Inversión pública, Régimen fiscal y Petrobras: los dilemas de Pemex*

Autor: Fluvio Ruíz
Categoría: El punto es, EPSI06
marzo 1 2013

El tema central de este documento de trabajo consiste en la necesidad de aumentar significativamente la inversión pública productiva en Petróleos Mexicanos (Pemex), y buscar las fuentes para financiar esa inversión. Lo que se propone es que ésta se debe fondear a través de un nuevo régimen fiscal en Pemex. Una vez conseguido lo anterior es necesario garantizar la autonomía presupuestal de la paraestatal. Solo a través de lo descrito anteriormente sería posible hacer comparaciones con el modelo de Petrobras y lograr que nuestro organismo público cumpla con su objeto de garantizar la seguridad energética de nuestro país en el futuro.

Para el logro de este propósito y a la luz de una nueva reforma petrolera se sostiene que: no se necesita modificar ningún artículo de la Constitución sino solo hacer cambios a leyes secundarias.

Lo que podemos constatar es que Pemex no ha podido cumplir con su objeto de ley en gran medida por la falta de inversión pública dada la pesada losa fiscal que carga1. La inversión en Pemex como proporción de sus ingresos totales fue de apenas 9.6% en los últimos 10 años, mientras que Petrobras invierte el 33% de sus ingresos totales. A diferencia de Petrobras, a Pemex no se le permite utilizar de manera autónoma su presupuesto de inversión en función de sus necesidades productivas, argumentando siempre la lógica hacendaria de cumplir con el objetivo ortodoxo de “contribuir al equilibrio presupuestal”2.

Hasta ahora el régimen fiscal de Pemex ha desdibujado por completo su objeto de abastecedor de energéticos y ha puesto por encima a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) para ajustar las finanzas públicas de nuestro país en un contexto de equilibrio presupuestal. En concreto, la carga fiscal de Pemex, que es finalmente la carga fiscal de Pemex Exploración y Producción, es de cerca del 70 por ciento, mientras que la carga fiscal de Petrobras es en promedio de 35 por ciento; una diferencia de dos a uno3.

Todavía más, Pemex sostiene una tercera parte de los ingresos totales presupuestales del gobierno federal. Esto es debido a que en México no se ha concretado un sistema fiscal equitativo y progresivo en donde paguen más impuestos los que tienen mayores ingresos. Luego entonces, Pemex subsidia el régimen fiscal de grandes privilegios al gran capital, lo que ha llevado a la posposición de una reforma hacendaria Integral que despetrolice las finanzas públicas de nuestro país. “Para decirlo rápido, el régimen fiscal que padece Pemex es una especie de mecanismo indirecto de apropiación privada de la renta petrolera, por parte del gran capital”4.

 Durante todo el año fiscal y por ley, cada día (incluyendo los inhábiles) Pemex paga a Hacienda 639 millones 141 mil pesos. Además, el primer día hábil de cada semana la paraestatal paga 4 mil 413 millones 689 mil pesos. Es decir, el flujo de dinero hacia Hacienda es contante y sonante y este es el pago anticipado de un solo derecho que se le aplica a nuestro organismo público.

En contraste, las finanzas de Brasil no dependen significativamente de sus ingresos petroleros al ser una economía más diversificada y con un sistema fiscal progresivo de alto contenido social. De acuerdo a la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico, (OCDE) y a la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), los ingresos públicos tributarios como porcentaje del PIB en Brasil es de 33.6%; el promedio en los países miembros de la OCDE es de 35% y en México es de sólo 9.7%5 De manera que necesitamos una reforma hacendaria Integral incluso antes que una reforma energética de segunda generación que modifique la ecuación tributaria y que le permita a Pemex aplicar una agresiva política de inversión tal y como lo hace su par brasileña Petrobras.

Es claro que Pemex debe complementar el gasto nacional destinándose la renta petrolera para el desarrollo económico del país. Para lograr lo anterior se necesita de un régimen fiscal flexible y coordinado entre los requerimientos de inversión de la paraestatal y las necesidades recaudatorias de Hacienda, que ponga por encima siempre el objeto de Pemex para garantizar la seguridad energética del futuro.

