Cuatro desafíos para la izquierda*

diciembre 1 2016

Me voy a referir puntualmente con base en algunos datos concretos, pero quiero ser muy breve y plantear algunas cuestiones respecto de la realidad latinoamericana de hoy. Si tiene sentido  intervenir tiene más sentido hacerlo después de la descripción de la realidad europea, porque sin lugar a dudas la última década en América Latina ha generado las condiciones para que haya, en un  conjunto de países de la región, gobiernos progresistas que generaron transformaciones realmente importantes. Y digo de América Latina y es muy difícil para los sociólogos, los politólogos quienes nos dedicamos a estos temas saber si se puede hablar de América Latina o no, si hay una unidad que se pueda llamar América Latina y si tenemos procesos comunes o no.

Seguramente cada país tiene su propia historia, tiene su propio destino, tiene su propio desarrollo, pero hay sin lugar a dudas en la historia procesos como el proceso de descolonización, como el proceso de construcción de las naciones, como el proceso que continúa la Segunda Guerra Mundial con la sustitución de importaciones. Prácticamente todos los países de América Latina tuvimos dictaduras al mismo tiempo, todos los países de América Latina tuvimos modelos neoliberales al mismo tiempo y también en esta última década tuvimos procesos que son bastante comunes.

Por eso es posible por un rato hablar de América Latina y también alegrarnos de que México, que si México y Argentina se abrazan, incorporan a toda América Latina, también miren más al sur y miren en la perspectiva que tenemos que tener los latinoamericanos, una forma de integrarnos al mundo con personalidad propia.

Quiero señalar que, al contrario de lo que se planteaba recién para Europa y se ha reiterado en muchas investigaciones, América Latina ha tenido una etapa de crecimiento muy importante en la última década y que por primera vez esa etapa de crecimiento ha ido acompañada de una etapa de distribución de la riqueza.

Lo quiero señalar, muchos aquí recordarán que en los años ochenta la CEPAL publicó un documento que nos llamó la atención a todos, y que se llamaba “El casillero vacío”. ¿Qué decía “El casillero vacío”? Decía que había países que habían crecido en los ochenta y que había países que habían distribuido riqueza en los ochenta en América Latina. No encontraban ningún país de América Latina, ninguno que haya hecho los dos elementos al mismo tiempo: que haya crecido y que haya distribuido la riqueza.

La década siguiente, la década de los noventa, fue la década donde se aplicó en toda América Latina, como todos sabemos –y también se señaló para algunos casos de Europa–, lo que se llamó El Consenso de Washington, y esta medida del Consenso de Washington la podemos ver absolutamente en todos los países: todos nuestros países privatizaron, todos nuestros países se desprendieron de los principales recursos que tenía el Estado, todos los países liberaron las barreras aduaneras, todos los países destruyeron su industria, todos los países se primarizaron y realmente uno puede mirar como el fin de los noventa uno podía señalar dos aspectos: América Latina había crecido entre 1990 y 1997 cerca del 5.5%, un crecimiento realmente alto, sin embargo, nuestros pueblos estaban cada vez peor. La pregunta era: ¿cómo puede ser que se crezca y la gente esté peor, cada vez más pobreza y cada vez más exclusión?

En la última década, en la década de 2000, uno puede ver que hay procesos muy distintos. Uno puede decir: “No tiene nada que ver el proceso de Bolivia con el de Argentina, o el de Chile con el de Venezuela; no tiene nada que ver Brasil con el proyecto de Bolivia”, pero hay algunos datos que son comunes y yo quiero marcar aunque sea algunos elementos porque son claves para analizar la situación nuestra actual.

Todos los países gobernados por los partidos de izquierda o partidos nacionales populares y partidos progresistas respetaron la institucionalidad democrática. Nosotros habíamos tenido la experiencia de los años setenta, donde la izquierda realmente subestimaba la institucionalidad democrática, no creía en la democracia y así nos fue, nos fue realmente mal.

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Música maestro, técnica mixta sobre cartulina, 21.5 X 28 cm, 2015.

