EMBARAZO ADOLESCENTE: URGENTE UNA PERSPECTIVA DE GÉNERO Y JUVENTUDES

abril 18 2018

La investigación sobre la situación del embarazo en adolescentes y abandono escolar en el municipio de Comalcalco, Tabasco, 2017, se inscribe en el Programa de Fortalecimiento a la Transversalidad de la Perspectiva de Género, del Instituto Nacional de las Mujeres, y responde a la necesidad de conocer e identificar los patrones y elementos de relación entre el embarazo y el abandono escolar.
Uno de los fenómenos que impacta el desarrollo y el pleno ejercicio de los derechos a la población infantil y adolescente, en México y en Tabasco, son los embarazos no planeados (en los dos últimos años el estado ha pasado del séptimo al segundo lugar a nivel nacional). Los embarazos en la adolescencia traen consigo una serie de consecuencias, particularmente para las adolescentes y madres: abandono escolar, rompimiento con la etapa biológica y psicosocial de la niñez y la adolescencia, rompimiento del plan de vida, violencia familiar y de género, discriminación y afectación de sus derechos humanos, abandono de la pareja, incorporación al mundo laboral o quedar atada al núcleo materno-paterno sin trabajo y con altas dosis de violencia familiar, abortos mal practicados y riesgo de accidentes y enfermedades en niñas y adolescentes, sólo por mencionar algunas.
Entre los años 2006 y 2014, se registraron en el país más de 3 millones y medio de nacimientos en los que la madre tenía menos de 19 años.1 En el 2009 se presentó la cifra más alarmante: 441 mil 507 adolescentes fueron madres.

En nuestro país ocurrieron más de 20 millones de nacimientos en los últimos nueve años; de los cuales dos de cada 10 fueron de adolescentes. Esta tendencia se presenta más entre los 17 y 19 años de edad: 2.9 millones de embarazos durante ese periodo de análisis. Las menores de 15 años de edad también ocupan un lugar importante en las estadísticas nacionales y estatales en este rubro. En 200 mil nacimientos la madre tenía ese rango de edad en el periodo mostrado.

Cada año, en promedio, 400 mil adolescentes, entre 10 y 19 años, quedan embarazadas en México y estas cifras no han bajado desde el año 2006. El informe denominado “Estado de las Madres en México, Embarazo y Maternidad Adolescente” que dio a conocer la Asociación Internacional Save the Children (Diario Tabasco Hoy 28 y 29/07/16) revela que Tabasco tiene cuatro mil madres menores de 14 años de edad y la cifra aumenta con el paso de los años. Asimismo, indica que de las niñas que se embarazan, el 12% pierde la vida.

Con el propósito de ampliar el panorama y dar cuenta de las realidades en este tema en el mundo indígena, se presentan algunos resultados del Diagnóstico de la Situación de los Pueblos y de las Mujeres Indígenas en el Estado de Tabasco (Chontales, Choles y Tzeltales)2, respecto a la percepción que hombres y mujeres tienen sobre los problemas asociados a la salud sexual y reproductiva:

Por ejemplo,

los hombres consideran que el ‘problema de los embarazos no es suyo, sino de las mujeres… Tener diferentes parejas es una situación recurrente entre los hombres, que afecta principalmente a las mujeres’; ‘hombres que no se cuidan y pagan mujeres y transmiten enfermedades’” (varón tzeltal).

En general los hombres perciben que el asunto de la planificación de los hijos e hijas es una responsabilidad preponderantemente (aunque no exclusivamente) de las mujeres. “Tienen muchos hijos que no planifican… no se cuidan” (hombre chontal). “No se planifica, no se razona” (hombre chol).

La violencia sexual hacia las niñas en las comunidades es invisibilizada y poco denunciada. “Recientemente se llevaron presos a dos hombres, uno que violó a su hija y otro a su nieta” (mujer chol). De acuerdo con la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, la violencia sexual se entiende por

cualquier acto que degrada o daña el cuerpo y/o la sexualidad de la víctima y que por tanto atenta contra su libertad, dignidad e integridad física. Es una expresión de abuso de poder que implica la supremacía masculina sobre la mujer, al denigrarla y concebirla como objeto.

