumentos de gestión, seguimiento y evaluación que permitan una gestión integrada pertinente y orientada a los resultados de este sistema de protección a la primera infancia. No basta hablar de dotar de autonomía a las escuelas sino instrumentarla de tal forma que orienten la gestión y la conducción de las escuelas y de los aprendizajes de los educandos.

Uno de los componentes de este sistema será una política amplia de estimulación temprana para todos los niños y niñas que se encuentren en algún espacio institucional y no institucional. También, habría que establecer un sistema de atención para niños/as entre cero y cuatro años que atienda a todos los niños/as provenientes de los sectores más pobres de la población y a todos los niños y niñas cuyas madres trabajen. Esto permitiría, además, que los niños y niñas más pobres puedan acceder ante los programas de alimentación escolar u otro similar que se instrumentará en este programa de atención a la primera infancia.

Finalmente, no bastaría establecer un perfil general para los maestros que trabajan en este ámbito (inicial y preescolar); también habría que describir claramente aquellas competencias específicas y el desarrollo de las metodologías para intervenir este ámbito educativo.

5. Educación primaria y secundaria

Para mejorar la educación primaria y secundaria será necesario aplicar un programa gradual de Jornada Escolar Completa o de contraturno a todas las escuelas del país y asegurarnos que las horas adicionales sean utilizadas en actividades para las cuales exista clara evidencia de resultados formativos.

Los diferentes programas y materiales de estudio deberían promover la experimentación, la aplicación y práctica de conocimientos, su aplicación a situaciones concretas. Es necesario revisar una buena parte de los materiales producidos en diferentes sexenios para considerar aquellos que demostraron su pertinencia y eficacia y, en su caso, la producción de nuevos materiales que sean parte de procesos de generación de estrategias de enseñanza de los maestros y de aprendizaje de los estudiantes.

Para mejorar la práctica pedagógica, es necesario formular programas de formación que atiendan las necesidades por centro escolar (comunidades de práctica), y no de forma individualizada, como hasta hoy lo han venido formulando los lineamientos de la estrategia nacional de formación continua de profesores de educación básica y media superior emitidos recientemente. Los mecanismos de formación deberían contener no sólo la reflexión de la práctica docente y su contrastación con las diferentes teorías educativas, sino recuperar aquellas prácticas pedagógicas que hubieran demostrado su eficacia social y sus logros académicos.3

6. Educación indígena

Aunque se le ha dado un gran impulso a la educación indígena e intercultural, es necesario destacar la ausencia de una política nacional que articule los esfuerzos de diferentes espacios educativos asociados con esta problemática. Las acciones desarrolladas por la Coordinación de Educación Intercultural, la Dirección de Educación Indígena, las Universidades Interculturales y los programas educativos de la UPN fueron desarrolladas de manera poco coordinada y repitieron esfuerzos que podrían haber sido canalizados con mayor eficacia social. Es por ello que se requeriría de un gran esfuerzo interinstitucional para delimitar los ámbitos de intervención de cada una de las instituciones y poder mejorar los procesos educativos en los grupos y contextos indígenas.

Para atacar las brechas abiertas por nuestro sistema social será necesario un gran esfuerzo: atender la formación de los maestros y maestras, a través de un programa que mejore la infraestructura de los espacios educativos ubicados en estos contextos y mejorar substancialmente la formación y los salarios de los maestros que brindan atención a las comunidades indígenas, rurales y comunitarias. El propósito de esta política pública sería el de fortalecer la enseñanza de las lenguas indígenas entre los maestros y las maestras que atienen los centros educativos ubicados en estas comunidades. Pasaríamos de la formulación de una política considerada como compensatoria al desarrollo de acciones decididas que impacten los procesos de aprendizaje de nuestros niños y niñas, como expresión de una política sustantiva hacia estos sectores. De manera paralela sería importante elaborar materiales escritos en lenguas indígenas que expresen sus formas de concebir el mundo y no simples traducciones literales de los libros de texto.

El papel de la UPN en estas tareas sería fundamental, ya que acumula más de 30 años de producción en el diseño de planes de estudio4 ,materiales para la educación intercultural para grupos indígenas y no indígenas y proyectos de investigación, intervención y evaluación de estos contextos. Cabe destacar la necesidad de abordar y desarrollar la educación intercultural para aquellos grupos no indígenas que son los que generan, bajo ciertas circunstancias, actitudes de discriminación y de racismo.

7. Educación superior

Uno de los puntos que es importante revisar es el modelo de financiamiento de la educación superior asociada a las diferentes normas y leyes que la regulan nacionalmente y estatalmente. Analizar cuidadosamente si los programas de mejora a la calidad de las instituciones de educación superior, los programas de mejoramiento al posgrado y los diversos padrones de programas educativos, así como los diferentes procesos de acreditación y certificación de los programas educativos están contribuyendo a mejorar la calidad de la educación y a disminuir la brecha entre las diferentes instituciones de educación superior.