Para ello es necesario sensibilizar a los diferentes actores políticos: al Ejecutivo Federal, al Congreso de la Unión, a las Entidades Federativas pero sobre todo a la Secretaría de Hacienda. Es necesario y conveniente buscar una fórmula creativa y flexible para convivir en un equilibrio que garantice la inversión en Pemex y la seguridad energética del país y al mismo tiempo contribuya al desarrollo económico nacional.

De otra manera, lo que está a discusión es cómo aprovechamos y distribuimos eficiente, eficaz y equitativamente la renta petrolera que genera Pemex.

Así, en el siguiente apartado se analizará la situación financiera y la carga fiscal de Pemex. En él se mostrará cómo, a pesar de haber obtenido cuantiosos recursos derivado de las ventas totales de la paraestatal, la inversión productiva ha sido plenamente insuficiente para encarar los problemas energéticos presentes y futuros.

Además se analizará cómo Pemex obtiene rendimientos antes de impuestos que la colocan entre las principales petroleras del mundo. Sin embargo, después de aplicar los impuestos, derechos y aprovechamientos, Pemex presenta un rendimiento neto negativo de grandes proporciones. El régimen fiscal de Pemex es analizado en el tercer apartado de este documento de trabajo. Se comienza haciendo una síntesis del régimen fiscal enfocando las baterías en el Derecho Ordinario Sobre Hidrocarburos y en el Derecho Sobre Hidrocarburos para el Fondo de Estabilización. Ambos derechos concentran el 96% de la carga impositiva que Pemex paga a la Secretaría de Hacienda anualmente.

En ese mismo apartado se hacen propuestas sobre la conveniencia de disminuir las tasas en ambos derechos para alcanzar recursos adicionales entre 150 y 200 mil millones de pesos por año. Es necesario subrayar que reducir la carga fiscal de la empresa pública puede incluir acciones para acelerar deducciones, aprovechar créditos fiscales, evitar gastos no deducibles y obtener mayores exenciones de impuestos; pueden tomarse acciones aisladas o un conjunto de las mismas. Las que se presentan en este documento son indicativas pero no limitan las distintas opciones para solucionar la pesada carga fiscal.

Finalmente, a manera de colofón se resaltan las principales anotaciones y se presenta un anexo de cuadros donde se pueden observar las variables financieras de las principales petroleras del mundo; el estado de resultados consolidados de Pemex y organismos subsidiarios para 2011 y la síntesis del régimen fiscal del organismo público en cuestión.

II. SITUACIÓN FINANCIERA Y CARGA FISCAL EN PEMEX

Durante la última década, Pemex ha venido observando una captación creciente y sostenida de recursos provenientes de la venta de hidrocarburos. El factor que explica en mayor medida este incremento es el aumento en el precio de la mezcla mexicana de exportación (véase gráfica 1).

El Punto Sobre la i, PEMEX

Es por ello que, en 2011, Pemex se encuentra ubicado en la posición 14 de las principales empresas petroleras del mundo en materia de ingresos brutos (véase cuadro 1 en el anexo). Sin embargo, la inversión en la paraestatal ha sido un tema pendiente. De 1993 al año 2000, la proporción entre la inversión pública productiva respecto a sus ingresos totales arrojó un promedio anual de 9.8%. De 2001 a 2006 la proporción se redujo a 6.6% promedio cada año. Sin embargo, de 2001 al 2011 la media por año aumentó a 9.6%. Donde sí observamos una mejoría, aunque claramente insuficiente, es en el periodo de 2007 a 2011 donde el coeficiente promedio anual fue de 13.2% (véase gráfica 2).

El Punto Sobre la i

Ahora bien, si consideramos los escenarios 1 y 2 de inversión (E1, E2), contenidos en la gráfica anterior y tomados del Plan de Negocios de Pemex y Organismos Subsidiarios para 2013-2017, concluimos que este coeficiente se quiere llevar en alrededor del 25%, muy por encima de lo que nos arrojan los promedios anuales en los periodos analizados6. Si esto lo comparamos con el caso de Petrobras, veremos que la proporción en 2010 y 2011 fue de 33%; por eso hemos insistido en que el éxito de la petrolera brasileña no se explica solamente por la apertura al capital privado sino, y como un factor determinante, por su agresiva política de inversión pública7.