Los 2000 marcan una izquierda que cree en la institucionalidad democrática, pero, como se plantea en esta mesa, no solo se cree en la institucionalidad democrática, sino que, si uno analiza país por país, va a ver que cada país –y yo quiero enfatizar el caso de Bolivia– encuentra nuevas formas de participación, encuentra nuevas formas en donde la comunidad se puede expresar, formas que no son solamente los partidos tradicionales, más aún, en varios de estos países llegan al gobierno movimientos y procesos muy nuevos y muy jóvenes que no son movimientos históricos. Histórico sí lo es el caso del PT de Brasil, sí lo es el caso de Frente Amplio, sí lo es el caso de la Concertación, pero hay muchos otros que son movimientos realmente nuevos y que generan otra forma de participación.

Un tercer elemento común para los países de América Latina es que todos ellos fortalecieron el Estado; y no todos necesariamente con un Estado empresario, sino que lo fortalecieron con un Estado fuertemente regulador y fuertemente protector de los que más necesitaban.

Un cuarto elemento, para ser rápido, quiero señalar que se invirtió la lógica de la acumulación. La lógica de los noventa era la lógica del derrame, era la lógica que primero había que crecer y cuando se crecieran ciertos sectores –iban a crecer mucho–, esos sectores que iban a acumular mucho capital iban a derramar en el pueblo algo de eso que habían concentrado. Bueno, seguimos esperando esos derrames porque nunca llegaron.

En los 2000 la lógica fue distinta, y fue distribuir para crecer. Si uno mira qué pasó en América Latina, no fue la apuesta a las exportaciones lo que nos hizo crecer, sino que fue principalmente la apuesta al mercado interno, el consumo de la gente, esa posibilidad de mejorar sus condiciones de vida lo que fue promotor del desarrollo y del crecimiento de nuestros países.

Y termino esta parte con dos temas más, comunes para América Latina. Primero, la incorporación de derechos sociales: En toda América Latina se han incorporado derechos sociales, fundamentalmente mirando los pueblos originarios en algunos casos –donde era muy fuerte–, y en otros casos mirando las minorías. Lo que ha pasado mucho en nuestros países donde ciertos derechos que fueron tradicionalmente, incluso en muchos casos por la vinculación con la Iglesia, muy postergados, han visto emerger y hoy son derechos que ya están consolidados en nuestros países.

El último tema que señalo común, a pesar de la diversidad de nuestros países, es la integración, y una integración distinta. Nosotros en América Latina estamos acostumbrados a la integración que los organismos institucionales que los agrupaban tenía que ver con la OEA, OEA que no incluía a uno de los países de América Latina, OEA donde todos esperábamos qué decía Estados Unidos para seguir los designios.

La institucionalidad de los 2000 no fue la OEA, la OEA perdió claramente su papel en la región, y nosotros en América Latina con el UNASUR y por supuesto con el Mercosur, pero fundamentalmente con la creación muy reciente de la CELAC, donde logramos incorporar a todos los países del Caribe. Tenemos una organización incluso de los países latinoamericanos y los países del Caribe donde nosotros mismos podemos decir cuál es nuestro destino. Estos temas fueron iguales para todos, para los países que siguieron este proceso.

Yo quiero señalar… para que veamos la diferencia de las dos décadas… Lo que vemos, los números me parece que los que están lejos y no tienen prismáticos, nadie vino preparado y no lo van a poder ver, pero lo que vemos en la línea continua es la desocupación en América Latina, lo que vemos en la línea celeste es el crecimiento de América Latina. Se creció en los años noventa y también se creció en los 2000; en los 2000 se creció un poco más, pero lo que vemos es que puede crecer y puede crecer la desocupación, una cosa muy rara. Y la diferencia del cambio de modelo hace que en la segunda mitad haya crecido América Latina, pero haya crecido fundamentalmente la ocupación, y por eso la línea naranja que tiende a mesetarse sobre el final es la línea de cómo bajó la desocupación en nuestra región, que es distinto a lo que ocurrió, por ejemplo, se señalaba, recién en Europa.

El segundo elemento que es necesario poder analizar, y acá lo tenemos, es el Coeficiente Gini. La única región del mundo que disminuyó la desigualdad durante los años 2000 fue América Latina. Claro, ahí tenemos país por país, hay países donde disminuyó más y hay países donde la desigualdad disminuyó menos, pero sin lugar a dudas lo que nosotros podemos ver es que prácticamente en toda la región disminuyó la desigualdad y el 0.52 a 0.47 es para el global de América Latina de cómo mejoró el Índice Gini en la región. Es decir, se puede crecer e influir mejor, esto es país por país, y salvo un caso, todos los países mejoraron en cuanto a la desigualdad.