Habría que reformular algunos de los indicadores sobre los cuales opera el modelo de educación superior. Por ejemplo, sería importante asociar los indicadores de retención, reprobación y eficiencia terminal con los grados académicos solicitados por este modelo, así como asociar el número de estudiantes atendidos con las condiciones económicas y socioculturales donde se ubican las instituciones. En este mismo sentido habría que revisar los diferentes esquemas de estímulo a la docencia y a la investigación que se vienen instrumentando en la educación superior desde hace más de una década.

También es necesario revisar los esquemas de fundación de nuevas instituciones de educación superior, así como el reordenamiento de las ofertas educativas en el interior de las propias instituciones de educación superior, con la finalidad de atender ámbitos emergentes que se derivan de nuevas necesidades sociales o del propio desarrollo del mercado.

Además de ello, habría que hacer uso de los recursos de infraestructura de una forma más racional y con mayor eficacia social en todo el sistema educativo. Es notorio que un porcentaje de los edificios federales, estatales o municipales son utilizados solo durante alguna jornada de trabajo, lo que no permite una utilización óptima de las instalaciones en el sector educativo.

8. Las escuelas normales

Durante estos últimos años, en las escuelas normales se desarrollaron múltiples proyectos de evaluación y seguimiento, así como programas especiales de financiamiento, sin que se aprecien mejoras significativas en la formación inicial de maestros. Parte de la problemática se ubica en los procesos endogámicos que viven estas instituciones, con la excepción de algunas escuelas que por su dinámica han podido delimitar los ámbitos de competencia entre lo sindical y lo académico.

De hecho, algunas de las propuestas que fueron formuladas para mejorar las escuelas normales a través de un proceso de consulta que abarcó desde espacios estatales, regionales y nacionales, no se ha puesto en operación. Además, deberían considerarse estudios más específicos sobre la composición de la planta docente y de los alumnos en cada una de estas instituciones, así como de sus procesos de gestión. Estos estudios contribuirían de manera más específica a replantear las estrategias para el desarrollo y fortalecimiento de las escuelas normales.

Considero que una medida que podría romper este proceso sería la instrumentación, para el ingreso del personal académico, de concurso de oposición abierto y con participación de académicos de otras instituciones de educación superior, además de impulsar de manera coordinada el proceso de formación en los ámbitos de la docencia y de la investigación, como una política afirmativa que posibilite la recuperación de la amplia experiencia de los formadores de docentes.

Otro mecanismo de gestión educativa sería la formulación de proyectos educativos de docencia, investigación o intervención educativa con la colaboración de otras instituciones de educación superior.

No basta el fortalecimiento de la infraestructura de las Escuelas Normales, se requiere que parte del financiamiento tenga un sentido más formativo, tal y como se está demostrando en las evaluaciones del Programa Escuelas de Calidad. La mejora de la infraestructura ayuda, pero muchas veces no tiene un impacto directo sobre los procesos de aprendizaje y sobre los logros académicos de los estudiantes.

Por último, habría que repensar tres cuestiones: el grado de centralización de los programas académicos, el cual ha sido un factor limitante para el desarrollo de las Escuelas Normales, la posibilidad de desarrollar un trabajo más sistemático sobre las prácticas profesionales de los normalistas y desarrollar un curriculum más adecuado a las diferentes realidades escolares, educación indígena, escuela multigrado, escuelas unitarias y todas las diferentes expresiones del tipo de escuela que tenemos en el país.

9. La Universidad Pedagógica Nacional

La Universidad debe entrar en un proceso de descentralización, en el marco de la educación superior. Esto implica poner a consideración de las instancias gubernamentales el proceso de descentralización, lo cual implicaría la elaboración de un estatuto general y su ley orgánica. Para las unidades UPN ubicadas en los estados podrían buscarse mecanismos que permitan darles el carácter de instituciones de educación superior descentralizadas en el marco de un acuerdo federal.

Los órganos de gobierno colegiado deberían modificarse siguiendo los lineamientos5 que desde hace varios años norman el funcionamiento de la Universidad, pero deberían ser ampliados para buscar una mayor participación y compromiso de la comunidad universitaria con sus diferentes programas educativos.

En el caso de los órganos de gobierno unipersonales –desde la Rectoría hasta los directores y coordinadores de área, así como los directores de las unidades UPN6– tendrán que ser electos por los miembros de los espacios acotados en el ámbito de su competencia, considerando su trayectoria académica y de gestión universitaria, así como el compromiso y la identificación con la propia Universidad Pedagógica Nacional. Es un hecho que los universitarios han demostrado su capacidad para gobernarse a sí mismos, lo cual abre la posibilidad de desarrollar en los próximos años un proyecto de Universidad compartido que dé respuestas eficaces a las necesidades de los diferentes entornos socioculturales de esta Universidad Nacional.

