Desafíos de mujeres migrantes hacia Estados Unidos

Categoría: EPSI05, Otros puntos
diciembre 1 2012

La migración constituye uno de los problemas globales más complejos debido a los diversos conflictos que suscita y la sistemática violación a los derechos humanos que conlleva, por lo que ha permanecido en el centro de la discusión de gobiernos, organismos de naciones unidas, fundaciones y organizaciones defensoras.

Actualmente la migración internacional se distingue por su creciente feminización, estrechamente vinculada con las características de la demanda laboral de los países receptores, con la consolidación de las redes sociales y con los procesos de reunificación familiar (Inmujeres, 2007). Los riesgos y vulnerabilidad de sufrir violencia, abuso sexual y trata implican costos sociales, emocionales y de afectación a los derechos humanos para las mujeres.

Este artículo pretende apuntar algunos datos que ilustran la complejidad que significa la interrelación entre narcotráfico, trata de personas, violencia de género y migración. Mencionaré algunas interrogantes que permitan generar la discusión de personas expertas en el tema.

1.- Complejidad en el estudio de la migración y su vinculación con la teoría de género.

De acuerdo con Gail Mummert, pueden distinguirse etapas de acuerdo a las preguntas que se plantean los estudios sobre la migración femenina. La primera etapa consistió en reconocer que “las mujeres también migran”; en la segunda se exploró la “interrelación entre el género y la migración”; y en la tercera, el objeto es “las vidas transnacionales y el género como constitutivo de experiencias migratorias para mujeres y hombres” (Mummert, 2010).

En general, en el estudio de la migración ha prevalecido una visión parcial y limitada que, según Marina Ariza (2000), ha enfatizado en exceso aspectos económicos y laborales, lo que “ha impedido ver la multidimensionalidad de las esferas con las que se relaciona. Deja de lado las múltiples interrelaciones con la dinámica social y familiar”. Por ello es necesario elaborar instrumentos capaces de recoger el impacto específico de la migración sobre las relaciones de género al considerar características como el origen cada vez más urbano, la edad más tempana, la menor distancia de desplazamiento de las mujeres, la mayor vulnerabilidad en los trayectos entre otros aspectos (Ariza, 2000).

Diversos estudios (Barrera Bassols y Oehmichen Bazán, 2000; Kuhner, 2011) dan cuenta de que las mujeres mexicanas migran para continuar con sus estudios, para alcanzar retos personales y oportunidades de trabajo que no han encontrado en México. Salen para estar con integrantes de sus familias: parejas, hermanos y hasta hijos que emigraron años atrás. A menudo escapan de la violencia y la represión desde la esfera intrafamiliar hasta la social.

Se han identificado algunas características de la población femenina que ha decidido emigrar recientemente (Gretchen Kuhner, 2011): a) son jóvenes; la mayoría, madres de niños pequeños; b) muchas están solas (solteras, separadas, divorciadas); c) muchas tienen trabajo antes de partir; d) viven en condiciones de pobreza relativa en términos de educación, trabajo, vivienda, salud, desnutrición, violencia familiar, inseguridad pública, etc.; e) dejan a sus hijos en la comunidad de origen; f) emigran en busca de trabajo para mantenerse a ellas y a sus hijos, no exclusivamente por reunificación familiar; g) planean quedarse entre 2 y 3 años para ahorrar para una casa o para la educación de sus hijos.

Así, el género interviene de manera compleja en los movimientos migratorios y en la dinámica poblacional, por lo que es necesario contar con un corpus teórico–metodológico para medir los impactos de la migración femenina sobre sus propias vidas y sobre las poblaciones de expulsión y de inserción.

2.- Problemas para medir los flujos migratorios

A falta de cifras oficiales, se estima que 400 mil personas ingresan a México cada año sin documentación (Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, 2008), la mayoría desde Centro y Sudamérica (Guatemala, Honduras y El Salvador entre los primeros lugares) en tránsito hacia los Estados Unidos. Las mujeres representan entre el 10 y el 30% de estos migrantes. Durante los eventos de detención en 2010, el 14.2% fueron mujeres; en los últimos años, las niñas conforman aproximadamente el 23% de la población de estaciones migratorias (Gretchen Kuhner, junio 2011). En Estados Unidos, ellas representan aproximadamente 50% en el volumen desde hace más de 40 años.

