La disputa por América Latina*

Categoría: El punto es, EPSI11
marzo 1 2014

América Latina ocupa una superficie de 17.8 millones de Kilómetros cuadrados, lo cual representa un 42 por ciento del territorio del continente americano; abarca desde la frontera de México con Estados Unidos, hasta la Patagonia. Sin embargo, en algunas ocasiones, por cuestiones geopolíticas, y sobre todo por las pretensiones de Estados Unidos de consolidar su propio bloque en la región de América del Norte, la frontera septentrional de Latinoamérica, se corre hasta la frontera de México con Centroamérica. Esto se presenta especialmente cuando las tres naciones, México, Estados Unidos y Canadá, discuten asuntos de comercio y de seguridad subregional. Por esa razón, en la relación trilateral, se pasó de un acuerdo comercial, el TLCAN, a otro de seguridad, el ASPAN.

Este subcontinente, se ubica en el llamado hemisferio “occidental”, que significa encontrarse al Occidente de Europa, continente que es considerado como el foco de irradiación de la civilización judeocristiana. América latina cuenta además con una población de casi 570 millones de habitantes, de la cual la mayor parte la conforman niños y jóvenes; todos ellos distribuidos de manera irregular a lo largo del territorio. Por cuestiones históricas, estratégicas y geopolíticas, en algunas ocasiones se considera a las naciones del Caribe como parte de América latina, sobre todo a Cuba.

En esta región meridional de América, se encuentra el 25% de los bosques y el 40% de la biodiversidad del planeta. Lo rodean tres océanos: el Antártico, el Atlántico y el Pacifico; tiene además conexión con el Golfo de México. En sus costas, se desarrollan actividades industriales, turísticas y de pesca. Además, en su subsuelo se encuentra la tercera pare de las reservas mundiales de cobre, bauxita y plata, así como también el 27% del carbón. Con el descubrimiento de los ricos yacimiento del río Venezolano Orinoco, ahora, América Latina posee el 24% del total de las reservas petroleras mundiales, es decir, cuenta con cerca de 380 mil millones de barriles de petróleo; además es dueño del 8% del gas natural a nivel mundial y del 5% de uranio. En lo referente al litio, en sus entrañas se encuentra el 10% del total mundial de este mineral. Por último, hay que destacar que Latinoamérica tiene dos de las cuencas acuíferas más grandes del mundo: una, el Amazonas, que se encuentra en la superficie, y otra, el Guaraní que es subterráneo

Desde un punto de vista geopolítico, América Latina ocupa un lugar privilegiado en el planeta, ya que se encuentra entre dos regiones con amplio nivel de desarrollo industrial: al oriente está la vieja Europa y al occidente la Cuenca Asia-Pacífico. El canal de Panamá es el paso que permite la comunicación entre ambos emporios regionales industriales, así como también para que Estados Unidos lleve a cabo su comunicación interoceánica.

En opinión del geocientista y geopolítico ruso Yuri K., Burlin, de la Universidad Estatal de Moscú, Mijail V. Lomonosov, Centroamérica es un pivote geopolítico que actúa como bisagra entre los otros dos bloques, el norteamericano y el sudamericano. Esta posición geográfica privilegiada, según el profesor Burlin, convierte a Centroamérica en el objeto de los deseos de todas las regiones desarrolladas del planeta. Es decir no solo funciona como un puente entre el norte y el sur de América, sino también entre las partes oriental y occidental del mundo contemporáneo. Por esta razón, considera el especialista ruso que, el país que someta a Centroamérica, podrá controlar a todo el continente. Esto significa que esta zona de América funciona como un heartland, tal y como ocurrió con la Siberia rusa a finales del Siglo XIX, y con el Asia Central a principios del presente siglo. En ambos casos según el geopolítico inglés John Mackinder, el país que conquiste ambos heartland, podrá conquistar el mundo.

Hay que reconocer que esta visión geopolítica sobre Centroamérica, en todo momento la tuvo el hoy extinto presidente de Venezuela, el comandante Hugo Chávez Frías, quien durante su administración realizó un intenso trabajo geopolítico para convertir a América Central en un aliado de su país, que actualmente sigue construyendo el socialismo del Siglo XXI. Dinero y petróleo fueron los recursos que usó Chávez para conquistar este heartland contemporáneo.

