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Regulación o prohibición ¿qué es más radical?

Autor: Zara Snapp
Categoría: El punto es, EPSI31
agosto 1 2017

Durante la historia de la relación entre ciudadanos y el Estado, hemos tenido muchos ejemplos de la regulación de productos o comportamientos que conllevan riesgos. Durante la era de industrialización, gobiernos aplicaron regulaciones y reglas sobre fábricas, plantas y maquiladoras.1 La mayoría de las regulaciones fueron implementadas después de tragedias, como el famoso Triangle Shirtwaist incendio en Nueva York en 1911,2 o las explosiones de San Juanico en 19843.

Hoy en día estamos viendo una crisis bajo fuego lento, con la prohibición de las sustancias psicoactivas y un combate frontal en contra del crimen organizado. No siempre ha sido así. En México por unos meses en el año 1940, con el apoyo del doctor Leopoldo Salazar Viniegra, el director del Departamento de Salubridad, José Siurob, legalizó o reguló las sustancias psicoactivas como la marihuana, la cocaína y la heroína.4 Solo duro unos meses, por la presión de los vecinos hacia el norte, y la amenaza de restringir acceso a medicinas en la frontera. La política actual de drogas en la mayor parte del mundo está basada en un régimen prohibicionista que ha provocado la tan llamada “guerra contra las drogas”. Esta es una guerra que se ha luchado en contra de las sustancias, pero cuyos principales afectados son los ciudadanos.

México está viviendo uno de los momentos más difíciles en su historia. No es necesario repetir las cifras que todos conocemos, pero sí vale la pena rescatar que, detrás de cada cifra, hay una persona, una familia en duelo, una comunidad donde nos hacen falta. No es suficiente denunciar, es momento de actuar. Reconocemos que el tema de regular las sustancias hoy en día ilegales no va a ser suficiente para cambiar el trasiego del país, pero sí sabemos que una regulación es un paso importante, un paso necesario. Ningún país en el mundo puede decir que México no ha perdido suficiente en esta lucha. Tenemos la responsabilidad de ser líderes en este tema y voltear a hacer algo diferente. Aunque nuestro enfoque y el enfoque alrededor del mundo se ha centrado en el tema de cannabis, por ser la sustancia más consumida y menos dañina, también es hora de ir más allá.

Sin embargo, hay mucho que aprender de los ejemplos de la regulación de cannabis. El más claro es el modelo de Uruguay, cuyo gobierno en 2013 decidió controlar toda la cadena de producción de la planta del cannabis: desde la semilla, hasta que llega al consumidor final. Como en todo tipo de regulación, el modelo considera mecanismos de control, como puede ser el permitir el uso de la planta solo a mayores de edad en el caso no medicinal. De este modo, se ha podido privilegiar la salud pública, el bienestar público, y por lo tanto, los derechos humanos.

A pesar de las buenas prácticas y políticas de regulación que se han implementado, no todo debe centrarse en cannabis. Existe todo un mercado de sustancias ilícitas que generan una serie de problemas secundarios en el desarrollo económico, político y social del país. Algunos de esos problemas incluyen el enriquecimiento ilícito de organizaciones criminales, la corrupción de los gobiernos por estos grupos y la presencia de adulterantes en las sustancias, lo cual puede tener un impacto negativo en la salud de los usuarios. Es necesario entender que existe un espectro de políticas disponibles, más allá de la prohibición.

La mayoría de las sustancias que hoy en día son ilícitas fueron legales en algún momento de nuestra historia, principalmente en Europa, donde muchas de las sustancias sintéticas fueron sintetizadas. La propuesta más radical, impulsada por países como Estados Unidos y China fue prohibirlas, mientras los ejemplos de regulación son lo más sensato. La prohibición ha sido utilizada como una herramienta en la política, sin encontrarse basada en evidencia, ciencia o en los posibles riesgos del consumo. Durante la historia de la prohibición, hemos aprendido que la política de drogas es la que actualmente causa más daño en la mayoría de los contextos, que las sustancias en sí mismas.

Con un mercado regulado, las instituciones competentes estarían encargadas del proceso de producción de las sustancias, así dejando de lado el poder del crimen organizado, y asegurando la seguridad de los ciudadanos. Las directrices deben ser diferentes para cada sustancia, puesto que los problemas y los beneficios asociados a cada una son diferentes. Por estas y otras razones, a continuación se presentan algunos modelos de regulación para las sustancias hoy en día ilícitas. Las propuestas de políticas públicas están a la mano, solo es necesario que el gobierno asuma sus responsabilidades, y asegure una política de drogas que busca los derechos de todos.