En este tenor, en el mes de enero de 2015 se dio inicio a la Estrategia Nacional para la Prevención del Embarazo Adolescente (Enapea), por parte del gobierno federal. El objetivo principal es reducir en 50% la tasa de fecundidad entre las menores de 19 años. México cuenta hasta hoy con un bono demográfico que está desaprovechado y por lo menos esta primera generación ya no tendrá acceso a mejores condiciones de empleo, educación, cultura o de salud.

Contexto del Municipio de Comalcalco acerca del embarazo en niñas y adolescentes

La palabra Comalcalco proviene de los vocablos náhuatl “Comali-Calli-Co”, que significa “Casa de los comales”. El municipio de Comalcalco se localiza en la región noroeste del estado, teniendo como cabecera municipal la ciudad de Comalcalco. Colinda al norte con el Golfo de México, al sur, con los municipios de Cunduacán y Jalpa de Méndez, al este, con Paraíso y Jalpa de Méndez y al oriente, con el municipio de Cárdenas.

El II Conteo de Población y Vivienda, 2015 del INEGI reporta que el municipio cuenta con 201 mil 654 habitantes, de los cuales 103 mil 035 son mujeres (51%) y 98 mil 619 son varones (49 por ciento).

Esta cifra representa el 8.73% del total del estado y posiciona a Comalcalco en el tercer municipio más poblado del estado, después de los municipios de Centro y Cárdenas.

“Del total de habitantes con los que cuenta el Municipio, 28 mil 626 son mujeres entre 0 y 14 años de edad y 27 mil 938 son mujeres entre los 15 y 29 años de edad. En el caso de los varones, 29 mil 888 se encuentran entre los 0 y 14 años de edad y 27 mil 611 entre los 15 y 29 años de edad”3.

En 2010, 129 mil 742 individuos (66.1% del total de la población) se encontraban en pobreza; de los cuales, 92 mil 671 (47.2%) presentaban pobreza moderada y 37 mil 072 (18.9%) estaban en pobreza extrema.

En 2010, la condición de rezago educativo afectó al 27% de la población, lo que significa que 52 mil 907 individuos presentaron esta carencia social.

La carencia por acceso a la seguridad social afectó al 83.4% de la población, es decir 163 mil 705 personas se encontraban bajo esta condición4.

De acuerdo con datos de la Secretaría de Salud Estatal proporcionados vía transparencia, del año 2007 a 2014, se registraron en la entidad un total de 8 mil 291 embarazos en niñas entre edades de 10 a 14 años, siendo el 2012 cuando hubo el mayor número de casos, con mil 182, mientras que en 2008, fue el de menor incidencia con 938 casos.

Las cifras también indican que el municipio de Centro es el que ha registrado el mayor número de niñas embarazadas de 10 a 14 años, con un total de 2 mil 041 casos, seguido por el municipio de Cárdenas con mil 030, y en tercer lugar se encuentra el municipio de Macuspana con 1 mil 008 niñas embarazadas.

En este registro, Comalcalco se ubica en quinto lugar, con 556 embarazos.

Enfoque teórico metodológico

Uno de los problemas de mayor complejidad que actualmente confronta la reproducción humana es el embarazo en la adolescencia, considerado como un problema de salud pública, con elevado riesgo de complicaciones durante el embarazo y parto, que conlleva un incremento en las tasas de morbilidad5 y mortalidad6 materna, perinatal y neonatal7.

Tiene además implicancias socioculturales y psicológicas con elevado costo personal, educacional, familiar y social8.

Desde el enfoque cultural, las adolescentes embarazadas limitan sus posibilidades y oportunidades de estudio y trabajo, puesto que la mayoría de ellas se ven forzadas a abandonar el sistema escolarizado, quedando las adolescentes con un nivel de escolaridad muy bajo, el cual no le permite acceder a un trabajo digno para ver satisfechas sus necesidades básicas.