Y es precisamente por su ubicación geográfica y por la abundancia de sus recursos naturales, que América latina, a lo largo de su historia, sobre todo la contemporánea, ha sido objeto de la disputa, entre europeos y “americanos” de Estados Unidos.

Europa coloniza a Latinoamérica

A finales del siglo XV D. C., en Europa, dos naciones latinas ribereñas al Océano Atlántico, España y Portugal, ya eran potencias marítimas. En el pasado reciente, ambos países habían sido impactados por dos procesos político-religiosos, que dejaron una profunda huella en su propia cultura: uno es el cristianismo y el otro la arabización. Es posible que el segundo proceso, que fue transculturizante, sobre todo en España, y que fue llevado a cabo por Imperio árabe, dejó en el subconsciente de los habitantes de ese país y también de Portugal, aunque en este último, en menor medida, una verdadera vocación imperial.

Hay que señalar que los amplios conocimientos que tenían ambas naciones de los mares y de la astronomía les permitieron convertirse en poderosos imperios. A esto hay que sumar que ambas naciones, por la ventaja comparativa que tenían por encima del resto de sus vecinos europeos, es decir por tener acceso a las costas del Atlántico, pudieron expandir sus actividades comerciales en territorios de ultramar. Es por esta razón que Cristóbal Colón, cuando llegó en 1492 a tierras del continente americano, creyó que se trataba de las Indias Orientales, que en ese entonces se estaba convirtiendo en un emporio comercial. Con el tiempo, América fue colonizada también por otros imperios de la época, entre los que destacan el francés, el británico, el holandés y el ruso, entre otros. Así, entre los siglos XV y XIX, esta región de “Occidente”, experimentó la colonización por parte de Europa (Mapa 1).

América en 1794

El botín de los conquistadores europeos lo constituían metales preciosos como el oro y la plata, mismos que les permitían acuñar monedas y fabricar artículos ornamentales, piedras preciosas, y algunas plantas que servían de condimentos en los platillos de los monarcas europeos. Se comerciaba también el café, el cacao y el tabaco, productos que por su sabor exótico atrapaba el paladar de los colonizadores. De esta manera nuestros antepasados, ante el rigor colonizador de los españoles y portugueses, se convirtieron en esclavos en su propio territorio. Esta situación prevaleció durante más de tres siglos.

En 1607, la situación política cambió para el continente americano; esto, cuando un grupo de colonizadores provenientes de las naciones anglosajonas arribaron a la región de América del Norte. A los nuevos colonizadores les caracterizaba una presunta superioridad racial y un amor obsesivo por el trabajo.

Los padres fundadores comenzaron con el establecimiento de trece colonias, ubicadas en la parte nororiental de lo que es hoy Estados Unidos finalmente, terminaron por edificar un gran imperio, el cual sin duda alguna, supera en intensidad al británico e incluso al romano. Al consolidarse primero como un poderoso Estado-Nación, y después como un factótum mundial, Estados Unidos, en el siglo XIX, comenzó a apoyar a sus vecinos latinos para que expulsaran a sus colonizadores europeos, sobre todo a los españoles y portugueses. Las intenciones de la nación norteamericana era quedarse con el vasto mercado y con los recursos de América latina.

La confrontación entre ambas potencias rivales, Estados Unidos y Europa, en el continente americano, a lo largo del siglo XIX, mantuvo en el subdesarrollo a América latina. La lucha entre políticos locales conservadores pro-europeos y liberales pro-estadounidenses mantuvo en la pobreza a la región. La idea de los pronorteamericanos era expulsar a los europeos de lo que consideraban como suyo: las tierras americanas. El subcontinente meridional, en ese tiempo se perfilaba ya para convertirse en una región muy productiva, debido sobre todo a sus amplios y variados recursos naturales. En esa época, a favor de Estados Unidos, jugó el hecho de que su nación matriz, Inglaterra, ya desde ese entonces contaba con un poderoso aparato industrial, el cual había edificado con base a dos revoluciones industriales: la primera de ellas en el siglo XVIII, que consistió en el uso de la máquina de vapor que funcionaba con carbón, y la segunda, en el XIX, que consistió en el uso de la máquina de combustión interna, que trabajaba, en ese tiempo, con querosén.