El Punto Sobre la i

3.- El narcotráfico y la violencia hacia las y los migrantes

 Desde hace varios años, la diversificación de actividades ilícitas por parte del crimen organizado ha intensificado la violencia hacia las y los migrantes. Además de extorsiones de cuerpos policíacos, abuso físico y verbal, accidentes y robos, comunes anteriormente, se han agudizado la privación de la libertad por grupos armados, tortura, trabajo forzado y ejecuciones, con frecuencia, en colusión con las autoridades. Debido a su vulnerabilidad por ser indocumentadas, las personas migrantes, sea cual sea su origen, enfrentan el dramático problema de la presencia de narcotraficantes.

En su Informe especial sobre el secuestro de migrantes en México, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos documentó el secuestro de más de 11 mil migrantes entre abril y septiembre de 2010. Se pudo identificar 16 entidades federativas en las que se localizan al menos 71 sitios donde las personas migrantes corren los más graves riesgos.

En los medios se han difundido casos como el de 72 personas centroamericanas asesinadas en San Fernando, Tamaulipas; actos de privación de la libertad en centros de detención migratoria; amenazas y agresiones contra las y los defensores, así como persistentes casos de corrupción en el Instituto Nacional de Migración (Guevara Bermúdez, 2011).

Algunos datos indican que en 2007 se produjo, al menos, una ejecución por mes en 53 municipios; en 2008, en 84 municipios; en 2009, en 131; y en 2010, en 200 municipios. El incremento acumulado fue del 277%1. Por otro lado, a pesar de los esfuerzos de los gobiernos de Norte y Centroamérica, la mayoría de los enervantes siguen cruzando por la región sudoccidental de Estados Unidos, donde se concentra un tráfico de drogas mayor que todas las demás regiones en conjunto de aquel país2.

La dispersión del crimen organizado y su expansión supranacional ponen de manifiesto la capacidad financiera y organizativa de los cárteles. Ante ello, amplios sectores de la sociedad mexicana han empezado a explorar nuevas formas de enfrentar la situación crítica existente en México. Un elemento común es probar que la lucha contra el narcotráfico ha sido ineficiente para reducir el comercio, el consumo y la violencia.

4.- La violencia que viven las mujeres en tránsito a EU

En este marco de violencia, las mujeres se exponen a mayores riesgos durante los más de 30 días que tarda, en promedio, su intento por migrar a Estados Unidos, afirma el estudio “Migraciones, vulnerabilidad y políticas públicas. Impacto sobre los niños, sus familias y sus derechos”, elaborado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

Las mujeres en tránsito viajan en una clandestinidad más acentuada que los hombres, la mayoría de ellas “con traficantes que les proporcionan documentación falsa para viajar en los autobuses o viajando por las carreteras con conductores de camión. Estas formas de trasladarse las vuelven aún más vulnerables a sufrir violencia. Se estima que más del 65% de mujeres migrantes contratan a un traficante para realizar el viaje a través de México”.

Para muchas migrantes, las relaciones sexuales son parte del pago a los camioneros que las llevan hacia la frontera (Gretchen Kuhner, junio 2011) y de acuerdo con los reportes oficiales,  abundan las víctimas de accidentes, agresiones, golpizas, robos y violaciones, la inmensa mayoría queda afectada psicológicamente. La violencia sexual es utilizada por agentes estatales y civiles contra las mujeres migrantes en tránsito. Por ello la relatora de la ONU ha reportado casos de violaciones por parte de elementos de seguridad de los trenes, extorsión y violencia sexual por parte de oficiales a cambio de no deportarlas, además de condiciones de trabajo forzadas, embarazosno deseados y discriminación (Gretchen Kuhner, junio 2011).

Ante la complejidad para documentar estos casos, las mujeres migrantes han recurrido a diversas estrategias, como describir la violencia sexual de otras y otros para excluirse a sí mismas de esa situación, aun cuando hayan sido víctimas directas.

Es difícil proveer protección a mujeres migrante cuyo miedo las ha hecho reticentes ante las autoridades y la sociedad civil. La necesidad de apoyar económicamente a sus familias hace que muchas sigan adelante sin denunciar y sin procurarse atención médica (Gretchen Kuhner, junio 2011). Además, los altos grados de violencia representan un impacto importante en la salud mental, lo que afecta la posibilidad de desarrollo laboral y social en el país de destino.