MDMA

El MDMA es una sustancia que actúa como estimulante, produciendo un efecto energizante y un incremento de las experiencias táctiles y sensoriales. Esta tiene un impacto en la actividad de los receptores químicos neurotransmisores, que permiten que las células del cerebro se comuniquen unas con otras.5

El MDMA se desarrolló en Alemania a principios de 1900 como un compuesto parental que se podría utilizar para sintetizar otros productos farmacéuticos. Durante la década de los setenta, algunos psiquiatras en los Estados Unidos comenzaron a utilizarlo como una herramienta psicoterapéutica, a tal grado que fue considerada la “penicilina para el alma” porque se percibía que mejoraba la comunicación en las sesiones con los pacientes y se reportaban avances en la sensibilización de los pacientes respecto a sus problemas. Sin embargo, a pesar de todo esto, en 1985, la agencia de Administración para el Control de Drogas (DEA por sus siglas en inglés), prohibió su uso al ponerla en la lista de sustancias sin valor terapéutico comprobado.6

Desde finales del siglo pasado su uso se ha popularizado, y el día de hoy sigue siendo una de las sustancias ilícitas más populares en el mundo, y utilizada de manera recreativa por personas que asisten a festivales de música. De acuerdo a la Encuesta Global de Drogas de 2017, una encuesta aplicada cada año únicamente con usuarios de sustancias legales e ilegales (no con la población en general), el MDMA se encuentra dentro de las 10 sustancias más consumidas el año pasado en México,7 y a nivel mundial, el 1.2% de los usuarios han recurrido a servicios médicos de emergencia8. Sobre este último punto, es necesario destacar que, en la mayoría de las ocasiones, los daños relacionados con las drogas están vinculados con el comportamiento de los mismos individuos, y con el desconocimiento de la pureza de la sustancia.

La producción del MDMA generalmente se relacionan con la inclusión de adulterantes a la sustancia, como metanfetaminas, cafeína e incluso anestésicos. Debido a que la actividad no se encuentra observada por ninguna agencia o institución reguladora, no existen estándares de calidad que puedan garantizar la pureza de la sustancia. Es así, que es el usuario el que debe tratar de asegurarse de que lo que está a punto de consumir no ha sido adulterado. A pesar de existir servicios de análisis de sustancias, el régimen prohibicionista no facilita muchos espacios, difusión, ni financiamiento para su correcto funcionamiento.

Un modelo de regulación para el MDMA requeriría mayor coordinación con farmacéuticas que obtengan un permiso especializado para producir las sustancias. Estas podrían ser producidas en dosis individuales, y de una forma en la que es fácil dosificar solo una parte de la sustancia, como sucede hoy en día. Las dosis podrían estar en los rangos de 40-70 miligramos, 60-90 miligramos, 75-125 miligramos y 110-150 miligramos. Para su exclusiva distribución en farmacias o en dispensarios especializados con permisos del Estado, se requeriría un registro previo, después de haber tomado un curso informativo sobre la sustancia, cómo debe consumirse y las mejores prácticas para reducir los riesgos y daños y aumentar los beneficios. La información es la mejor herramienta, puesto que empodera al usuario para tomar mejores decisiones en todo. Es por esto que se deben de dar materiales con este tipo de información cuando se venda la sustancia.

Con una regulación, estaríamos poniendo en el centro, por un lado, a los usuarios, asegurando controles de calidad y ciertas reglas como la compra solo para mayores de edad. Los riesgos de consumir productos poco seguros con los que esté adulterado el MDMA son altos. Los usuarios tienen el derecho de saber lo que contiene cada producto que ingieren, pero eso es difícil en un mercado en el que no existen mecanismos gubernamentales de vigilancia. La regulación suena como una opción sensata, cuando es posible identificar los efectos en la salud resultantes de combinar MDMA con otros productos. La regulación aseguraría que la información sobre los componentes que contiene la sustancia, y con las mejores recomendaciones para consumirla, llegue a las personas que la requieren con el fin de poder tomar decisiones basadas en evidencia.

Además de tener un uso personal, el MDMA tiene varios usos medicinales que no ha sido explotados suficientemente9. Doctores en el Reino Unido están a punto de comenzar el primer estudio clínico del uso de MDMA para tratar alcoholismo,10 después de haber comprobado su uso para tratar trauma y depresión.