 Al traducir en números los requerimientos de inversión de Pemex, resulta que se necesitan entre 150 y 200 mil millones de pesos adicionales por año para invertir.

Es preciso dejar en claro que no se pretende hacer una extrapolación en materia de inversión Pemex vis a vis Petrobras, pero la inversión es una variable económica que no puede dejarse de lado si lo que pretendemos es ampliar las capacidades de ejecución y expandir las actividades de nuestro organismo público y con ello garantizar la seguridad energética y continuar usufructuando la renta petrolera. Si en realidad quisiéramos parecernos a Petrobras no hay otro camino que incrementar nuestra inversión al interior de Pemex y ésta solo es posible a través de una reforma que descargue fiscalmente a la paraestatal. Esta inversión debería de ir canalizada a: exploración y producción; transformación industrial de hidrocarburos; autosuficiencia de insumos petroquímicos y productos derivados; mantenimiento, comercialización, distribución, transportación, almacenamiento, investigación y desarrollo tecnológico e internacionalización.

 Por otra parte, y a pesar de la inversión insuficiente, nuestra paraestatal ha tenido rendimientos positivos antes de impuestos, derechos y aprovechamientos, principalmente valiéndose de las condiciones del mercado. En 2011 cerramos el año con un rendimiento de casi 785 mil millones de pesos. Si consideramos estos números nos encontramos entre las cinco principales compañías petroleras del mundo en rendimientos antes de impuestos. Ahora bien, su confiscatorio régimen fiscal ha mermado sus rendimientos netos, después de descontar los impuestos, derechos y aprovechamientos. El peor año para Pemex ha sido 2008, con una pérdida neta de poco más de 112 mil millones de pesos; en 2011 la situación no fue mucho mejor: la pérdida neta asciende a más de 91 mil millones de pesos, pese a tener las ventas más altas de toda la historia de nuestra petrolera (véase las gráfica 3). No es fortuito que en el ranking mundial de 2011 tengamos el “honroso” lugar 86 en ingresos netos, mientras que ExxonMobil ocupa el lugar 2; Royal Dutch Shell el 4; Petrobras ocupa el lugar 5; y Total, el 9 (véase en el anexo el cuadro 1).

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Con lo anterior ya podemos comenzar a tener una idea de qué tan pesada resulta la carga fiscal para Pemex. Existen algunos que todavía se resisten a aceptar la realidad fiscal de Pemex8. Si insistimos en la comparación con Petrobras veremos que, para empezar, la empresa petrolera brasileña está fuera del presupuesto federal y su carga impositiva es proporcional y acorde a las expectativas de crecimiento productivo que han sido plasmadas en su plan de negocios. Mientras Petrobras tiene una carga impositiva que promedia un 35%, Pemex entrega al fisco casi un 70% de sus ventas totales, la carga es de 2 a 1. ¿Y por qué? Por la falta de voluntad política de cobrar los impuestos de manera progresiva a través de una reforma hacendaria integral. La carga fiscal a la que se alude comúnmente para suponer que se ha aligerado el sistema tributario de la paraestatal es cuando se analiza a Pemex como un todo. Veamos el detalle.

El Estado de Resultados consolidado de 2011 reporta que los ingresos totales de Pemex ascendieron a 1.56 billones de pesos; los impuestos, derechos y aprovechamientos fueron del orden de 876 mil millones de pesos, dando como resultado una carga fiscal de poco más de 56% con un rendimiento neto negativo de -91.5 miles de millones de pesos (véase cuadro 2 del anexo).

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Pero es necesario ampliar el ejercicio por subsidiarias. Al hacerlo, encontramos que en 2011 Pemex Exploración y Producción tuvo ingresos por ventas de 1.27 billones de pesos; el rendimiento antes de impuestos fue de poco más de 930 mil millones de pesos y los impuestos, derechos y aprovechamientos fueron de 871 mil millones de pesos. Esto representó una carga fiscal de casi el 70% para Pemex Exploración y Producción. Tuvo un rendimiento neto positivo de casi 59 mil millones de pesos (véase cuadro 3).