5.- La trata de personas. Mujeres y niñas

La trata de personas y la trata para la prostitución forzada se han extendido a nivel global, por lo que está aparejado con la migración específicamente femenina y es necesario considerar las cifras, todas ellas aproximadas, para entender un fenómeno altamente clandestino.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que al menos 2.45 millones de víctimas de trata actualmente trabajan en condiciones de explotación y cada año se agregan 1.2 millones, a través de las fronteras como dentro de los límites nacionales (UNFPA, 2006).

“La trata de seres humanos es, de las actividades comerciales ilícitas, la que ocupa el tercer lugar entre las más lucrativas del mundo, después del tráfico de armas y del tráfico de estupefacientes y es una importante fuente de ingresos para la delincuencia organizada. Según se estima, la industria genera cada año entre 7 mil millones y 12 mil millones de dólares EU, aun cuando es difícil obtener cifras fidedignas, dada la naturaleza ilícita de esas actividades. Por otra parte, esos montos reflejan únicamente las utilidades de la venta inicial de personas. Según estimaciones de la OIT, una vez que las víctimas han llegado al país de destino, los tratantes obtienen sumas adicionales de 32 mil millones de dólares EU anuales, la mitad generadas en los países industrializados y casi una tercera parte en Asia” (UNFPA, 2006).

Ello resulta claro, por ejemplo, en una región del estado de Tlaxcala, donde se ha identificado familias que fuerzan a las mujeres a prostituirse desde hace generaciones. La trata a gran escala de mujeres y niñas extranjeras en México para forzarlas a la prostitución es un fenómeno más reciente.

Una de las estrategias comunes de los proxenentas es a través de relaciones personales con las posibles víctimas. Actúan como pretendientes que intentan hacer que las jovencitas se enamoren de ellos hasta lograr que vivan o se casen con ellos, e incluso entablar vínculos con sus familiares. Se les prometen falsamente empleos o migrar a Estados Unidos para inducirlas finalmente a la prostitución (Rule of Law Iniciative, 2009).

Por la clandestinidad del fenómeno, no contamos con datos concluyentes, salvo notas periodísticas dan cuenta de mujeres procedentes de Centroamérica y México que son víctimas de trata para fines sexuales, principalmente en las fronteras o en destinos turísticos, aunque también hay testimonios de quienes fueron trasladas a Estados Unidos.

6.- Características de las mujeres que han sido víctimas de trata

 El informe de Sex Workers Project del Urban Justice Center (2012) describe las experiencias de víctimas de trata de México hacia Estados Unidos. Se entrevistaron a 37 personas: 34 mujeres, dos mujeres transgénero y un hombre. Los resultados son verdaderamente preocupantes:

  • Todos los entrevistados, salvo uno, experimentaron alguna forma de acoso sexual o fueron tratadas/os hacia la industria del sexo.
  • El 75 por ciento describe haber sufrido dificultades económicas en su niñez. Un 35 por ciento mencionó que sus padres estaban separados, lo que complicó la situación financiera de sus familias.
  • El 54 por ciento describió alguna experiencia de violencia antes de ser sometida/o a la trata de personas.
  • Las dos mujeres transgénero describieron los más altos niveles de violencia, con frecuencia por parte de sus familias y comunidades.
  • Para la mayoría de los/as entrevistados/as, la violencia en sus hogares fue una influencia importante en su deseo de irse con el tratante.
  • El 69 por ciento conoció al tratante a través de un familiar, amigo o vecino, lo que contribuyó a que en principio confiaran en la persona.
  • El 38 por ciento manifestó no tener conexión alguna con el tratante antes de conocerse.
  • La mayoría de las personas entrevistadas fueron tratadas durante su adolescencia y/o juventud. La edad promedio es de 19 años.
  • El trabajo forzoso y la prostitución forzosa fueron comunes. En algunos casos, ambos fenómenos convergieron. En otros, se presentó a la vez violencia, agresión sexual y explotación laboral.
  • Las personas de la muestra describieron una amplia variedad de razones por las que no pudieron ir a la escuela o tuvieron que dejarla.
  • Se ha encontrado que los antecedentes de pobreza y violencia y la manipulación de los ideales de género han impedido que las personas entrevistadas regresaran a sus familias. Las razones señaladas fueron miedo de avergonzar a sus familias y temor de ser abiertamente rechazados por éstas.

