Los estudiantes como agentes de cambio social en comunidades rurales

Hablar de la educación en México, y en particular de la educación que se brinda en las comunidades rurales, representa un gran reto, pues desde la dificultad que se tiene para llegar a las comunidades hasta la dificultad que tienen las mismas personas que las conforman para expresar sus necesidades después de una marginación que han sufrido por muchos años, nos hace pensar que la educación no ha logrado propiciar una participación social de estas comunidades. Recordemos que uno de los principales agentes socializadores es la escuela, la cual juega un papel importante cómo se determine la participación social de los estudiantes.

Es necesario recordar que esta participación social, así como muchos otros aspectos de la vida tiene su origen en la estructura social, cultural y política de cada sociedad, pasando por un proceso relacional hasta llegar a lo individual.

Esta estructura socio-cultural-política se va a referir a cada uno de los aspectos que cada país va a implementar para mantener en muchas ocasiones el control de los pueblos a través de las instituciones. Por ejemplo, en el caso de nuestro país, y en el caso particular de la educación, es la Secretaría de Educación Pública (SEP) la institución que plasma los conocimientos, las habilidades y las actitudes y/o valores que considera que cada uno/a de nuestros/ as niños/as debe aprender para ser competente en el contexto donde está inmerso. Esto lo realiza por medio de los planes y programas educativos.

Lo relacional se va a entender como el proceso por el cual a través de las relaciones que establecemos con cada uno/a de los agentes socializadores que conforman el círculo social o la comunidad a la que pertenecemos nos apropiamos del mandato social que establecen nuestras instituciones. Por ejemplo, y siguiendo con nuestra educación, este proceso se da cuando el maestro/a, a través de las relaciones que establece tanto con el grupo en general como las que establece de manera individual con cada alumno/a –y respondiendo a un estilo que la SEP le plantea que debe seguir–, transmite los conocimientos, las habilidades y las actitudes y/o valores que están plasmados en los planes y programas educativos.

Canto a la Vida, alto relieve en resina acrílica, 25 x 20 cm.

Finalmente lo individual es cuando el miembro de esa comunidad integra el mandato social que desde la cúpula del poder le mandan, para seguir manteniendo el control del pueblo y que es trasmitida en las relaciones que se dan en los diferentes contextos en que nos insertamos. Por ejemplo, cuando la misma persona se responde que de nada sirve ser reflexivo y crítico pues nada va a cambiar en nuestro país. Esto trae como consecuencia que la educación no promueva la participación social de los/as estudiantes.

Cabe señalar que este proceso que va de lo social a lo relacional y llega a lo individual se reinvierte; es decir, el individuo regresa a través de sus relaciones lo adquirido a nuestra sociedad. Es así que podemos entender los largos periodos de dominio de los grupos de poder en nuestro país.

Ahora bien, como podemos ver, este proceso que hasta este momento ha sido para mantener el control social del grupo de poder a través de sus agentes socializadores bajo un esquema autoritario también se puede reinvertir a un esquema democrático. Es decir se puede promover a través de la misma educación individuos críticos, reflexivos y activos que puedan cambiar nuestra sociedad a través de la organización social y política.

Aterrizando lo anterior a lo concreto, se puede entender que, si en la interacción social que se da en un grupo escolar, el/la maestro/a permite y promueve la reflexión y la crítica constructiva hacia los dilemas políticos, el/la alumno/a va a integrar que la manera en que se pueden dar los cambios en nuestro país es a través de la participación social activa y no pasiva. Creando organizaciones socio-políticas de lucha y cambio que lleguen por medio de sus acciones a la cima de la pirámide social. Sólo basta con recordar y responder como es que diferentes grupos han logrado erradicar la marginación en la que hasta hace poco tiempo habían sido relegados. Por ejemplo, es el caso de los/as homosexuales, las mujeres que han y siguen luchando por una sociedad más equitativa, los 43 de Ayotzinapa, etc. En otras palabras, pasar de una educación que tenga el objetivo de mantener la ignorancia política a una educación que tenga el objetivo de contribuir a una conciencia política.