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Por el contrario, Pemex Refinación (Pref) tuvo un rendimiento antes y después de impuestos negativo de -139 mil millones de pesos; no pagó impuesto por la pérdida. Pemex Gas y Petroquímica Básica (PGPB) sufragó sólo 528 millones de pesos y tuvo un rendimiento negativo de -1.5 mil millones de pesos. Para el caso de Pemex Petroquímica (PPQ) los impuesto que pagó fueron de 10.5 millones de pesos, con un rendimiento neto negativo de  12.7 mil millones de pesos.

En suma, del total de impuestos, derechos y aprovechamientos que pagó Pemex, PEP contribuyó con el 99.5% de los mismos.

Tanto PGPB y PPQ se repartieron el 0.5% restante. Estos números nos señalan que necesitamos mayores recursos de inversión a través de una descarga fiscal en PEP. Estos mayores recursos no solo se asignarían a exploración y producción; sino también para implementar un programa de rescate industrial en las áreas de oportunidades para Pref y PPQ y apuntalar lo que se ha logrado en PGPB. Necesitamos esta medida para rescatar toda la cadena de valor de los hidrocarburos ya que no es suficiente convertirnos en monoexportadores de materia prima, de crudo.

El gran contribuyente de Pemex es Pemex Exploración y Producción. Por ello se debe centrar la discusión en el régimen fiscal de esta subsidiaria. En el siguiente apartado analizaremos el régimen fiscal de Pemex.

III. RÉGIMEN FISCAL EN PEMEX

La actual administración de Pemex tiene muy claro el objetivo de una estrategia en el tema que nos ocupa: reducir la carga fiscal que tiene la empresa, lo cual puede incluir acciones para acelerar deducciones, aprovechar créditos fiscales, evitar gastos no deducibles y obtener mayores exenciones de impuestos; pueden tomarse acciones aisladas o un conjunto de las mismas.

Durante los últimos 30 años, Pemex ha sido objeto de diversos experimentos fiscales con el propósito de obtener la mayor cantidad de recursos posibles para complementar la tarea que ha dejado de hacer la Hacienda Pública a falta de una reforma hacendaria integral que despretrolice las finanzas públicas en nuestro país. Esto ha llevado a que nuestro actual régimen fiscal en Pemex sea complejo, administrativamente costoso y por encima de todo confiscatorio.

Cabe señalar que, hasta el ejercicio fiscal de 2005, el Régimen Fiscal en cuestión se incorporaba en la Ley de Ingresos de la Federación para el ejercicio fiscal que se tratase. Desde ese año, Pemex ha tenido un régimen fiscal especial previsto en el capítulo XII, de la Ley Federal de Derechos.

Actualmente existen dos vías en las que Pemex y sus organismos subsidiarios cumplen sus obligaciones fiscales: 1) por medio del pago de derechos (upstream) y 2) por medio de pagos de impuestos (downstream). Lo que es de sumo interés es el pago de derechos, porque es en ese pago donde se concentra el grueso de los recursos que Pemex entrega a Hacienda. A saber:

  • Derecho Ordinario Sobre Hidrocarburos (DOSH), Artículo 254.
  • Derecho sobre Hidrocarburos para el Fondo de Estabilización (DSHFondo), Artículo 256.
  • Derecho Especial Sobre Hidrocarburos (DESH), Artículos 257 Bis y 257 Quáter.
  • Derecho sobre Extracción de Hidrocarburos (DSEH), Artículos 257 Bis y 257 Ter.9
  • Derechos para la Investigación Científica y Tecnológica en Materia de Energía (DEIME), Artículo 254 Bis.
  • Derecho para la Fiscalización Petrolera (DEFIPE), Artículo 254 Ter.
  • Derecho Adicional sobre Hidrocarburos (DASH), Artículos 257 Bis y 257 Séptimus.
  • Derecho Extraordinario sobre Exportación de Petróleo (DESEP) Artículo 257.
  • Derecho para Regular y Supervisar la exploración y Explotación de Hidrocarburos (DRSEEH), Artículo 254 Quáter.

Los dos primeros derechos proporcionan entre el 94% y el 98%del total que Pemex entrega a la Secretaría de Hacienda10 y que son aplicados a Pemex Exploración y Producción. Es por ello que sólo nos detendremos a explicar tanto el Dosh como el DSHFondo.

