México, en sentido contrario a 194 países del mundo

Llevamos 26 años de estar discutiendo formalmente el calentamiento global. A partir de la Cumbre Internacional sobre Medio Ambiente, realizada en Río de Janeiro, Brasil, del 3 al 14 de junio de 1992, que dio como resultado la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, en donde se reafirma la Declaración de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano, que fue aprobada el 16 de junio de 1972 en Estocolmo, Suecia y 20 años después, México en una acción de avanzada, publica su Ley General de Cambio Climático el 6 de junio de 2012, con vigencia a partir del 10 de octubre del 2012.

En esta nueva Ley, están planteados nuestros compromisos para reducir y atenuar el calentamiento global, que a la letra dicen:

Artículo Segundo. El país asume el objetivo indicativo o meta aspiracional de reducir al año 2020 un treinta por ciento de emisiones con respecto a la línea de base; así como un cincuenta por ciento de reducción de emisiones al 2050 en relación con las emitidas en el año 2000. Las metas mencionadas podrán alcanzarse si se establece un régimen internacional que disponga de mecanismos de apoyo financiero y tecnológico por parte de países desarrollados hacia países en desarrollo entre los que se incluye los Estados Unidos Mexicanos. Estas metas se revisarán cuando se publique la siguiente Estrategia Nacional.

Artículo Tercero. Las dependencias y entidades de la administración pública federal centralizada y paraestatal, las Entidades Federativas y los Municipios deberán de implementar las acciones necesarias en Mitigación y Adaptación, de acuerdo a sus atribuciones y competencias para alcanzar las siguientes metas aspiracionales y plazos indicativos: I. Adaptación: a) En materia de protección civil, la Federación, las Entidades Federativas y los Municipios deberán establecer un Programa a fin de que antes de que finalice el año 2013 se integren y publiquen el atlas nacional de riesgo, los atlas estatales y locales de riesgo de los asentamientos humanos más vulnerables ante el cambio climático: b) Antes del 30 de noviembre de 2015 los municipios más vulnerables ante el cambio climático, en coordinación con las Entidades Federativas y el gobierno federal, deberán contar con un programa de desarrollo urbano que considere los efectos del cambio climático; c) Las Entidades Federativas deberán elaborar y publicar los programas locales para enfrentar al cambio climático antes de que finalice

el año 2013; d) Antes del 30 de noviembre de 2012, el gobierno federal deberá contar con: 1. El Programa de Ordenamiento Ecológico General del Territorio,

Yolanda Quijano

Envestidura del tiempo, mixta, 0.70 X 0.90 m.

El Subprograma para la Protección y Manejo Sustentable de la Biodiversidad ante el cambio climático; y II. Mitigación: a) La Conafor diseñará estrategias, políticas, medidas y acciones para transitar a una tasa de cero por ciento de pérdida de carbono en los ecosistemas originales, para su incorporación en los instrumentos de planeación de la política forestal para el desarrollo sustentable, tomando en consideración el desarrollo sustentable y el manejo forestal comunitario. b) Para el año 2018, los municipios, en coordinación con las Entidades Federativas y demás instancias administrativas y financieras y con el apoyo técnico de la Secretaría de Desarrollo Social, desarrollarán y construirán la infraestructura para el manejo de residuos sólidos que no emitan metano a la atmósfera en centros urbanos de más de cincuenta mil habitantes, y cuando sea viable, implementarán la tecnología para la generación de energía eléctrica a partir de las emisiones de gas metano; c) Para el año 2020, acorde con la metapaís en materia de reducción de emisiones, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público en coordinación con la Secretaría de Economía, la Secretaría de Energía, la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación y la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, deberán haber generado en forma gradual un sistema de subsidios que promueva las mayores ventajas del uso de combustibles no fósiles, la eficiencia energética y el transporte público sustentable con relación al uso de los combustibles fósiles; d) Para el año 2020, acorde con la meta-país en materia de reducción de emisiones, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público en coordinación con la Secretaría de Energía y la Comisión Reguladora de Energía, deberán tener constituido un sistema de incentivos que promueva y permita hacer rentable la generación de electricidad a través de energías renovables, como la eólica, la solar y la minihidráulica por parte de la Comisión Federal de Electricidad, y e) La Secretaría de Energía en coordinación con la Comisión Federal de Electricidad y la Comisión Reguladora de Energía, promoverán que la generación eléctrica proveniente de fuentes de energía limpias alcance por lo menos 35 por ciento para el año 2024.