En las sociedades con patrones persistentes de violencia hacia las mujeres y racismo contra los grupos minoritarios, es común de observar que las personas que optan por migrar para buscar el trabajo, esperan o aceptan que van a sufrir algún tipo de opresión.

Es decir, las personas migrantes son vulnerables a ser tratadas no sólo por su situación de ilegalidad, sino porque han vivido pobreza y violencia anteriormente. Así, las mujeres que buscan una salida de estas condiciones, probablemente se encuentran con un nuevo opresor y violador de sus derechos más elementales.

El Punto Sobre la i

7.- Reflexiones y preguntas

La cobertura de los medios sobre la violación sistemática de los derechos humanos de la población ha sido considerable, pero se requieren cambios estructurales que reconozcan el fenómeno migratorio como un tema social, cultural, económico y ambiental, y no sólo de seguridad, como se concibe en la Ley de Migración vigente.

La política en la materia debe orientarse a favorecer la regular estancia de los migrantes extranjeros en el país, sea que estén en tránsito o vivan en nuestra nación. Se trata de mejorar la gestión actual de los flujos migratorios, simplificar los procedimientos, que haya congruencia en los costos de trámites, combatir la corrupción de las y los funcionarios, en general, de fortalecer el trabajo del INM y garantizar el control en el cumplimiento de sus atribuciones. Así, se podría asegurar que se respeten los derechos de quienes solo transitan por nuestro territorio (Pérez García y Martínez Medrano, 2011).

La atención a las mujeres migrantes debe elaborar estrategias para el acceso a la información y a procesos que faciliten la exigibilidad de sus derechos. Sería conveniente generalizar talleres para que ellas denuncien el fraude, la extorsión, la violación sexual o la vulneración a sus derechos humanos como migrantes en tránsito y retorno.

El trabajo cercano con mujeres migrantes permite identificar sus problemas prioritarios. Hay variaciones que dependen del grupo, situación geográfica, económica y social, tales como las que detecta Kuhner (junio 2011):

  • Apoyo en situaciones de violencia (intrafamiliar, en la comunidad).
  • Apoyo con procedimientos migratorios, como visas para trabajo, asilo a víctimas de trata (T), para víctimas de delitos (U), entre otros.
  • Apoyo en el ámbito del derecho familiar, como pensión alimenticia, custodia o patria potestad.
  • Programas de salud emocional y física ante el impacto de la violencia.
  • Apoyo con la documentación que asegure acceso a la identidad: procedimientos de doble nacionalidad para los niños y niñas que viven a ambos lados de las fronteras, pasaportes, identificación oficial, recuperación de documentos, validación de estudios, etcétera.
  • Detección de familiares accidentados, detenidos, encarcelados y desaparecidos e información sobre los procedimientos correspondientes.

La migración por sí sola implica un problema estructural de los países de expulsión, pero también de los de destino. La complejidad que entraña el delito de trata de mujeres y niñas migrantes con fines sexuales nos lleva a plantearnos algunos dilemas, y en toda solución deben considerarse soluciones integrales que abarquen el narcotráfico y la violencia generada por éste.

Es importante apoyar a las organizaciones que proveen servicios a las víctimas de la trata de personas, orientados a enfrentar situaciones de trauma, vergüenza, desconfianza y desvinculación social. Un enfoque centrado en la víctima les permite conocer las opciones de servicio, para así poder tomar decisiones bien informadas. La recuperación de las víctimas es esencial para prevenir futuros actos delictivos (o reincidentes) en contra de ellas.

Hay que ofrecer rutas a la situación migratoria de las personas sobrevivientes de la trata, ya que la mayoría no puede regresar a sus lugares de origen, al no contar con el apoyo de una familia o comunidad, y debido al riesgo de enfrentar más adelante situaciones de trata de personas, violencia o persecución.

Los fondos específicos para este grupo son insuficientes, puesto que abarcan periodos cortos, mientras que las personas sobrevivientes de la trata pueden llegar a requerir años de terapia para recuperarse psicológicamente, además de apoyos que aseguren su estancia y reinserción social y laboral en condiciones de seguridad.