  1. Derecho Ordinario sobre Hidrocarburos (Dosh). Este derecho tiene como objeto trasladar al fisco lo fundamental de la renta petrolera y se aplica enteramente a Pemex Exploración y Producción. Está regulado por los Artículos: 254, 255, 258, 260 y 261 de la Ley Federal de Derechos, y el artículo 7 de la Ley de Ingresos de la Federación. Su objeto es gravar la extracción de petróleo crudo y gas natural y se determina a partir del valor de la extracción11 menos las deducciones autorizadas, multiplicada por una tasa de 71.5 por ciento.

Las deducciones autorizadas se aplican en un 100% a la exploración, recuperación secundaria y mantenimiento no capitalizable; a 16.7% a desarrollo y explotación de yacimientos, y a un 5% a oleoductos, gasoductos, terminales, transporte o tanques de almacenamiento12.

El artículo 7 de la Ley de Ingresos de la Federación para el Ejercicio Fiscal 2012, obliga a Pemex a realizar pagos anticipados diarios y semanales: “A cuenta del derecho ordinario sobre hidrocarburos a que se refiere el artículo 254 de la Ley Federal de Derechos, Pemex-Exploración y Producción deberá realizar pagos diarios, incluyendo los días inhábiles, por 639 millones 141 mil pesos durante el año. Además, el primer día hábil de cada semana del ejercicio fiscal deberá efectuar un pago de 4 mil 413 millones 689 mil pesos”. Es decir, el flujo de recursos es contante y sonante.

  1. Derecho Sobre Hidrocarburos para el Fondo de Estabilización (Dshfondo). Este derecho tiene su fundamento legal en el artículo 256 de la Ley Federal de Derechos. Este artículo señala que Pemex Exploración y Producción estará obligado al pago anual de este derecho, cuando en el año el precio promedio ponderado del barril de petróleo crudo exportado exceda de 22.00 dólares de Estados Unidos de América.

Su objeto es gravar la extracción de petróleo crudo y se determina con base en el valor de la extracción de petróleo crudo anual, tanto nacional como de exportación (artículo 258), multiplicado por una tasa que va del 1% al 10% conforme al precio ponderado anual de crudo exportado a partir de 22 dólares.

Existen otros impuestos que son aplicados al Corporativo de Petróleos Mexicanos y a las subsidiarias: Pemex Refinación; Pemex Gas y Petroquímica Básica; y Pemex Petroquímica (véase anexo, cuadro 3).

Ahora bien, si revisamos la Ley de Ingresos de la Federación para el Ejercicio Fiscal para 2012 y los Informes Trimestrales sobre la Situación Económica, las Finanzas Públicas y la Deuda Pública para el primer semestre de 2012 y el segundo semestre de 2011 que presenta la Secretaría de Hacienda13, podemos mostrar que el DOSH representa el 85%de los derechos totales que paga Pemex a la Secretaría de Hacienda; para el caso del Dshfondo, este contribuyó con el 11% del total de los derechos. Sumados ambos resulta que son el corazón que explica la pesada carga fiscal de Pemex, 96% del total.

 Para poner un ejemplo, el Dosh le impone una tasa del 71.5% al valor de la producción; cada punto porcentual arroja la cantidad de 7 mil 500 millones de pesos que Pemex deber14 pagar en el año que corre con base en la Ley de Ingresos 2012. La simple disminución de una tasa de 71.5% a 51.5% implicaría descargar fiscalmente a Pemex de entre 130 a 150 mil millones de pesos, los cuales podrían ser canalizados para inversión productiva. Lo único que se pretende con este ejemplo mostrar cuantitativamente que a través de la disminución de la tasa que se asigna al Dosh es posible obtener recursos que sean canalizados para reinversión del mismo Pemex. Una tasa de explotación y aplicación para compartir la renta petrolera de alrededor del 50% se encuentra dentro de los porcentajes internacionalmente aceptados, y siempre es conveniente tener presente el caso de Petrobras donde su carga fiscal se sitúa alrededor del 35% y se encuentra fuera del presupuesto federal.

 Por lo tanto, la reducción sustantiva en la tasa aplicada al valor de la producción del DOSH podría ser una alternativa, entre muchas otras, para obtener recursos adicionales para inversión en Pemex.