La problemática se complica por la condición de madre soltera, donde las asimetrías de género por su posición de niña-mujer-adulta-madre propician mayores condiciones de vulnerabilidad, discriminación, maltrato infantil y violencia de género (las agresiones y discriminaciones son acumulativas y se incrementan en el espacio doméstico, en los espacios públicos y escolares; el hecho del embarazo y el impacto familiar, además de la etiqueta social y comunitaria actúan como “fórceps” en el desarrollo de las nuevas madres y sus hijas e hijos) donde automáticamente pasan de ser niñas a mujeres adultas sin el desarrollo biológico, físico, emocional, ni la preparación que implica la maternidad en esa etapa de la vida.

En la mayoría de los casos, la pareja es un adolescente que no se hace responsable de su paternidad (la construcción social del género propicia que los varones no se responsabilicen de su paternidad y asuman que el embarazo es un asunto de las mujeres), teniendo consecuencias en lo afectivo, económico y social en la madre y el niño9.

Ante tal evidencia, se han realizado pocos trabajos de investigación con perspectiva de género y perspectiva de las juventudes; acerca de los efectos del embarazo adolescente en la deserción escolar. Todavía hay menos estudios exploratorios en el grupo de adolescentes que abandonó el sistema escolarizado antes del embarazo. En México más del 80% de los “ninis” (ni estudian, ni trabajan), son mujeres adolescentes y jóvenes.

“Algunos estudios epidemiológicos señalan en sus aspectos socioculturales, datos de incidencia de deserción o abandono escolar por causa del embarazo10.

Los principales resultados de la Encuesta

La muestra estadística de la encuesta “El embarazo en la adolescencia y su relación con el abandono escolar”. La familia, la escuela y la sexualidad en la adolescencia de Comalcalco, Tabasco”, se instrumentó en las comunidades de Villa Aldama, Tecolutilla, Chichicapa y en el centro de la ciudad de Comalcalco.

La muestra selectiva fue de 42 mujeres adolescentes y jóvenes que presentaron embarazo adolescente y que tienen hijas e hijos y 40 varones padres adolescentes (en el caso de la información arrojada por los varones, sólo se utilizan algunos datos estadísticos para contrastar, subrayar y/o resaltar con los resultados observados en las mujeres).

Las edades de las encuestadas oscilan entre los 14 a los 20 años de edad, de las cuales 11 tienen 17 años de edad. Asimismo, se encuestaron a 40 varones jóvenes del Municipio de Comalcalco con el propósito de contrastar algunos de los principales resultados de la encuesta.

El estado civil de las mujeres adolescentes y jóvenes encuestadas muestra claramente que la inmensa mayoría se encuentra en “unión libre” (ocho de cada 10 mujeres-adolescentes-madres-adultas-pareja-estudiante). Asimismo, dos de cada 10 mujeres están casadas y sólo una de ellas es soltera actualmente.

El mayor porcentaje de mujeres adolescentes y jóvenes encuestadas tiene un nivel de escolaridad en educación básica, primaria y secundaria: seis de cada 10 mujeres adolescentes madres cuenta con primaria y/o secundaria completa o trunca.

El 25% de las encuestadas cuenta con estudios de nivel medio superior y sólo el 3% –es decir, sólo una– está cursando sus estudios de nivel universitario, a pesar de que el 60% de ellas ya cuenta con la edad para cursar los estudios de nivel superior.

Las huellas y marcas del embarazo en mujeres adolescentes y jóvenes se observan en hechos como la deserción escolar y un posterior rezago en los niveles de formación y educación profesional.

La formación escolarizada representa uno de los principales mecanismos para enfrentar con dignidad y en ejercicio de derechos, la vida en general y en lo particular la vida profesional. Representa también uno de los principales derechos para las mujeres y los hombres de todas las edades y en todas sus condiciones y posiciones sociales, políticas, económicas y culturales.