Uno de los golpes más efectivos que dio Estados Unidos a sus enemigos para poder reforzar su presencia en América, y sobre todo en América Latina, fue la aplicación de la doctrina Monroe, proclamada en 1823 por el presidente J. Monroe, y en la cual, Estados Unidos advierte al mundo, pero sobre todo a los europeos que, “América es territorio para los americanos”. Bajo tal advertencia, Europa entiende que Estados Unidos, como potencia naciente, va a impedir cualquier tipo de intervención extranjera en el continente americano (Mapa 2).

america-para-los-americanos

Un siglo después, con sendas doctrinas similares, el país vecino del norte, advierte a sus enemigos, pero sobre todo a la entonces Unión Soviética, que algunas regiones del mundo son muy importantes para su seguridad nacional. Se trata de la Doctrina Carter, que indica que la región del Medio Oriente es clave para la seguridad energética de ese país, y La otra, la Doctrina Reagan, que fue plasmada en el Documento de Santa Fe emitido en 1980, y en la cual Washington exige la salida de cualquier potencia extranjera de América, sobre todo de la parte latina. En esta nueva doctrina política, se le pide a los extranjeros europeos, sobre todo a los soviéticos, retirarse de la región.

En lo que se refiere a las dos guerras mundiales, estas fueron bastante benéficas para Estados Unidos. Ambos conflictos, planeados estratégicamente por los dueños del gran capital internacional, tuvieron como propósito general: el destruir a las naciones industrializadas de Europa, y en particular a la URSS. Esto le permitió a la potencia norteamericana, avanzar a grandes pasos en sus propósitos por conquistar el mundo.

Al concluir el segundo conflicto, la URSS, encabezada por el pueblo ruso, no sólo logró derrotar a los alemanes, que fueron sus principales enemigos en lo que la nación eslava llamó la Segunda Gran Guerra Patria, sino que también pudo quedarse con una buena parte del pastel que a mediados del siglo pasado, representaba la Europa derruida.

Es en el marco de la llamada Guerra Fría, es decir, en el marco de la confrontación entre el “comunismo” y el capitalismo, entre el pensamiento conservador y el liberal, y finalmente también entre el imperio del mal, que era la URSS y la democracia, que era representada por Estados Unidos, que la Unión Soviética, utilizando la tesis de Leon Trotsky, de llevar la revolución socialista a todo el mundo, logra extender sus dominios por todo el mundo y también por América latina. Esto, con el propósito de disputarle dicha región a Estados Unidos, en su propio territorio.

En esta dinámica expansionista los éxitos más grandes que tuvo Moscú fueron: la adopción por parte de la Cuba revolucionaria del modelo socialista, el arribo al poder en Chile de Salvador Allende, el triunfo de los sandinistas en Nicaragua, y el surgimiento de movimientos sociales en Centro y Sudamérica. De esta manera, durante los años más álgidos de la Guerra fría, la URSS y Estados Unidos compartieron el mundo (Mapa 3).

Guerra Fría

En 1980, con la llegada de Ronald Reagan a la presidencia de Estados Unidos, esta nación, desde la derecha más recalcitrante, y con el apoyo de los mandatarios de Gran Bretaña y de la República Federal Alemana, y también con el del Vaticano, inició una gran ofensiva, a través de la cual pretendió llevar hasta el último rincón del planeta los productos más recientes de su pensamiento políticoeconómico: el neoliberalismo y la globalización.

Para Washington, someter a las naciones subdesarrolladas a sus nuevas pretensiones no fue tarea difícil, sobre todo a las de América Latina, las cuales en el pasado reciente habían formado cuadros de políticos y militares que, una vez que estuvieran en el poder, apoyaran en sus respectivos países el establecimiento del neoliberalismo y la globalización. Así, para la Casa Blanca, se habían establecido las bases para proclamar la supremacía estadounidense a través de dos nuevos paradigmas: la “PAX Americana” y el “Nuevo Siglo Americano”. A través de ellos, ahora nuestro vecino septentrional pudo proclamarse el “policía del mundo”, lo cual casi logra sino es por la presencia de los llamados “países canallas”, los cuales se manifestaron en contra de la supremacía del nuevo gran imperio: el estadounidense (Mapa 4)

Pax Americana

En el caso de la URSS, fue la traición a los principios de la Revolución rusa, por parte de Yuri Andropov, Mijail Gorbachov y Boris Yeltsin, lo que hizo posible su colapso asi como también el de su imperio, el cual abarcó casi todos los continentes. Es entonces cuando el mundo, y en este caso también la región de América latina, casi se cubren por completo con la bandera de las barras y las estrellas.