Por lo anterior es que la escuela tiene el compromiso y la obligación de contribuir a su vez a la socialización política dentro del marco del fomento al conocimiento político, a la difusión de la conciencia y sensibilidad política y a la participación social, como antes se menciona. Pero la pregunta central es si en la realidad está cumpliendo con ello.

Respondiendo a este cuestionamiento es que giran estas reflexiones. La Universidad Pedagógica Nacional (UPN), a través de programas paralelos a la enseñanza que brinda dentro de sus aulas, busca que sus alumnos/as se involucren en actividades que les permitan precisamente desarrollar tanto un conocimiento como una conciencia y sensibilidad política, con el fin de tener una participación social activa en el ámbito educativo. En otras palabras, se puede entender que si ellos/as son capaces de ser competentes en su participación social, serán la raíz para que los niños/as, los/as adolescentes y los/as adultos de esas comunidades a su vez también sean participantes sociales activos.

Dentro de estas acciones donde los/as estudiantes tienen la oportunidad de tener esta participación social activa, se encuentran los programas de servicio social, ya que entre sus objetivos, está el de propiciar que los/as estudiantes se inserten en contextos educativos reales que les permitan sensibilizarse de la realidad educativa de nuestro país para buscar alternativas de solución a las problemáticas que se les presentan.

Uno de estos programas es el de “Tutores/as Comunitarios/as de Verano de la licenciatura en Psicología Educativa”. Una de sus acciones es que los/as estudiantes participen dentro de una comunidad rural por un periodo de cuatro semanas atendiendo el rezago educativo de los/as niños/as de la comunidad. Para ello es importante que los/as participantes se sensibilicen sobre el rol que juegan en la educación como transmisores y promotores de la participación social.

Al estar inmersos/as en estas comunidades por cuatro semanas donde duermen, comen, se bañan, conviven con la comunidad, etc., los estudiantes de la UPN socializan no sólo con los niños/as, sino con cada uno/a de los miembros de la comunidad, además de que comprenden y asimilan la cultura y costumbres de la propia localidad. Esto les permite identificar de forma clara lo que los/as alumnos/as traen de su medio social y familiar, lo cual tiene un valor inobjetable ya que, con este conocimiento, los/as estudiantes inician con más claridad a los/as niños/as hacia una conciencia política y social. Recordemos que la socialización política no implica sólo identificar el nombre de nuestros gobernantes o lo que dicen los libros sino que se requiere también que los individuos se hagan partícipes de los sucesos y eventos de naturaleza pública y no seres pasivos, con el fin de hacerles ver que la educación puede ser un medio de ascenso social y político.

Foto: @officialdavery

Partiendo de lo anterior, y a través de las vivencias de 63 estudiantes que han tenido la oportunidad de estar en 30 comunidades rurales de los estados de Puebla, Morelos, Querétaro e Hidalgo, se puede compartir las siguientes reflexiones sobre la importancia de su participación social en ellos/as mismos/as, con los/as niños/as, con las mujeres y con los hombres de las comunidades.

En lo que se refiere a los/as propios estudiantes, el tener la oportunidad de participar en estas acciones les permite darse cuenta que, en muchas ocasiones, las inversiones que se hacen en el sector educativo representan más una imagen política que la atención a las necesidades educativas reales de las comunidades, quedando solo en el discurso político y no en la concreción de las acciones.

Esto les permite entender que las instituciones educativas, al igual que otras instituciones, su práctica está determinada por el contenido ideológico y que estos contenidos ideológicos son los que en nuestra cultura se utilizan como formas de control social. En palabras de los/as estudiantes: al estar en esas comunidades “se dieron cuenta de la realidad de nuestra educación y el reto que tenemos como psicólogos educativos para cambiar esa realidad”. Como se puede observar, si los programas y/o proyectos educativos que se planean para proporcionar un mejor servicio educativo no contemplan las necesidades de la realidad local y regional de los destinatarios de ese proyecto o política educativa, todo queda en una mera declamación de buenas intenciones, o como en muchas ocasiones una inversión totalmente improductiva que no cumple con los objetivos que se dice obtener.