Una mujer adolescente, joven, embarazada y/o madre tiene mayores dificultades para continuar con sus estudios. El hecho del embarazo con sus riesgos y consecuencias en este ciclo de vida; la responsabilidad de la reproducción en forma exclusiva en las mujeres; la no asunción de las paternidades responsables; la violencia de género en los espacios públicos y privados; la estigmatización de las adolescentes embarazadas; el paso automático de niña a mujer adulta; así como la falta de apoyos institucionales; obstaculizan la continuidad en los estudios, provocando una mayor desventaja para estas adolescentes y jóvenes en su vida educativa y en su vida laboral presente o futura.

En el caso de los varones encuestados, siete de cada 10 tiene un nivel de escolaridad de nivel básico: primaria y secundaria. Sólo dos de cada 10 tienen un grado de escolaridad de nivel medio superior o superior.

El 40% de las encuestadas menciona que las edades de sus hijos e hijas se encuentran en el rango de cero a cinco años de edad. Este momento tan importante en la atención, cuidado y formación de las niñas y los niños, se encuentra empañado por situaciones y condiciones de la etapa misma del ciclo de vida de las niñas y adolescentes, por su bajo nivel de escolaridad, así como por su falta de experiencia, información y conocimiento para afrontar el día a día en el cuidado de sus hijos e hijas.

Son las abuelas maternas y/o paternas quienes brindan el apoyo y soporte permanente para el cuidado, atención y formación de la niñez. Asimismo, brindan soporte emocional y afectivo a la nueva familia.

Ámbito familiar, embarazo y violencia

Los resultados de la encuesta arrojan que el rango de edad de mayor riesgo de embarazo para las adolescentes es de los 14 a los 17 años, siete de cada 10 de las adolescentes encuestadas se embarazaron entre estas edades.

Es importante resaltar que el 17% de las encuestadas menciona que su primer embarazo se presentó entre los 12 y 14 años de edad.

 

En el caso de los varones el rango de edad de mayor prevalencia de embarazos, es entre los 15 a los 18 años de edad.

Entre las edades de 13 años hasta los 17 años de edad se encuentra el rango de mayor prevalencia en el inicio de su vida sexual y también de su riesgo de embarazo temprano.

Dos de cada 10 de los padres de los hijos e hijas de las encuestadas tienen edades que van de los 26 años a los 41 años de edad o más. Se observa un ejercicio permanente de abuso y violencia de género de los varones adultos hacia las niñas, situación que en muchas ocasiones no es denunciada entre otras, por la asunción de la paternidad de este grupo de varones.

 

El 40% de las encuestadas afirman recibir apoyo de su madre, padre, suegra y tías/os, en el cuidado de sus hijos e hijas cuando realizan alguna actividad de trabajo, escuela o pago de servicios.

 

Por otra parte, 3 de cada 10 de las encuestadas refieren que cuando sus familiares se enteraron de su embarazo sufrieron agresiones verbales, humillaciones o insultos por parte de hermanas, hermanos, tías y tíos, padres y en menor proporción de sus madres. Llama la atención que el 30% de las encuestadas no contestó esta pregunta.

En el caso de los varones, sólo el 18% reporta haber sufrido agresiones verbales, humillaciones o insultos en casa por parte de su padre y hermanos, cuando se enteraron del embarazo con su pareja.

Relaciones de noviazgo/pareja y violencia en el marco del embarazo

La violencia se presenta en diversas formas. Una dificultad para reconocer sus diferentes rostros es su asociación con el maltrato físico, que es el más fácilmente reconocible por las huellas visibles que deja y porque existe una forma de comprobar el abuso, mientras que la violencia emocional se caracteriza por la sutileza que se presenta en muchas ocasiones en las relaciones de noviazgo, así como también la agresión verbal en una de sus manifestaciones no deja señales visibles pero puede ocasionar el mismo daño, sufrimiento y deterioro.

