Los retos del comercio exterior de México

Categoría: El punto es, EPSI29
abril 1 2017

El 8 de noviembre de 2016 sucedió lo que muchos temíamos pero nos negábamos a creer: Donald Trump resultó electo el presidente número 45 de Estados Unidos (EU). Durante su campaña puso en el centro del debate a México y lo hizo responsable de crear desempleo en la manufactura, incrementar el déficit comercial y alimentar una migración de indocumentados.

Desde que presentó sus intenciones de contender a la presidencia de los Estados Unidos por el Partido Republicano en junio de 2015, Trump construyó una campaña prometiendo a su electorado devolver la grandeza (sic) a su país: “make America great again”. Trump calificó los acuerdos comerciales, y en particular el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), como una “catástrofe” para los trabajadores estadunidenses, al permitir a las empresas trasladar sus plantas a México, donde los costos laborales son más bajos y desde donde pueden exportar en condiciones preferenciales a Estados Unidos. En su discurso México aparece como el que ha sacado mayor provecho del TLCAN, en tanto que Estados Unidos ha sido el gran perdedor al sumar en 2015 un déficit comercial de 58 mil millones de dólares (mmd) con México. Trump vendió a su electorado la idea de que su país es la víctima de la globalización y del libre comercio.

A Trump le funcionó ante su electorado el ir contra México de una manera tan frontal. Como candidato imprimió a su discurso político un tono aislacionista, proteccionista y mercantilista sin detenerse a analizar la realidad del comercio exterior de los EU, su nivel de integración con la economía global ni los beneficios que le deriva a la economía de su país y al mundo. Durante su campaña prometió renegociar el TLCAN e incluso retirar a EU de este en caso de no lograr una negociación “justa”, pues en su opinión este ha resultado catastrófico para EU.

Sin embargo, al revisar los datos vemos que su discurso tiene poco que ver con la realidad. México se ha convertido en un socio comercial clave para Estados Unidos, tanto como mercado de destino como fuente de importaciones, lo que se explica por la integración productiva de la región. México es ya el segundo destino para las exportaciones de ese país, representando 15.7% del total, lo que suma más que las ventas que ese país hace a Alemania, Corea del Sur, Francia, Japón y Reino Unido en conjunto. Más aún, para 10 estados –Nuevo México, Arizona, Texas, Dakota del Sur, Michigan, Nebraska, Missouri, Kansas, California y Iowa– México es un mercado clave, pues está por arriba del promedio de exportaciones de EU. Por ejemplo, México compra 37% de las exportaciones totales de Texas y 44.5% de las de Nuevo México. México también es el tercer proveedor de EU, pues en 2015 le vendió 13% de sus compras (295 mmd), un monto equivalente a lo que EU importó de Alemania, el Reino Unido, Francia, Italia y Bélgica juntos.

Wilbur Ross, propuesto para ocupar el cargo de secretario de Comercio de EU en la administración Trump, señaló durante su audiencia para su confirmación en el Senado el 18 de enero de 2017, que “no está en contra del comercio, pero sí del intercambio comercial que perjudica al trabajador estadunidense y a la industria manufacturera local.” Según sus declaraciones, como secretario de Comercio se enfocará a lograr un comercio justo para proteger a las empresas y los trabajadores de EU, lo que podría incluir modificaciones para hacer las reglas de origen más estrictas y a los mecanismos de solución de controversias. Sus declaraciones de que “México tendrá que aceptar lo que EU le imponga pues es dependiente y vulnerable”1 son por lo menos desafortunadas y muestran un gran desconocimiento sobre cómo la integración productiva que el TLCAN ha generado en las tres economías de América del Norte ha sido un factor determinante para la competitividad de las industrias de la región. Aunque sus posturas sí han sido causa de gran preocupación en México, también es cierto que ni Trump ni su equipo han planteado, hasta ahora, una agenda de temas concretos que consideran han sido injustos para los EU y que deben de corregirse.