Circo maroma y teatro, técnica mixta sobre cartulina, 50 X 40 cm, 2013.

Circo maroma y teatro, técnica mixta sobre cartulina, 50 X 40 cm, 2013.

Acá tenemos otro índice que los sociólogos y los demógrafos pueden manejar, que es el Wolfson, y que mide la polarización de la riqueza y también vemos qué ocurrió, pero este es quizás el cuadro más gráfico que mira las dos décadas. Es bien interesante: si yo miro la primera década hasta el año 2000, la pobreza y la indigencia prácticamente no bajaron. La pobreza y la indigencia no bajaron a pesar del crecimiento. Si miro la segunda parte del cuadro, lo que veo es que fuertemente bajó la pobreza y la indigencia y en algunos casos bajó a la mitad, y esto implica el sentido que le había dado el Estado de poder distribuir mejor la riqueza.

¿Por qué ocurrió esto? Esto lo que muestra es cómo en la primera mitad, que sigue siendo década de los noventa, el gasto social bajó, entre otras cosas porque recaudaba menos el Estado y porque el gasto social en relación al PIB o al gasto público bajó en América Latina. América Latina era más grande, había más riqueza y el Estado gastaba menos en los pobres. Si miramos la segunda mitad claramente en la década de los 2000, el Estado, y aquí lo vemos en relación al PIB, lo que es la primera mitad y la segunda mitad claramente el Estado produjo cambios enormes en cuanto a la distribución del ingreso.

Acá tenemos tres sectores: educación, salud y previsión social. Y en los tres sectores claramente la inversión del Estado aumentó, un Estado preocupado fundamentalmente por los que menos tienen. Y me parece que hay dos temas centrales que son: educación y ciencia y tecnología. En estos, ¿cómo aumentó el gasto en educación en América Latina? El que vemos más arriba, el rojo, siempre cuando se mire el caso de educación, el caso Cuba es muy particular, pero el resto de los países lo que nosotros vemos es que todos, al contrario de lo que había pasado en los noventa, aumentaron la inversión en educación.

Por eso no nos tiene que asombrar, bueno, esto es ciencia y tecnología, acá incorporé un cuadro distinto, esto es cuánto aumentó la inversión en ciencia y tecnología, pero, porque es un elemento fundamental la ciencia y la tecnología para el cambio de modelo, quiero mostrar que a pesar del aumento, América Latina invierte el 0.77 del PIB. Estados Unidos, que es la primera barra, invierte 2.7 de un Producto Bruto que es infinitamente mayor. La diferencia que tenemos nosotros para poder competir en el eje central, que es el elemento fundamental para el desarrollo y para el crecimiento futuro que es la inversión en ciencia y tecnología autónomos.

Aquí también podemos ver las dos décadas, cuánto aumentó la escolarización. En la segunda década tenemos que decir que América Latina llegó al 94% de los jóvenes que terminaron la primaria, es un hecho histórico. Partíamos del 60% de jóvenes que terminaron la primaria al 94%, prácticamente estamos en el borde de la universalización de la escuela primaria, pero hemos duplicado la cantidad de jóvenes que terminan la escuela secundaria y casi duplicado la cantidad de jóvenes que terminan la Universidad. ¿Por qué este tema es fundamental? Porque claramente tiene su expresión, va a tener su impacto en el futuro, qué tipo de población tenemos nosotros y la capacidad de la movilidad social ascendente de la población.

Otro tema sería discutir la calidad de la educación, y lo que vamos a ver es que, con el crecimiento de la matrícula, lo que se amplió también fue la diferencia y la fragmentación de la calidad de la educación, habiendo una elite que accede a una calidad de educación mucho mayor y que le brinda mejores posibilidades que la mayoría de la población de América Latina. Voy a tratar de terminar con los datos y avanzar en dos o tres aspectos, este no lo quiero mostrar porque es imposible de ver nuevamente.

Quería terminar con este dato. Hoy en la mañana el compañero vicepresidente de Uruguay, Raúl Sendic, planteó: “¿Qué hacemos con América Latina cuando bajan los precios de los productos primarios?”. Hasta aquí me referí a las cosas buenas que hicimos en América Latina, y ahora hay que decir las cosas que no hicimos y me quiero referir a uno.