La violencia en el noviazgo pasa desapercibida porque el maltrato se asocia a las parejas casadas y con hijos e hijas. Las y los adultos no la reconocen por la desvalorización de las relaciones amorosas entre las y los adolescentes, ya que son consideradas como exageración o “cosas de la edad”.11

Por otra parte, llama la atención que dos de cada 10 de los padres de las y los hijos de las encuestadas eran sus parejas o esposos. Esto es, ya antes del embarazo adolescente mantenían una vida adulta en pareja. En esta situación, sólo una encuestada comentó que el padre de su hija/o era producto de una violación.

Estos hechos ponen de manifiesto la necesidad de generar mayores canales de información, difusión y ejercicio de los derechos sexuales y reproductivas de mujeres y hombres adolescentes y jóvenes; así como generar los mecanismos de vigilancia y protección de los derechos de la niñez, especialmente de las niñas como interés superior del Municipio de Comalcalco, Tabasco.

Siete de cada 10 de los embarazos adolescentes son producto de relaciones de noviazgo-pareja de entre un mes hasta un año de conocerse y estar en una relación sentimental. Esta situación muestra que un gran porcentaje de embarazos en las adolescentes y jóvenes, se presenta en la etapa del enamoramiento, momento en el que las relaciones amorosas aún no han madurado y no se tiene un conocimiento más amplio de la pareja.

La sexualidad y el conocimiento y ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos de las y los adolescentes

En este tenor, los derechos sexuales y reproductivos de las y los adolescentes son los derechos básicos de las personas y parejas, derechos que se vinculan con el libre ejercicio de la sexualidad y la reproducción humana, independientemente de la edad, condición social, sexo, raza, identidad genérica y religión.

Siete de cada 10 de las adolescentes encuestadas refieren que las mujeres deben conservar su virginidad hasta el matrimonio. Los factores de esta afirmación pueden ser varios, desde la importancia de no embarazarse a temprana edad; la “culpa” permanente por haberse embarazado a temprana edad; las dificultades propias del embarazo unidas a la niñez de las mujeres o por aspectos familiares o religiosos.

En el caso de los varones, siete de cada 10 todavía consideran que las mujeres deben conservar su virginidad hasta el matrimonio. Claramente, su discurso dista mucho de la realidad que les tocó vivir.

El siguiente dato es demasiado revelador: 8 de cada 10 de las adolescentes encuestadas en sus relaciones coitales no ha utilizado el condón (preservativo), como medio para evitar y prevenir un embarazo no planeado o alguna enfermedad de transmisión sexual.

En el caso de los varones, 5 de cada 10 respondieron que en sus relaciones coitales no han utilizado el preservativo o condón.

En forma incipiente en las escuelas de nivel secundaria y medio superior, se ha ido incorporando el conocimiento y uso de los métodos anticonceptivos como un derecho sexual y reproductivo, pero hace falta mucha labor. Un gran porcentaje de mujeres adolescentes y jóvenes (casi el 50%) no usaron ni usaban métodos anticonceptivos antes del embarazo.

El uso de los métodos anticonceptivos deviene necesariamente de una práctica cultural, a través del acceso a información científica, que posibilite el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos como derecho y mecanismo preventivo (si no se instrumentan las acciones para el fomento de relaciones coitales placenteras y responsables, difícilmente podrá cambiar la situación de las y los adolescentes y su relación con la sexualidad). Como se observa en la gráfica, hay una serie de pretextos y obstáculos que anulan la posibilidad del uso del condón en las relaciones coitales de las y los adolescentes y jóvenes.

El 67% de las adolescentes encuestadas no ha acudido a un centro de salud a recoger condones y recibir información en forma gratuita. Para la población adolescente y joven, todavía son lejanos los servicios de salud amigables de asesoría y consejería en sexualidad.

Escuela y embarazo

Casi ocho de cada 10 de las adolescentes y jóvenes respondieron que les gusta la escuela. El embarazo y posterior nacimiento de los hijos las ha alejado de las aulas, pero continúan en la perspectiva de algún día regresar para seguir formándose, posiblemente ya no para ellas, pero sí por sus hijas e hijos, para proporcionarles una mejor vida que la que ellas tuvieron.