Trump ha tomado decisiones controvertidas en materia comercial que reflejan una intención de aislar a los EU. Para Trump, su país ha sido el gran perdedor por el impacto del TLCAN sobre el empleo en la manufactura. Sin embargo, no existen análisis concluyentes sobre el impacto de este tratado como la causa de las grandes pérdidas de empleo que señalan sus críticos. Desde que se implementó el TLCAN en 1994, se han dado importantes transformaciones industriales por la automatización de los procesos productivos; ello muy probablemente se habría dado con TLCAN o sin él.2 El Departamento de Comercio de EU señala que la actividad exportadora de EU a México en 2014 generó 1.1 millones de empleos (953 mil en bienes y 193 mil en servicios).3 Por su parte, el Woodrow Wilson Center for International Scholars en Washington, DC encuentra que el comercio de EU con México genera 4.9 millones de empleos.4

La agenda mercantilista de Trump, donde EU pierde por acumular un déficit comercial con socios como México, es una visión de suma cero que dista mucho de la realidad de la integración comercial y productiva de ambos países. En primer lugar, México no es ni la única ni la principal causa de su déficit comercial, que en 2015 sumó 737 mmd (alrededor del 4% del PIB de ese país). En segundo lugar, China representa 48% (365.7 mmd) de su déficit, seguido de Alemania con 10% (74.2 mmd), Japón con 9.3% (68.6 mmd) en tanto que México es el cuarto y representa apenas 7.9% (58.4 mmd) del total. En tercer lugar, el déficit comercial con México no toma en cuenta que, de las exportaciones que México realiza a EU aproximadamente 40% contienen insumos (alrededor de 118 mmd) de ese país, por lo que la suma exportada se reduciría a 177 mmd y entonces, utilizando su razonamiento, México tendría un déficit con EU de 59 mil millones de dólares.

A pesar de que la realidad choca con su discurso, Trump prometió a su electorado renegociar el TLCAN o denunciarlo en caso de que México se niegue a aceptar sus condiciones. El artículo 2205 del TLCAN sí permite la salida de cualquiera de los socios, pues establece que “una Parte podrá denunciar este Tratado seis meses después de notificar por escrito a las otras Partes su intención de hacerlo. Cuando una Parte lo haya denunciado, el Tratado permanecerá en vigor para las otras Partes.” Entonces Trump, en caso de no encontrar la respuesta que está buscando por parte de México y Canadá, podría creíblemente tomar ese camino.

Rosa Galindo

La estrella, óleo sobre tela, 60 x 40 cm, 2007.

En el ámbito comercial, sus declaraciones y acciones no se han limitado a América del Norte, sino que parecen estar a dirigidas a replantear toda la política comercial de ese país. A sólo unos días de haber asumido la Presidencia, Trump envió cartas a los 11 socios del Acuerdo para notificar de manera oficial que su país se retira del Tratado Transpacífico de Asociación (Transpacific  Partnership Agreement, TPP, por sus siglas en inglés), que fue promovido por la

Administración Obama como parte de una política pivote en Asia, por medio de la cual se buscaba desplegar una amplia estrategia diplomática, económica y militar para asegurar la presencia estadunidense en esa región, y actuar como contrapeso frente a China. El TPP, que fue presentado como un acuerdo a la vanguardia para el mundo de la producción global, ha sido puesto en la congeladora por el país que lideró su creación y desarrolló nuevas disciplinas en temas como protección a la propiedad intelectual, reglas para las empresas del Estado que participan en el mercado o temas laborales y ambientales. Sin mediar consultas ni alternativas, Trump cumplió una promesa de campaña al señalar que el TPP sería un desastre para su país por lo que propuso retirarse del acuerdo, y en su lugar construir acuerdos comerciales bilaterales con algunos de los países con los que EU aún no tiene tratados de libre comercio, como es el caso de Nueva Zelanda o Vietnam.

Llama la atención que EU, al retraerse, le ha abierto la puerta a China como la segunda potencia comercial a nivel mundial para ocupar el espacio que parece que el primero parece decidido a abandonar. China es ya el primer exportador mundial con exportaciones por 2.097 millones de millones de dólares, e importaciones por 1.587 millones de millones de dólares. Al sustraerse EU como líder en la creación de un nuevo régimen de comercio internacional como el que se pretendía con el TPP, China se apresta a ocupar el espacio y ahora se presenta como el defensor del libre comercio en el mundo. De hecho, posterior a la victoria electoral de Trump, durante la XXIV Reunión de Líderes Económicos del Mecanismo de Cooperación Económica del Asia Pacífico (APEC) realizada en Perú el 17 de noviembre de 2016, el presidente de China Xi Jinping salió en defensa de un sistema multilateral de comercio abierto. Asimismo, el mandatario chino ha sido el primer presidente de su país en asistir a la cumbre internacional de Davos en Suiza en enero pasado. Sus palabras defendiendo un régimen de comercio internacional abierto contrastan con las declaraciones de Trump, de aislar a EU mediante la construcción de una fortaleza y el establecimiento de barreras comerciales que resguarden a esa economía de la globalización que ese país contribuyó a crear en la era de la posguerra.

