ECOS DE LAS PRIMERAS ADJUDICACIONES PETROLERAS

Autor: Fluvio Ruíz
Categoría: EPSI20, Otros puntos
septiembre 9 2015

A casi dos semanas de haberse realizado la adjudicación de los bloques exploratorios, correspondientes a la primera convocatoria de  la Ronda 1, podemos afirmar que se trató de un acontecimiento  histórico desde el punto de vista simbólico, entendido lo «simbólico», como el espacio de mediación que permite, en el plano racional,  la homogeneización y articulación de las esferas económica  y política de una sociedad. Es decir, donde un hecho  económico cobra pleno sentido político y viceversa. En  el caso de las adjudicaciones hechas el pasado 15 de julio,  mucho se dijo que se rompía con 77 años de monopolio de  Pemex “aguas arriba” de la cadena de valor petrolera. Lo  cierto es que terminaron 100 años de una cierta forma de  aproximación del Estado mexicano hacia el sector petrolero,  que se inició el 19 de marzo de 1915 con la creación  de la Comisión Técnica del Petróleo, tema del que nos  ocupamos en su momento en estas páginas.

En el mismo plano de lo simbólico, llamó mucho la  atención que una semana antes de esta primera licitación,  en una reunión con corresponsales de medios  extranjeros, el secretario de Energía diera a conocer que  Pemex no presentaría propuestas para las primeras tres  convocatorias. Una vez más, en las formas, se atropelló la  autonomía de gestión obtenida en la reforma energética,  por la flamante empresa productiva del Estado. Además,  se insertó un factor de distorsión del proceso pues, a  todas luces, tener conocimiento de que no participaría  el operador nacional, y principal productor mundial en  el tipo de campos en juego, no es algo inocuo. Es altamente  probable que la decisión (quienquiera que la haya  tomado), de que Pemex no participara, hubiera tenido  por objeto propiciar un mayor interés entre las empresas  y consorcios precalificados, al quedar fuera el competidor  con mejor conocimiento de la zona. Sin embargo,  para licitantes poco conocedores de la realidad política  mexicana y acostumbrados a tomar en forma autónoma sus decisiones de negocio, este anuncio pudo provocar  suspicacias sobre el potencial productor de los bloques  ofertados, inhibiendo así su participación.

Por otro lado, el argumento utilizado de la disminución  de los precios del petróleo y las dificultades financieras de  Petróleos Mexicanos parece del todo insuficiente. La caída  de los precios se dio desde hace casi un año y afecta a todas  las petroleras. De manera que, siguiendo esta línea de argumentación,  Pemex ni siquiera se debió haber anotado para  participar en esta convocatoria. Mucho menos parecería  probable su participación anunciada -así sea en alianza con  otros operadores- para aguas profundas, donde se requiere  mucha más inversión en “tiempo, dinero y esfuerzo”, como  reza el dicho popular. Además, al esgrimirse dificultades financieras  para justificar la ausencia de nuestra petrolera, se  pone en cuestión la metodología empleada por la Comisión  Nacional de Hidrocarburos para evaluar económicamente a  los posibles participantes en una licitación. ¿Tan flexible es  la metodología en cuestión que la CNH no advirtió esta posibilidad?  Es muy distinto desistirse de participar porque el  potencial productivo o la tasa de retorno de la inversión no son satisfactorios, que hacerlo por dificultades financieras  tardíamente advertidas.

No parece descartable la idea de que el retiro de Pemex  de esta primera licitación, en realidad fuera el resultado  de una aplicación de facto del artículo 42 de la Ley de  Hidrocarburos. Este artículo, recordémoslo, establece  que la Sener, por sí misma o a instancias de algún órgano  regulador, puede instruir a Pemex a no realizar ciertas  actividades si, a su juicio, se obstaculiza el establecimiento  de condiciones efectivas de competencia.

CLAUDIA GALLEGOS

Lluvia interior (políptico), panel 4, acrílico / óleo / tela, 20 x 25 cm, 2004

En cualquier caso, 34 empresas y consorcios fueron  preclasificadas para esta primera convocatoria pero solo  nueve se presentaron el 15 de julio. De los 14 bloques en  disputa, solo seis recibieron alguna propuesta. De estas,  cuatro estuvieron por debajo del mínimo establecido por  la Secretaría de Hacienda. Al final, como se sabe, solo dos  bloques fueron asignados. Ambos al consorcio liderado  por la naciente empresa basada en México, Sierra Oil  and Gas. En los días previos a la adjudicación, el propio  secretario de Energía estableció que consideraría exitoso  el proceso si se colocaba el 30 o 40% de los bloques ofertados.  Es decir, si se daban cuatro o cinco adjudicaciones.  A partir de ese parámetro, el resultado de esta primera  convocatoria quedó a la mitad de las expectativas fijadas  desde el propio gobierno federal.

Es importante señalar que el consorcio ganador en ambos  bloques hizo ofertas de participación del Estado en la  utilidad operativa, sensiblemente superiores al mínimo  establecido por la SHCP (es decir, el 40%). El bloque 2 fue  obtenido por Sierra Oil and Gas con una oferta de 56% y  el bloque 7 con una de 69%. Al sumarse regalías e ISR, el  Estado mexicano, si es capaz de establecer un adecuado  control sobre la recuperación de costos del contratista y en  función de los precios observados del crudo, puede aspirar  a retener alrededor del 80% de la ganancia total del crudo  producido. Este reparto está en línea con lo observado en el  mercado internacional. Por ejemplo, Brasil espera retener  entre el 80 y el 85 por ciento de los beneficios del yacimiento  Libra y en Noruega la tasa marginal impositiva en este tipo  de contratos es del 78%. Ahora bien, no está de más hacer  notar que si las ofertas se hubieran acercado mucho al mínimo  establecido por la Secretaría de Hacienda, los resultados muy probablemente no hubieran sido satisfactorios para las  finanzas públicas.

Otro punto que vale la pena resaltar es que en el afán de  no retrasar por ningún motivo las licitaciones, el fallo de la  primera convocatoria se dio en ausencia de normas tan significativas  para los interesados como pueden ser las reglas de unitización de yacimientos o la reglamentación precisa  en materia ambiental y de seguridad industrial.

En vistas de las próximas licitaciones, valdría la pena  hacer un análisis sereno y objetivo de esta primera  experiencia, dejando de lado los juicios apresurados y  lapidarios en uno u otro sentido. Ni el pobre resultado  de la primera convocatoria es el acta de defunción de la  reforma; ni la adjudicación de los 14 bloques hubiera sido  prueba irrefutable del éxito rotundo de la misma. Los ajustes que deban hacerse en los procedimientos, requisitos o incluso leyes secundarias, deberán ser producto de una clara jerarquización de los objetivos de la reforma y de una distribución coherente de responsabilidades entre los actores responsables de su implementación.

Fluvio Ruíz

Fluvio Ruíz

Doctor en Economía del Petróleo en la Universidad de Soborna de París, Francia. Ex consejero profesional del Consejo de Administración de Pemex.
Fluvio Ruíz
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