La escuela además de ser un espacio de aprendizaje y formación para las adolescentes y jóvenes, representa también el espacio de encuentro con sus pares para la convivencia amistosa y amorosa y el disfrute de las artes y el deporte y para seguir soñando en que todo es posible en la transformación de sus vidas y las de sus hijas e hijos.

Ocho de cada 10 de las encuestadas consideran que la educación y la continuidad de sus estudios es importante para el futuro de sus hijas e hijos. Consideran que teniendo un buen trabajo podrán darles una vida mejor, para que ellos tengan mayores y mejores oportunidades de estudio y de trabajo.

Casi tres de cada 10 de las adolescentes y jóvenes abandonaron sus estudios al momento del embarazo, por situaciones como falta de dinero, por pena del estado de embarazo, por el pre y post parto y por discriminación y burlas en la escuela.

En el caso de los varones, casi tres de cada 10 de los encuestados abandonaron la escuela después del embarazo.

Casi cuatro de cada 10 de las encuestadas ha trabajado después del parto, como una necesidad para los cuidados y atención del hijo o hija. En los varones, siete de cada 10 de los encuestados respondió que después del parto han tenido que trabajar para la manutención de sus familias e hijos.

El 10% que en la escuela recibió insultos y agresiones por su embarazo repondió que la discriminación fue por parte de amigas y amigos y compañeras y compañeros. En el caso de los varones, respondieron que por el embarazo de su pareja o novia no recibieron insultos o agresiones, a diferencia de sus parejas mujeres.

De las adolescentes y jóvenes que abandonaron la escuela, sólo el 4% de ellas ha regresado para continuar con sus estudios.

Conclusiones y recomendaciones

• Seis de cada 10 mujeres jóvenes han vivido violencia en sus relaciones de noviazgo-pareja, principalmente violencia verbal, emocional y sexual. Se identifica la relación entre violencia de género y embarazo en adolescentes.

• El conocimiento y ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos de las y los jóvenes se encuentra obstaculizado por prácticas sociales discriminatorias, a nivel de género y generacional. De hecho, los padres, de acuerdo a testimonios de las y los jóvenes representan en muchas ocasiones un obstáculo para el ejercicio pleno de sus derechos sexuales y reproductivos.

• La violencia en las relaciones de noviazgo-pareja pone en riesgo la salud sexual y reproductiva de los jóvenes, principalmente de las mujeres en cuestiones como el embarazo, las enfermedades de transmisión sexual, el VIH/SIDA, entre otras.

• Es importante conocer y compartir los derechos juveniles (los humanos y en específico los derechos sexuales y reproductivos) con las y los adultos, a fin de romper con el paradigma adultocéntrico y generar apoyos para su ejercicio. Se deben construir alianzas con las figuras adultas: padres y madres principalmente.

• En las relaciones de noviazgo-pareja es necesaria la realización de acuerdos amorosos (explicitar sobre el amor, la infidelidad, la no violencia, los deseos, las pasiones y los sueños personales) para construir relaciones flexibles, democráticas y respetuosas. Varones y mujeres no expresamos ni entendemos el amor en el mismo sentido. Mientras que para las mujeres el amor es su centro, para los hombres es la realización de una serie de conquistas y avances en la relación, las cuales son provocadas por la competencia presente en los ritos masculinos.

• Es urgente iniciar programas y campañas de promoción y difusión de los derechos sexuales y reproductivos de las y los jóvenes, con el propósito de fomentar una salud sexual libre, responsable, igualitaria y placentera para prevenir embarazos adolescentes, ETS, VIH/SIDA; y sobre todo ganar en el terreno de la libre determinación de las mujeres sobre sus cuerpos para apuntar hacia la construcción de una ciudadanía equitativa.

• El embarazo representa un riesgo de salud para las niñas que se embarazan y sus hijas e hijos en forma temprana, por su falta de desarrollo físico y psicosocial y un obstáculo importante para las mujeres adolescentes y jóvenes por su tránsito inmediato a mujeres adultasmadres-parejas y educadoras de una/un nuevo niño.