Trump tampoco ha perdido la oportunidad para cuestionar las reglas de la Organización Mundial del Comercio (OMC), y durante su campaña amenazó con retirarse de la organización en caso de que las reglas de la OMC interfieran en sus planes de penalizar empresas de su país que abren plantas en terceros países, con el fin de exportar su producción al mercado de EU. Sin embargo, este es el sistema cuyas reglas han servido para desarrollar el comercio mundial como lo conocemos el día de hoy. Este sistema dio pie a la globalización, que ha permitido el desarrollo de cadenas globales de valor, donde la producción se fragmenta en diferentes países y regiones para hacer más competitiva la industria. Trump denuncia que el sistema global de comercio e inversión que creó y desarrolló su país por décadas ahora esclaviza su nación.

El comercio internacional ha sido hasta ahora un motor del crecimiento de la economía global. Desde los años 50 la tasa de crecimiento del comercio internacional fue superior a la de la economía mundial. De acuerdo con la OMC, entre 1980 y 2011 el valor de las exportaciones a nivel mundial creció a una tasa media anual de 7.3% y el de servicios 8.2%. En términos de volumen, el comercio mundial de bienes se multiplicó por 4.5 En 2016, el comercio internacional se prevé que habrá tenido un crecimiento de 2.8% ligeramente por arriba de la tasa de crecimiento de la economía mundial en 2.5 por ciento.

Si bien es cierto que tradicionalmente se ha dicho que los políticos exageran sus propuestas durante las campañas para ganar elecciones, en este caso hemos visto que a Trump hay que tomarlo de manera literal; sus propuestas, aunque parezcan descabelladas y contrarias al interés de EU, las está llevando a cabo tal como lo prometió en campaña, lo que también refleja que Trump no es un político y sus amenazas serán realidad más pronto que tarde.

¿Qué le queda a México? Trump nos da la oportunidad de reinventarnos y debemos tomarla con toda seriedad. Todo indica que Trump cumplirá su promesa de campaña de renegociar el TLCAN, aun si desconocemos su alcance ni contamos aún con una agenda de temas concretos de cómo pretende revertir el déficit comercial con México o la pérdida de empleos en el sector de la manufactura. México tiene algunos temas que puede poner sobre la mesa, como puede ser el ordenamiento de los mercados laborales para regularizar la mano de obra mexicana que requiere la economía de EU, acceso a compras de gobierno a nivel estatal, hacer más expeditos los procesos de solución de controversias y apegados a las reglas del sistema multilateral de comercio, o el reconocimiento mutuo de autoridades para reducir los costos de certificaciones sanitarias de productos agropecuarios o farmacéuticos, entre otros.

Asimismo, México es un mercado clave para las exportaciones agroalimentarias de los EEUU siendo su tercer mercado en el exterior con exportaciones por alrededor de 18 mmd, pero también México es un proveedor clave con ventas anuales superiores a 21 mmd. México es el primer destino para exportaciones de productos estadunidenses como res, carne de puerco, carne de pavo, productos lácteos, arroz, soya, sorgo, frijoles, y grasa animal. Resulta sorprendente que Trump no haya hecho mención alguna de la importancia de México en las exportaciones agropecuarias de su país. México haría bien en buscar, desde ya, diversificar sus importaciones agropecuarias y buscar abastecerse de estos productos en mercados de socios comerciales como Europa, Colombia, Perú, Chile o Uruguay; o bien podría buscar proveedores alternativos en Argentina, Brasil, India, Rusia o Ucrania, lo que también requerirá reconocimientos sanitarios y algo de tiempo para ello. Más aún este puede ser el momento indicado para impulsar decididamente el sector agropecuario mexicano que podría incrementar su producción de muchos de estos productos y así reducir la dependencia alimentaria que se tiene actualmente con ese país.