Algunas de las preguntas generales que nos surgen son:

  • ¿Cómo se ve la migración en Estados Unidos y en México?
  • ¿Cuáles son las políticas migratorias y las leyes de ambos países? ¿Criminalizan a las y los migrantes? ¿Persiguen a los delincuentes que violentan, asesinan y someten a migrantes como víctimas de trata?
  • ¿Hay protocolos de atención adecuados para migrantes víctimas de violencia y trata, especialmente para mujeres que fueron tratadas con fines sexuales?
  • ¿Los recursos que se destinan a la atención de las personas migrantes y víctimas de trata son los necesarios? ¿Qué políticas deben establecer los gobiernos?
  • ¿La atención a las mujeres víctimas de trata está centrada en la recuperación y reinserción social?

El Punto Sobre la i

(1) Op. Cit. Guerrero Gutiérrez, Eduardo. p.3. Una de las consecuencias de esta dispersión es que el problema tiende a comprometer, cada vez más, a estados y municipios, socavando desde sus bases la fuerza de la autoridad y la credibilidad de los funcionarios.

(2) Por la región sudoccidental de Estados Unidos cruza el 96% de la mariguana, 80% de las metanfetaminas, 64% de la coca y 58% de la heroína; National Drug Threat Assessment 2011 p. 19.

Fuentes de consulta

Ariza, Marina (2000). “Género y Migración Femenina: dimensiones analíticas y desafíos metodológicos” en Dalia Barrera Bassols y Cristina Oehmichen Bazán (Editoras), Migración y relaciones de género en México, GIMTRAP/UNAM. México.

Barrera Bassols Dalia y Cristina Oehmichen Bazán (Editoras) (2000), Migración y relaciones de género en México, GIMTRAP/ UNAM. México.

Bustamante, Jorge (2011). “La (i) responsabilidad del Estado en México”, en revista de Derechos Humanos Defensor, Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, junio de 2011.

Castro Soto, Oscar Arturo. “La iniciativa local en Tlaxcala. Acciones colectivas para la trata de mujeres”, CENCOS, México.

Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, Informe del Relator Especial sobre los derechos humanos de los migrantes, Sr. Jorge Bustamante. Misión a México (9 a 15 de marzo de 2008), 11° periodo de sesiones, A/HRC/11/7/Add.2, 24 de marzo de 2009, párrafo 23.

Gail Mummert (2010) ¡Quién sabe que será ese Norte!: Mujeres ante la migración mexicana a Estados Unidos y Canadá, Colegio de México.

Guevara Bermúdez, José Antonio (2011). “La nueva Ley de Migración: una oportunidad perdida para garantizar derechos”, revista de Derechos Humanos Defensor, Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, junio de 2011.

INMUJERES (2007). La migración México – Estados Unidos: Un enfoque de Género. www.inmujeres.gob.mx

Institute for Women in Migration Mexico. Kuhner, Gretchen (26 de agosto de 2011); “Situaciones, Discursos, y Estrategias Relacionados con las Mujeres Migrantes Mexicanas hacia Estados Unidos y Canadá”, ponencia para el Seminario Internacional sobre Mujeres Migrantes, Red de Mujeres y Economía.

Kuhner, Gretchen, (2011). “La violencia contra las mujeres migrantes en tránsito”, en revista de Derechos Humanos Defensor, Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, junio de 2011.

Naciones Unidas (2012). Informe mundial sobre las drogas.

Pérez García, Nancy y Diana Martínez Medran (2011). “Los desafíos de la agenda migratoria en México”, en revista de Derechos Humanos Defensor, Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, junio de 2011.

Rule of Law Iniciative (2009). Informe del Instrumento para el estudio de las condiciones de la trata de personas. México.

UNFPA (2006), http/www.unfpa.org/swp/2006/spanish/chapter_31index.html

Urban Justice Center. Sex Workers Proyect (2012). Caminando hacia el norte. La pobreza y la violencia en la trata de personas de México hacia Estados Unidos.

 

 

 

Compartir por Whatsapp:

México: Militarismo y Guardia Nacional


Sígueme en Twitter


Dirección: Av. Baja California No. 317, 2do. piso, Col. Hipódromo Condesa, Del. Cuauhtémoc, Ciudad de México, C.P. 06100 | Tel. 7159-4369

El Punto Sobre la i Facebook
El Punto Sobre la i Facebook
El Punto Sobre la i Facebook