Es aquí donde podemos ver que a través de la participación social se puede crear conciencia y sensibilidad política de nuestros estudiantes que en el futuro tendrán la responsabilidad de romper en control social al cambiar los contenidos ideológicos que los sectores del poder tratan de mantener en nuestro país.

Por otro lado, estos estudiantes comprenden las necesidades y las razones por las cuales los niños de cada comunidad asisten a la escuela. Al escuchar en voz de los/as niños/as que antes y después de asistir a la escuela tienen que cumplir con las tareas que les asignan sus familias, las cuales son más importantes para sus madres y padres que la misma educación. Los/as alumnos/as de psicología educativa pueden a su vez sensibilizar y generar conciencia en los/as niños/as que, a través de la educación, pueden cambiar la realidad de su comunidad.

En lo que se refiere a los padres y madres, los estudiantes pueden escuchar que una de las razones por las que las familias mandan a sus hijos a la escuela es porque reciben el apoyo económico que el gobierno otorga a los niños que estudian, entendiendo con ello que la pobreza es un medio de control social. Recordando lo mencionado por los estudiantes sobre este aspecto “nos damos cuenta que son las mismas estrategias que se usan en estas comunidades que en la misma ciudad para mantener el poder, es injusto que se aprovechen de las personas a través de la pobreza”.

Es necesario crear espacios de participación social en donde nuestros estudiantes tengan la oportunidad de conocer para sensibilizarse y crear conciencia de la importancia de su acción social para la transformación de nuestra realidad.

A manera de conclusión se puede mencionar que al apostar por contribuir a la formación de estudiantes críticos/as y reflexivos/as que se conviertan en participantes sociales, y que a través de sus interacciones dentro del contexto educativo, puedan a su vez transmitir a los/as niños/as, a los/as adolescentes, a las madres, a los padres, a los/as maestros/as, etc. esta conciencia y sensibilidad política y lograr con ello una mayor participación política. Es así que, al unir fuerzas, podemos llegar a un cambio que siente sus bases en el pueblo para romper el control del grupo de poder actual.

Los/as estudiantes se dieron cuenta de la importancia de la participación comunitaria estableciendo objetivos comunes entre la escuela y la familia, aspecto que no sólo quedó como en muchas ocasiones en el discurso, y al caminar por rumbos similares se refleja en la participación social dentro de la comunidad.

Con ello se infiere que se pueden lograr pueblos felices con pequeñas acciones; por medio de esta participación social se puede lograr una relación de justicia y democracia entre cada miembro de la comunidad. Logrando a partir de estas acciones romper la alianza del/a psicólogo/a educativo/a con el poder, dado que al insertarse de esta manera se incluye en la organización escolar para abordar la educación desde una manera crítica al sistema de roles y de poder, constituyéndose en un agente de cambio social.

A pesar de que es difícil lograr esta postura, es necesario arriesgar a cuestionar el adoctrinamiento que nuestra educación busca perpetuar en estas comunidades. Pero es compensado ser el disparador de la sensibilidad y conciencia social para provocar la participación social y romper el imaginario social de ser un profesional del “consultorio”, para pasar a ser un profesional de participación y cambio social.

Estudiantes

Foto: @upncultura

Por ello es necesario cumplir de manera cabal con el lema de nuestra Universidad Pedagógica Nacional: “Educar para Transformar” y ver que la educación es una posibilidad de cambio y crecimiento para nuestro país.

 

 

Miguel Ángel Hernández Trejo

Miguel Ángel Hernández Trejo

Maestro en Psicología, Universidad Pedagógica Nacional.
Miguel Ángel Hernández Trejo

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