El otro asunto se refiere al Doshfondo. Este derecho se fundamenta en el artículo 256 de la Ley Federal de Derechos. En dicho artículo se presenta la siguiente tabla:

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Dado que la tabla que contiene la tasa es irreal de acuerdo al mercado actual de hidrocarburos y con la estimación del precio del petróleo, por lo regular se aplica la tasa más alta. Si consideramos nuevamente la Ley de Ingresos de la Federación para 2012, Pemex pagará a Hacienda a través del Doshfondo más de 7 mil 600 millones de pesos por cada punto porcentual de aplicación.

Por lo tanto, lo que se propone es que hagamos una tabla mucho más realista y ampliemos los rangos de aplicación de la tasa: Nuevamente, se insiste, lo único que se pretende es buscar alternativas para aligerar la carga fiscal de Pemex y reinvertir los recursos que necesita nuestra paraestatal.

El Nuevo Régimen Fiscal de Pemex, cualquiera que este sea, tiene que considerar en primer término los requerimiento de inversión y después las necesidades recaudatorias de Hacienda, y no en sentido inverso como se hace actualmente. Lo más importante es lograr convencer sobre la necesidad de que Pemex requiere incrementar su inversión significativamente; rediseñar su arquitectura fiscal y, paralelamente, buscar una reforma hacendaria integral que compense los recursos financieros que se dejarán de obtener de los derechos, impuesto y aprovechamientos. Darle autonomía presupuestal a la paraestatal y diseñar un plan de negocio de nuestra petrolera con base en sus necesidades y no en los requerimientos hacendarios para ajustar las cuentas nacionales de México.

VI. COLOFÓN

La inversión pública y el régimen fiscal son los verdaderos dilemas de Pemex y que deberán discutirse a la luz del próximo debate sobre una reforma energética de segunda generación.

 Las preocupaciones y, sobre todo, las propuestas que en este documento se han expuesto no requieren cambios constitucionales, sino solo modificaciones a leyes secundarias y un nuevo rumbo a la política energética de nuestro país.

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Si de verdad visualizamos a Pemex como motor del desarrollo económico nacional es necesario dotarlo de los recursos para invertir en todo aquello que requiere para cumplir con su objeto de mantener el control y la conducción de la industria; y procurar fortalecer la soberanía y la seguridad energética satisfaciendo plenamente las necesidades internas, incrementando la mayor ejecución directa, e impulsar la ingeniería mexicana y el apoyo a la investigación y al desarrollo tecnológico. Exactamente como se establece con todas sus letras el artículo 7 de la Ley de Petróleos Mexicanos.

Para lograr lo anterior se necesita un nuevo régimen fiscal de Pemex, incluso antes de proponer cualquier modificación en materia energética. Esta deberá considerar que es posible llevarla a cabo a través de acciones para acelerar deducciones, aprovechar créditos fiscales, evitar gastos no deducibles y obtener mayores exenciones de impuestos; pueden tomarse acciones aisladas o un conjunto de las mismas.

En este documento se han sugerido cambios a las tasas aplicables al DOSH y al DOSHFondo pero es necesario dejar en claro que no es limitativo. Además de garantizar la autonomía presupuestal de Pemex, que fue arrebatada por Hacienda en los cambios resueltos en el Reglamento de la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria.

Un nuevo régimen fiscal para financiar una agresiva política de inversión pública en Pemex es condición necesaria para comenzar a discutir una verdadera reforma petrolera en nuestra paraestatal.

Y, finalmente, no es conveniente económicamente compartir la renta petrolera para garantizar la seguridad energética de nuestro país.

V. ANEXO

Síntesis del Régimen Fiscal de Pemex

*Articulo escrito por Carlos Huerta Durán y Fluvio Ruíz Alarcón

Tratándose del objeto del organismo público, el Párrafo Tercero, del Artículo 7 de la Ley de Petróleos Mexicanos establece lo siguiente: “En el desempeño de sus funciones, el Consejo de Administración y el Director General buscarán en todo momento la creación de valor económico, en beneficio de la sociedad mexicana, con responsabilidad ambiental, manteniendo el control y la conducción de la industria y procurando fortalecer la soberanía y la seguridad energética, el mejoramiento de la productividad, la adecuada restitución de reservas de hidrocarburos, la reducción progresiva de impactos ambientales de la producción y consumo de hidrocarburos, la satisfacción de las necesidades energéticas, el ahorro y uso eficiente de la energía, la mayor ejecución directa de las actividades estratégicas a su cargo cuando así convenga al país, el impulso de la ingeniería mexicana y el apoyo a la investigación y al desarrollo tecnológico”.