Los objetivos del inciso e) de las acciones de Mitigación señaladas en el Subprograma para la Protección y Manejo Sustentable de la Biodiversidad ante el cambio climático, fueron plasmados en nuestra nueva Ley de Transición Energética publicada el 24 de diciembre de 2015, y con vigencia del día 25 de diciembre de 2015, con metas específicas señaladas en el artículo transitorio tercero, que a la letra dice: “La Secretaría de Energía fijará como meta una participación mínima de energías limpias en la generación de energía eléctrica del 25 % para el año 2018, del 30 por ciento para 2021 y del 35 % para 2024.”

Tenemos metas claras en nuestra Ley General de Cambio Climático y en la Ley de Transición Energética, vigentes y a pesar de que los compromisos que el gobierno de Enrique Peña Nieto ofreció ante el Acuerdo de París, para reducir nuestras emisiones de gases de efecto invernadero, en un 22 % de CO2 y de reducción del carbono negro de 51 % hacia el 2030 no son concordantes con las metas de nuestra Ley General de Cambio Climático. No hemos cumplido nuestros objetivos planteados. Vamos retrasados en la lucha contra el calentamiento global.

Dicho esto, no podemos ni debemos ignorar la última advertencia del Panel Intergubernamental de Cambio Climático de la Organización de la Naciones Unidas, lanzada hace dos semanas, donde se dice claramente en un informe que las naciones del mundo tenemos hasta 2030 para limitar el calentamiento global a un máximo de 1.5 grados centígrados o correr el riesgo de enfrentar las graves consecuencias del calor extremo, sequías, epidemias, migraciones masivas, conflictos, inundaciones y pobreza globalizada.

La advertencia no es la primera y desafortunadamente, puede volver a quedar en el olvido. El panel integrado por más de 3 mil connotados científicos del mundo advirtió que entramos en una espiral crítica. Las decisiones, acciones y programas deben comenzar de inmediato o los cambios en el clima afectarán muy pronto y de manera directa la salud y a los ecosistemas de la Tierra, de manera irreversible.

Los efectos que consideran se manifestarán a corto plazo son:

1. Más de la mitad de la población del mundo enfrentará la falta de agua.

2.Alrededor del 70 % de la población estará expuesta al consumo de alimentos y agua contaminada o en condiciones muy por debajo de las normas actuales.

3. Aumentarán las muertes y enfermedades por cáncer, diabetes, calor, obesidad, cardiacas, pulmonares, contaminación e infecciones.

4. Tendremos mayores inundaciones, sequias, olas de calor, tormentas, incendios forestales, ruptura del ciclo de cultivos y el nivel de los mares podría aumentar entre 10 y 15 centímetros; con todo lo que implica en costos económicos, demográficos y ambientales.

5. Más de la mitad de los hábitats naturales, bosques, zonas de reserva, selvas y valles quedarán convertidos en tierras estériles, condenando a la extinción a la fauna y flora.

6. La sobrepoblación originará grandes flujos migratorios incontrolados acarreando conflictos y tensiones políticas.

7. Las masas de hielo polar, glaciares y permafrost se extinguirán más rápidamente y de forma irreversible.

8. Los océanos se convertirán en zonas muertas, sobreexplotados y contaminados dejarán de ser una fuente de alimentación y contribuirán a extender grandes volúmenes de residuos y desechos químicos y nucleares.