Nosotros terminamos la década con menos producción industrial respecto del PIB de lo que empezamos, no cambiamos el modelo y si vemos la crisis, la derrota electoral en Argentina que hemos tenido hace poco, si vemos muchos de los problemas que enfrenta Brasil, los problemas que está enfrentando Uruguay, los que enfrenta Ecuador, los países que… México mismo, productores de petróleo y productores de materia prima, dónde tenemos que encontrar la raíz, que a pesar de la riqueza que tuvimos durante esta década, a pesar de lo que crecimos, a pesar de la igualdad que generamos, a pesar que pusimos muchísimo esfuerzo en lo que podemos decir, los programas sociales, nosotros no dejamos de ser una región que ve su riqueza fundamentalmente en la exportación y en la producción de productos primarios. ¿Y quiénes fijan los precios de los productos primarios? Son los mismos que fijan los precios de los productos elaborados. ¿Y quiénes decidieron de una u otra manera que castigar a los países que veníamos creciendo bajando los precios de los productos primarios? Son los países centrales, porque este es el gran problema que tenemos hoy.

La participación de la industria en América Latina, después de una década de crecimiento, bajó del 36% del PIB al 29% del PIB. Este, a mi modesto entender, es el problema principal que tenemos, porque para que crezca la industria, como pasa en México y como pasa en Argentina, tenemos que importar insumos, y para importar insumos necesitamos divisas, para importar divisas tenemos que exportar productos. ¿Qué exportamos? Productos primarios. Bajan los precios de los productos primarios y no solo se condiciona la calidad de vida de nuestra gente, sino que también se condiciona la posibilidad de seguir creciendo.

Quiero mostrar un último cuadro, son las exportaciones industriales de América Latina durante esta década. Y estoy incorporando en este cuadro, vamos a ver la síntesis, también las exportaciones industriales de origen agropecuario, que para muchos no son exportaciones industriales. Bajamos en la década 10 puntos las exportaciones industriales, aun incorporando las de origen primario. Insisto, esto nos genera el cuello de botella fundamental como para poder seguir creciendo y poder mantener el bienestar de nuestros pueblos.

Yo termino, por cuestión de tiempo, señalando que tenemos cuatro grandes desafíos para el futuro. Quiero señalar lo saludable que es este Encuentro. Yo he venido pensando como sociólogo, y ya no sólo como político, que nosotros tuvimos grandes marcos teóricos en la década del setenta, nosotros somos los que nos formamos con la teoría de la dependencia, grandes autores mexicanos, grandes autores brasileños, grandes autores chilenos generaron una teoría que nos permitía comprender y tener una propuesta para el futuro.

Tuvimos mucha teoría en los setenta y ninguna práctica, porque todos los procesos de transformación prácticamente en el mismo momento en que se iniciaron terminaron, no tenemos ninguna experiencia para evaluar. Pero en los 2000 muestra una relación directa y distinta para la izquierda: tenemos mucha práctica y poca teoría.

Podemos evaluar qué pasó en todos los países donde los gobiernos progresistas hicieron transformaciones improvisadas, porque nosotros no imaginábamos que Néstor Kirchner iba a llegar al gobierno con el 22% de los votos en el año 2003. Yo fui su ministro de Educación y lo conocí un día antes, no había ni esquemas ni organización. Nadie imaginaba que llegaba Evo, o nadie imaginaba que llegaba Correa, o nadie imaginaba lo que pasó en Brasil con el PT después de tres veces que había perdido Lula que en una cuarta pueda ganar y no estábamos preparados para esas transformaciones. Tenemos mucha práctica y tenemos poca teoría. Tenemos pocas conclusiones para el futuro y me parece por eso que estos encuentros son fundamentales.

Y termino señalando cuatro desafíos para la izquierda para estos años que vienen. Yo diría, primero y sin lugar a dudas por lo que vimos, un desafío de elaboración, y lo hemos escuchado hoy todo el día, un desafío de elaboración programática. Si no es al nivel del neoliberalismo y si como está planteado acá, el neoliberalismo está condicionando nuestras democracias fuertemente y acondicionando el bienestar de nuestro pueblo fuertemente, si no es, ¿qué es? ¿Qué es otro modelo? ¿Cómo es un modelo industrial soberano y autóctono que surja de la propia realidad de nuestro pueblo y de la idiosincrasia y de las tradiciones que tiene cada una de nuestras naciones, pero que implique sin lugar a dudas un destino común?