El Congreso de la Unión, después de la aprobación de la Reforma Energética de 2008, supuso que Pemex había logrado cierta autonomía presupuestal a través de lo establecido en los artículos 19 y 49 de la Ley de Petróleos Mexicanos. Sin embargo, esa percepción de supuesta autonomía presupuestal se evaporó cuando, a casi un año de aprobada la citada reforma, la Secretaría de Hacienda adicionó el Artículo 11A del Reglamento de la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria. Este numeral adicionado fue artero en contra de la autonomía presupuestal de Pemex. De manera sintética Hacienda deja que el Consejo de Administración de Pemex proponga su presupuesto, pero ella misma es la que dispone sobre sus recursos, la que indica la última palabra en esta materia. Sin importar los requerimientos de inversión de nuestra petrolera y su impacto en el cumplimiento de su objeto, el argumento hacendario es con el objetivo ortodoxo de “contribuir al equilibrio presupuestal”. Véase Artículo 17 de la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria en línea: http://www.diputados.gob.mx.

Véase Petrobras Announces Fiscal Year of 2011 Results, en línea: http://www.petrobras.com.

Ruíz, Fluvio (2008) El régimen fisco-financiero de Petróleos Mexicanos, Debates de la Reforma Energética 2008, Senado de la República en línea: http://www.senado.gob.mx/reforma_energetica/.

Véase Huerta, Carlos & Ruíz, Fluvio (2011) “Petrobras más allá del 2012” en Petróleo y Energía, Diciembre 2011/ Enero 2012, Ed. Ferraez, México. Y también: OCDE/CEPAL (2011), Perspectivas Económicas de América Latina 2012: Transformación del Estado para el Desarrollo, OECD Publishing.

Los Escenarios 1 y 2 fueron tomados del Plan de Negocios de Pemex y Organismos Subsidiarios para tener una referencia cuantitativa de requerimientos de inversión. Asumimos los escenarios de ingreso total e inversión sin considerar los supuestos del modelo.

Huerta, Carlos & Ruíz, Fluvio (2011), Op. Cit.

Existe una posición que sostiene que la entrada en vigor del “nuevo” régimen fiscal de Pemex en 2006 y 2007, aligeró la carga fiscal de nuestra paraestatal. La diferencia es la cuantificación de los argumentos y en saber para qué se requiere una reforma fiscal; el argumento central que sostenemos es para inversión productiva.

Este Derecho tiene el objeto de gravar toda la extracción de crudo y gas natural proveniente de los campos de Chicontepec, Segregados, Aguas Profundas y Marginales. Este derecho se tributa por campo y ha sido sumamente difícil su cálculo por la complejidad de cada caso y además costoso.

Véase Ley de Ingreso de la Federación para el Ejercicio Fiscal 2012 en línea: http://www.diputados.gob.mx y CEFP (2012) Análisis de los Informes sobre la Situación Económica, las Finanzas Públicas y la Deuda Pública ,al Primer Semestre de 2012, CEFP, CEFP/015/2012, México, en línea: http://www.cefp.gob.mx.

Este valor se obtiene de la suma del valor de cada tipo de petróleo crudo extraído. Al volumen de barriles de petróleo crudo extraído se multiplica por el precio promedio de exportación por barril. Para el caso del gas natural, el volumen de gas natural extraído es multiplicado por el precio promedio de la unidad térmica de gas natural enajenado.

Sólo se considera como deducibles aquellos rubros relacionados con la producción. Se excluyen los intereses, reservas de exploración, gastos de ventas, pagos por pensiones que se hagan con cargo a la reserva laboral y gastos de administración.

Estos documentos pueden revisarse en línea: http://www.diputados.gob.mx y http://www.hacienda.gob.mx.

Estos cálculos dependen de variables como el precio del crudo mexicano y la producción.

 

Fluvio Ruíz

Fluvio Ruíz

Doctor en Economía del Petróleo en la Universidad de Soborna de París, Francia. Ex consejero profesional del Consejo de Administración de Pemex.
Fluvio Ruíz
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