Por otra parte, debería continuarse el reordenamiento de la oferta educativa, vertebrando las ofertas de licenciatura con el posgrado, y procurar una mayor pertinencia social y educativa de los programas educativos, de acuerdo con las necesidades sociales de las entidades federativas y las regiones en las que se ubican los espacios universitarios. Otro aspecto central será el desarrollo de diferentes programas asociados a los planteamientos de la reforma educativa, recuperando la experiencia y la producción de conocimientos de la Universidad. En este sentido y revisando la estrategia nacional de formación continua de profesores de educación básica y media superior de la SEP, se deja un gran hueco al no abordar dos temas centrales de la formación: la educación indígena e intercultural y los procesos de formación a través de comunidades de práctica. Privilegiar la formación de los maestros en sus propias comunidades escolares abonaría una mayor formación profesional entre los docentes que privilegiando la formación individual.

Finalmente, se requiere un programa especial de financiamiento para el desarrollo de la infraestructura y la creación de plazas en las unidades UPN y los organismos descentralizados que recientemente se han creado (UPES, UPD y UPNECH), para consolidar los programas puestos en marcha en los últimos años, que atienden centralmente el crecimiento de la demanda en educación superior y a los requerimientos de los procesos de formación de los maestros en el marco de la reforma educativa. Todo ello sujeto a procesos de concursos abiertos, públicos y con la participación de académicos de otras instituciones de educación superior. Paralelamente se impulsaría un programa de movilidad de los académicos y los estudiantes a lo largo y ancho de toda la República.

Para concluir, debo decir que una educación de calidad es más que un proceso de enseñanza formal que comienza en la escuela y culmina con un diploma: es el conjunto de actividades, desde la cuna hasta la tercera edad, a través de las cuales las personas desarrollan las competencias requeridas para darle sentido a sus vidas satisfactoriamente, por lo cual es necesario pensar en la atención al sistema educativo más allá de los procesos escolarizados.

En esta lógica sería conveniente atender a los niños y niñas de la primera infancia, a personas con capacidades diferentes, a la diversidad cultural de los jóvenes, al rezago en los procesos de alfabetización y la atención a las personas mayores. Cada uno de estos rubros implicaría nuevas formas de financiamiento de la educación; de otra manera las políticas y programas serían sólo un paliativo de los procesos de inclusión de la sociedad mexicana.



1 Ver documento sobre el modelo educativo de la Licenciatura en Intervención Educativa. http://www.lie.upn.mx
2 Consultar informe parcial de los resultados de la evaluación del preescolar- PEC 2003-2005.SEP-UPN-ACUDE.
3 Se recomienda consultar el texto “Análisis de la práctica pedagógica vídeograbada” SEP-UPN, y Heurística educativa 2005.
4 La universidad ha diseñado diferentes programas de estudio tales como la Licenciatura en Educación Indígena en la Unidad Ajusco, las licenciaturas en Educación Preescolar y en Primaria para el medio indígena, plan 1990, la línea de educación intercultural de la Licenciatura en Intervención Educativa, plan 2002, y las Licenciaturas en Desarrollo Comunitario, plan 2006, para los estados de Guerrero y Michoacán. Recientemente se diseñó también por la UPNECH la Licenciatura en Educación Básica en Contextos Indígenas.
5 Reorganización académica de la Unidad Ajusco.
6 En 1995 se formuló y fue aprobado por el Consejo Académico un Plan de Desarrollo Institucional que incorporó algunos lineamientos para la reorganización de las unidades UPN en el contexto de la federalización.



Guevara Niebla G. Y Backhoff E. (2015) Las transformaciones del sistema educativo en México, 2013-2018. FCE. Mexico.
INEE. (2015) El derecho a una educación de calidad. Mexico. www.inee.edu.mx
Loera, A. ,Hernández R., Rangel A., Sánchez S. (2006) Análisis de la práctica pedagógica videograbada. UPN_ SEP México.
Negrete, T y Rodriguez M.(2013) Perfil de la profesión académica en la educacion normal. UPN. México.
Sánchez, Simón. (2012) Videoestudios de formación docente en la escuela. UPN. México.
Sánchez, H. S. Y Rangel, P.A. (2009) Maestros y comunidades de Práctica. UPN. México.
Sánchez H. S. y Ortega S.M.C., (2009) Videoclub como medio de formación continua y reflexión sobre la práctica pedagógica en una escuela primaria. En Comité Regional Norte de Cooperación con Unesco. Conferencia Internacional en Tecnología e Innovación Educativa. REDIIEN 07. México. UNESCO.
Loera, A., Hernández R., Rangel A., Sánchez S. (2007). Cambios en la prácticas pedagógicas en las escuelas del programa escuelas de calidad. UPN_SEP. México.
SEP. (2016) Estrategia nacional de formación continua de profesores de educación basica y media superior.
(2013) estadisticas continuas. Disponible en http://bit. ly/1efLWKZ.

Adalberto Rangel Ruiz de la Peña

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Universidad Pedagógica Nacional.
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