El primer desafío sin lugar a dudas, porque hoy hay una embestida del modelo neoliberal, es resistir al modelo neoliberal, pero no lo resistimos al modelo neoliberal simplemente desde la lucha en las calles. Lo resistimos teniendo propuestas mejores, teniendo propuestas superadoras, que bueno que en la primer mesa de hoy sea sobre la eficiencia en la gestión, porque en buena parte de nuestro problema es cuando nuestra gestión no es eficiente y no hablemos cuando nuestra gestión no es eficiente y también muestra rasgos de corrupción, porque a la izquierda no se le permite de ninguna manera tenerlos. Entonces el primer desafío sin lugar a dudas es de elaboración.

El segundo desafío que también fue planteado acá, y lo ha dicho recientemente el PRD, pero también se ha planteado fuertemente, es un desafío de pluralismo. Para construir mayorías, para ganar hace falta que tengamos muchísimo pluralismo, muchísima generosidad, muchísima amplitud, muchísima capacidad de debate. Seguro que en nuestra propuesta tenemos que ir a la discusión, pero ampliarnos. No podemos quedarnos en consignas que repetimos únicamente como tradicionalmente hizo la izquierda para una pequeña minoría contentos que estamos siendo fieles a nuestros ideales, pero siendo partidos testimoniales y no fuerzas con destino de poder. El segundo tema sin lugar a dudas es pluralismo y amplitud.

Un tercer tema que tiene que ver con esta mesa en particular es el desafío de organización. ¿Pueden las organizaciones partidarias tradicionales contener este esfuerzo de nuestros pueblos para resistir a los modelos neoliberales sin tener propuestas diversas? ¿O tenemos que buscar junto con los partidos, que sin lugar a dudas son la columna central de las democracias, otra forma de organización popular, formas de organizaciones que realmente nos permitan ampliar esta base de apoyo y nos permitan, porque es el negocio de los medios de comunicación, sin lugar a dudas, reponernos de este ataque que sufren los partidos políticos y los políticos en general? ¿Por qué se ataca tanto a la política y a los políticos, sea de donde venga? Porque si no hay política, hay corporaciones. Y como se planteaba recién acá, que es necesario independizar el Estado, independizar la política del poder económico, esto nos urge a nosotros en la construcción de organizaciones políticas, que al mismo tiempo puedan incorporar otros mecanismos para incluir los movimientos sociales.

Carrusel del ruido, técnica mixta sobre cartulina, 130 X 220 cm, 1997.

Carrusel del ruido, técnica mixta sobre cartulina, 130 X 220 cm, 1997.

Y termino diciendo que hay un tema, que es el mismo con el que empecé, no hay para América Latina ninguna posibilidad de un país o de un pueblo que se libere si no es una liberación integral de toda la región. No tenemos ninguna posibilidad nosotros de generar el bienestar para nuestros pueblos, si no es toda una América Latina que desde su propia perspectiva y su propia personalidad sea una.

Por eso, compañeros de México, les queremos decir de allá lejos, del Cono Sur, que esperamos que transiten con nosotros este indudable destino que tenemos de liberación, porque así fue el origen de la liberación de nuestros pueblos frente a la colonización, y también lo va a ser hoy frente al neoliberalismo si trabajamos todos juntos y realmente con un esfuerzo común transitamos un camino donde seguramente nuestros países tienen que crecer. Pero si somos de izquierda, nosotros no vamos a evaluar nuestro éxito por el crecimiento de nuestros países, sino que lo vamos a evaluar si nuestra gente está viviendo mejor y dignamente.

* Transcripción de la conferencia pronunciada en el Segundo Encuentro de la Izquierda Democrática, Ciudad de México, 2016.

Daniel Fernando Filmus

Daniel Fernando Filmus

Sociólogo, educador y político argentino. Exministro de Educación, Ciencia y Tecnología de Argentina. Actualmente Diputado del Parlamento del Mercosur por el Frente para la Victoria.
Daniel Fernando Filmus

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