Rosa Galindo

Es primordial que México haga su tarea adentro para poder enfrentar los retos que vienen de afuera. Por décadas hemos vivido bajo la complacencia del TLCAN, es decir, nos hemos conformado con exportar al mercado al norte aprovechando su gran apetito por importaciones. Es cierto que EU es el importador número 1 en el mundo y consume 12.3% de las importaciones mundiales, por lo que la cercanía geográfica hace natural el que México quiera aprovechar el acceso preferencial que el TLCAN ha ofrecido para sus productos. Sin embargo, México debe empezar a buscar otros mercados para su oferta exportable y aprovechar su infraestructura institucional de 12 tratados de libre comercio (TLC) que le dan acceso preferencial a los mercados de 46 países (en el hemisferio occidental, Europa, Asia y el Medio Oriente), y ocho Acuerdos de Complementación Económica en América Latina.6 Actualmente menos de 5% de las exportaciones mexicanas van a la UE28 y menos de 6% a los países de América Latina y el Caribe.

La era Trump también nos confronta con nosotros mismos para hacer los cambios que la economía mexicana requiere con urgencia. México debe diversificar sus relaciones económicas con países en el Asia Pacífico, donde están cinco de sus principales proveedores en el mundo. Hoy, México solo tiene un TLC con un país en Asia –Japón– aun cuando China es su segundo socio comercial; Corea del Sur, el sexto; Malasia, el noveno; y Taiwán, el décimo. En días pasados, el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, indicó que México buscará negociar acuerdos comerciales con Corea del Sur y algunos de los socios con los que se negoció el TPP como Australia, Nueva Zelanda, Malasia, así como modernizar el TLC con la UE28 y con la Asociación Europea de Libre Comercio, en vigor desde 2000 y 2001, respectivamente.7 El contar con nuevos acuerdos preferenciales es fundamental, pero no es suficiente para diversificar mercados de exportación. Requerimos una verdadera revolución hacia adentro, que nos permita desarrollar una verdadera oferta exportable. Hoy las exportaciones mexicanas están dominadas por el comercio intraindustria e intrafirma, como se refleja en el sector automotriz-autopartes, o el electrónico, cuyas exportaciones en conjunto suman más del 60% de las exportaciones totales. El reto para México no es solo cómo insertarse en las cadenas de valor de dichas industrias, para poder asegurar un lugar en la producción global, sino también cómo desarrollar cadenas de valor propias que puedan dirigirse hacia mercados alternativos al de EU. Ello requiere sobre todo de seleccionar sectores clave que tengan el potencial para reconvertirse (agregando valor a través de innovación) como el agroalimentario, textil, confección, calzado, farmacéuticos, energía y servicios, por mencionar algunos.

Sin embargo, el mayor reto con el que la era Trump nos confronta es con la urgente necesidad de atender los temas de corrupción, rendición de cuentas y Estado de Derecho. Sin una atención prioritaria y sin acciones claras, difícilmente México podrá ofrecer un ambiente de negocios que permita que se desarrollen las inversiones para activar el mercado interno, diversificar la plataforma exportadora o los mercados en el exterior. Trump nos ha dado la oportunidad. Está en México y sus ciudadanos tomarla para de una vez salir de la complacencia y el estancamiento económico que hemos vivido durante décadas.

 

 

 

 

1 ‘México depende de EU y va a ceder. Punto’: Wilbur Ross, en VANGUARDIA.MX http://tinyurl.com/j6nbkck

2 Angeles Villarreal e Ian F. Fergusson (2014) “NAFTA at 20: Overview and Trade Effects.” Congressional Research Service, 7-5700, R42965. 32 pp.

3 Citado en la página de la Oficina del Representante Comercial de los Estados Unidos. USTR. http://tinyurl.com/hyfoa53

4 Woodrow Wilson International Center for Scholars. Mexico Institute. http://tinyurl.com/zz2jhod

5 OMC. Informe sobre el comercio mundial 2013. p. 57.

6 En el marco de la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI) México ha firmado Acuerdos de Complementación Económica con Argentina (ACE 6), Bolivia (ACE 66), Brasil (ACE 53), Cuba (ACE 52), Ecuador (AAP 29), Paraguay (AAP 38), MERCOSUR (ACE 54) y el Automotor México-MERCOSUR (ACE 55) que le dan acceso preferencial a un grupo de exportaciones que han sido negociados en dichos Acuerdos. (ver: ALADI. http://tinyurl.com/hhraexq

7 La AELC está constituida por Islandia, Lichtenstein, Noruega y Suiza.

 

 

 

 

Luz María de la Mora

Luz María de la Mora

Directora de la Consultoría de Negocios LMMConsulting. Doctora en ciencia política de la Universidad de Yale.
Luz María de la Mora

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