• Es un reto importante para la escuela, los centros de salud y las familias el hecho de informar y adecuar los marcos institucionales para brindar a las y los adolescentes y jóvenes información para el conocimiento y ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos.

• Los padres de las y los adolescentes representan los principales apoyos para enfrentar los impactos del embarazo.

• El embarazo afecta en forma directa la continuidad y permanencia en la escuela de las y los adolescentes y jóvenes, por su nueva paternidad y maternidad. La mayoría de las adolescentes embarazadas y con hijos ya no regresan a la escuela y para ellas y sus hijas e hijos se hacen más grandes las brechas de desigualdad de género y generacionales.

• El sector salud a través de sus centros de atención, deberá adecuar sus servicios de asesoría y consejería en sexualidad y asimismo que sus acciones y propósitos estén alineados a los objetivos de la Estrategia Nacional para la Prevención de los Embarazos en Adolescentes ENAPEA y del Grupo Estatal para la Prevención del Embarazo en Adolescentes GEPEA, Tabasco.



1 Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), cifras del embarazo en adolescentes entre los años de 2006 al 2014.
2 Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas y Mujer y Medio Ambiente A. C., Diagnóstico de la Situación de los pueblos y de las mujeres indígenas en el Estado de Tabasco, pp. 22 y 23, Villahermosa, Tabasco, 2013.
3 Plan Municipal de Desarrollo, Comalcalco, Tabasco 2016-2018. Estimaciones Conapo, México, 2015.
4 Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, Secretaría de Desarrollo Social, Informe Anual sobre la situación de pobreza y rezago social, Comalcalco, Tabasco, México, 2010.
5 Morbilidad: Proporción de personas que padecen los efectos de una enfermedad en un lugar y periodo determinados.
6 Mortalidad: Cualidad de mortal. 2. Número de defunciones en una población o tiempo determinados: mortalidad infantil. Tasa de mortalidad. Coeficiente que representa el cociente entre el número de defunciones observadas en una población, en un periodo de tiempo dado, y la cantidad de población en dicho periodo.
7 Steven, Simmon C. Adverse Reproductive outcome and Young maternal age. N. Engl J. 1995: Med. 333:801-2. y Olausson P, Chattinguis S. Heiglund B. Teenage prenancies and risk latefetal death and infant mortality. Br Jobstet Gynaecol, 2001; 106: 116-21.
8 Molina, M, Peña, I, Quiroz, M. “Embarazo precoz”. Revista Trabajo Social. 1992, 59: 21-8. y Molina M., Pérez R., Ferrado C., Salinas M., Fernández G., “Embarazo en la adolescencia”. Revista Ciencia y Salud, 1997; 1: 25-9.
9 Burrows, R, Rosales M, Alayo M, Muzzo S. “Variables psicosociales y familiares asociadas con el embarazo de adolescentes”. Revista Médica Chile 1994. 122: 510-6. y Vera G, Gallegos M, Varela M. “Salud mental y embarazo en adolescentes: contexto de la gestación y consecuencias biodemográficas tempranas”. Revista Médica Chile 1999; 4: 437-43
10 Morgan, D C, Chopa G, Fisher M. Psycho social variables associated with teenager pregnancy. Adolescence 1995; 30: 277-89.
11 Baños Terrazas Angello A. y Estrada González Nora Lorena, “Encuestas para detectar el grado y los tipos de violencia en las relaciones de noviazgopareja entre adolescentes y jóvenes”, en la Ciudad de México, Tabasco y Veracruz, con fondos de los Institutos Estatales de la Mujer, PAIMEF del Instituto Nacional de Desarrollo Social y el Instituto Nacional de las Mujeres, través del FODEIM (actualmente Fortalecimiento a la Transversalidad de la Perspectiva de Género del INMUJERES).

Nora Lorena Estrada González

Nora Lorena Estrada González

Antropóloga, consultora en Género y Juventudes.
Nora Lorena Estrada González

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