Yolanda Quijano

Ecos de la Revolución, acrílico sobre tela, 0.60 X 0.90 m.

A muchos todavía les parece exagerado, se invierten millones de dólares en publicidad falsa para esconder la gravedad de la situación y la corrupción sigue imperando como mecanismo para facilitar la acción depredadora de las poderosas empresas petroleras y sus socios corporativos. Limitar el calentamiento global a 1.5° C, comparado con

la era preindustrial, requerirá cambios rápidos, radicales y de gran alcance en la generación y consumo de energía, la industria, el transporte, comercio, vivienda, residuos y protección ambiental. Para los gobiernos, se agotó el tiempo de debates, discursos y complicidades. Para las empresas llegó la hora para desarrollar nuevas tecnologías y procesos de cambio ambientalmente responsables.

Por eso es inconcebible que el nuevo gobierno encabezado por Andrés Manuel López Obrador, en su visión de corto plazo, insista en construir una nueva refinería en

Dos Bocas, Tabasco, su estado natal. Precisamente uno de los estados de la república que ha tenido la más grande depredación ambiental, iniciada por el irresponsable de Luis Echeverría Álvarez, quien en un afán de convertir a Tabasco en un estado ganadero, ordenó derribar más de un millón de hectáreas de selva con el fin de crear espacios para pastoreo de ganado. Posteriormente, cuando se empezó a explotar el petróleo, Tabasco se convirtió en el estado con más contaminación de sus suelos y de sus cuerpos de agua, como quedó demostrado hace unas semanas, con la muerte por envenenamiento de los últimos ejemplares de manatíes que teníamos en esa zona.

Considero que la falta de conocimiento de nuestro marco normativo en materia de cambio climático y transición energética (como instrumentos para la lucha contra el calentamiento global) del propio presidente Andrés Manuel López Obrador y sus funcionarios propuestos en el sector energético, ambiental, de agricultura y de comunicaciones y transportes, colabora para que su gobierno no comprenda que México no puede ir en sentido contrario a las acciones y compromisos que 194 países del mundo están llevando a cabo. Nuestra obligación global es cumplir los compromisos plasmados en nuestro marco normativo y poder así cumplir los ofrecidos ante el Acuerdo de París. No podemos seguir postergando el impulso decidido al uso de las energías verdes y abandonar lo más pronto posible los combustibles fósiles.

Es urgente cambiar nuestros hábitos, desde nuestro lugar de trabajo, el cuidado personal además de las formas de esparcimiento y transporte para tener un impacto positivo y fomentar una cultura de cambio. Debemos cambiar nuestra forma de consumo de productos que no cumplan con las condiciones de reciclaje, inocuidad y biodegradación. En el caso del consumo de alimentos debemos saber que la agricultura intensiva con la aplicación equivocada de fertilizantes químicos y plaguicidas tóxicos, produce un tercio de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Al consumir productos cárnicos y lácteos generamos casi la mitad de esas emisiones. En otras palabras, son mayores que las emisiones de GEI combinadas del transporte (avión, tren, automóvil, autobús y barco) en todo el mundo. Como somos ciudadanos urbanos, no percibimos el grave impacto de las enormes emisiones de metano a la atmosfera, por las heces fecales de animales; además de la enorme deforestación por el crecimiento urbano e industrial y para crear zonas agrícolas y ganaderas. Ya no tenemos tiempo que perder, es el momento de actuar.

 

Carlos Álvarez Flores

Carlos Álvarez Flores

Ingeniero Químico Industrial por el Instituto Politécnico Nacional, miembro del Concejo Consultivo para el Desarrollo Sustentable de Semarnat en dos Períodos: 1998-2000 y 2008-2011. Articulista y editorialista en Revistas Especializadas. Presidente de la asociación “México, Comunicación y Ambiente, A.C.” y Asesor Ambiental.
Carlos Álvarez Flores
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Globalización versus nacionalismos


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