A partir de 2010, la rueda de la fortuna giró de nuevo, en esta ocasión para golpear los sueños de grandeza de Estados Unidos. En ese tiempo, Rusia y Venezuela, después de haber concluido el sueño malogrado de los presuntos éxitos que habían conseguido en el neoliberalismo y la globalización, despertaron y comenzaron a reconstruir sus respectivas economías y agilizar su política exterior. En el caso de Rusia, en 1999, la nueva oligarquía local, que surgió del desmoronamiento de las instituciones soviéticas y que generó grandes y poderosas mafias para hacer funcionar la economía de ese país, optó por la mano dura, representada por Vladimir Putin, un abogado, que había sido ex agente de la hoy extinta KGB en Alemania Federal.

Los nacionalistas rusos, cansados de la decadencia de su país, debido a que sus políticos “atlantistas”, habían logrado imponer un modelo de política exterior que privilegiara la cercanía de Rusia con Estados Unidos y Europa, decidieron quitar del poder a Yeltsin y encumbrar a Putin, quien hoy día y a 14 a años de su llegada al poder, sigue gobernando a su país. Con Putin llegaron al Kremlin políticos rusos euroasianistas, quienes hoy día trabajan en dos proyectos sumamente importantes: uno, construir la llamada “Casa Común Euroasiática”, que abarque desde el Atlántico hasta el Pacífico; el otro: reposicionar a su país a nivel planetario. Aunque en el primer caso, aún no hay resultados positivos, debido sobre todo a las diferencias entre Moscú y Bruselas, sobre todo en el terreno de la geopolítica, en lo que se refiere a su reposicionamiento en el mundo, esto, si se ha logrado, sobre todo por el apoyo que China le brinda a Rusia a través del Grupo Shangai. Por esta razón, hoy día, Rusia, como en los tiempos de la Guerra Fría, ya está de nuevo presente en el mundo y en este caso también en América latina.

Hay que reconocer que la presencia de Rusia en Sudamérica no hubiera sido posible sin el apoyo que les prestó el comandante Hugo Chávez Frías. El presidente venezolano, ante la necesidad que tenía de enfrentar al imperio estadounidense, acudió a la nación eslava en busca de ayuda, sobre todo militar. Una vez que tuvo sus arsenales completos y listos para ser usado, Chávez se dedicó a diseñar y aplicar una estrategia geopolítica que lograra unificar a una buena parte de las naciones de la región. Dinero y petróleo, fueron también los recursos que utilizó Venezuela para poder encabezar el movimiento bolivariano que intenta consolidar un sub bloque de países independientes que ya no desean estar bajo la égida estadounidense.

Sin embargo, Washington, consciente de la importancia que tiene América Latina para su economía y su seguridad nacional, no se ha retirado por completo de esta región. Para ello, a través del apoyo que le brindan los gobiernos de derecha de México, Colombia y Chile, aunque también de Perú y de algunas naciones de América Central, ha logrado formar su propio bloque, que compite con el que encabeza Venezuela en la parte oriental de este subcontinente. Estados Unidos, usa hoy día la poderosa influencia que tienen en la Alianza para el Pacífico y en el Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica, TTP para mantener su presencia en la región, en la cual hoy día, chinos y rusos ya están presentes y lo hacen también con mucha influencia. Es por esta razón que de nueva cuenta, y como ocurrió en el pasado, América Latina sigue siendo el objeto preciado que se disputan tanto europeos como estadounidenses. (Mapa 5)

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Artículo escrito por Miguel García Reyes & Gamaliel Varela Rico

 

 

 

Miguel García Reyes

Miguel García Reyes

Doctor en Economía Petrolera con especialidad en Petróleo y Geopolítica, por la Universidad Estatal de Moscú, Mijail V. Lomonosov. Es Presidente del Centro de Estudios Geopolíticos en Energía y Seguridad Nacional (CEGESEN)
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