LSD

El LSD (Dietilamida de Ácido Lisérgico) es un alucinógeno semisintético desarrollado por primera vez en 1938 por una compañía farmacéutica en Suiza llamada Sandoz. Después de descubrir sus efectos en 1943, el LSD fue reconocido rápidamente por sus posibles efectos terapéuticos, jugando un rol primordial en el descubrimiento de la serotonina en el sistema neurotransmisor.11

El uso recreativo del LSD comenzó en la década de los sesenta, y se popularizó rápidamente hasta que la sustancia fue prohibida en 1970 por la Ley de Sustancias Controladas de Estados Unidos. El uso del LSD se considera menos riesgoso cuando se compara con otras sustancias como el alcohol, la heroína, o la cocaína; y las sobredosis son bastante raras entre los usuarios.12
Según la Encuesta Global de Drogas de 2017, el 31.9% de los mexicanos encuestados indicaron haberlo usado el año anterior, convirtiendo al LSD en la sustancia sintética más consumida del país en 2016.13 Los resultados a nivel mundial de la encuesta que se implementa con usuarios de sustancias, indican que solo el 1% de los consumidores de LSD han requerido de tratamiento médico de emergencia.14

De nuevo, los peores riesgos están relacionados con la pureza de la sustancia. Con la finalidad de generar más, se sacrifica la calidad. A diferencia de drogas como el éxtasis, cuando el LSD está adulterado no solo se encuentra mezclado con otras sustancias, sino que se encuentran drogas completamente diferentes y peligrosas. No se puede confiar en productos que están controlados por grupos ilícitos, en lugar de hacerlo el Estado, cuya principal responsabilidad debe ser la protección de la salud de los ciudadanos.

La sustancia sintética más común en la adulteración del LSD es el 25-i-NBOMe o N-Bomb. Es una molécula cuyos efectos son aparentemente similares al LSD, el precio es mucho menor y durante algún tiempo fue legal; es decir, era mucho más accesible y tenía un margen de ganancia mucho mayor. Su principal diferencia es en relación a la toxicidad de cada una. “La realidad muestra que el LSD es mucho menos tóxico que la Vitamina C o incluso la cafeína, mientras que el NBOMe puede llegar a ser letal con dosis no mucho mayores a la dosis activa.”15

La regulación del LSD funciona de manera similar a lo que se propuso anteriormente. Las farmacéuticas serían las encargadas de la producción de la sustancia, para su venta en farmacias. Para esto, es necesario estar dentro de un registro previo confidencial, una vez que se ha tomado el curso de reducción de riesgos y daños. Asimismo, se acompaña la venta con la provisión de material informativo. Considerando que la sustancia es un alucinógeno, se necesitan recomendaciones sobre cómo consumirlo, la dosificación, y los espacios adecuados para tener una buena experiencia.

Las dosis serían individuales con diferentes categorías. Su venta debería ser en microgramos, debido a su potencia, y divididos en 20-75 ug, 50-150 ug, o 150-400 ug. Lo anterior,  permitirá que el usuario considere su tolerancia y tamaño, para comprar la dosis que mejor se acomode a sus características y necesidades. El precio sería fijado por el Estado considerando los precios actuales en el mercado ilícito.

Debido a que la criminalización ha tenido un bajo impacto en el consumo de sustancias,16 la regulación permitiría que los gobiernos locales y nacionales tengan control en la disponibilidad, y aseguren que las drogas tengan controles específicos de calidad que puedan proteger y mejorar a la salud pública. Numerosos reportes de Naciones Unidas han resaltado que la mayoría de los usuarios de drogas no son problemáticos17, con menos de 10% de los usuarios desarrollando problemas relacionados con el consumo en sus vidas personales o profesionales.

Con la regulación del LSD, se protegería al usuario de los posibles efectos negativos de los adulterantes que contenga la sustancia. Asimismo, se daría información relevante para asegurar la experiencia deseada, y los mejores contextos para su consumo. Por último, se apoyaría a la investigación de las sustancias. Actualmente la organización MAPS en EE.UU. está implementando estudios clínicos con el uso de MDMA en la psicoterapia para ayudar con el daño emocional del asalto, guerra, violencia, autismo y trastorno postraumático18.

La regulación del LSD y del MDMA se podría producir a nivel nacional, ya que no se deriva de una planta que solo provienen de ciertas zonas como es la hoja de coca o la amapola. Tomando esto en cuenta, se podría establecer monopolios estatales en algunos países, mientras otros podrían buscar un mercado con varias farmacéuticas pidiendo permisos para producir.

Cocaína

La cocaína es una sustancia de la familia de los alcaloides, y actúa como un estimulante en el cerebro. A pesar de haber sido anunciada a principios del siglo pasado como la “droga maravilla” al concebirla como una sustancia con efectos terapéuticos, en 1914, el gobierno de Estados Unidos decidió prohibir su uso para fines no medicinales, junto con el cannabis.19 El día de hoy se utiliza mayoritariamente para fines recreativos, siendo la sexta droga más utilizada en el mundo el año pasado, según la Encuesta Global de Drogas 2017.20

La producción de la cocaína requiere de la transformación de la hoja de la coca, en pasta base, para poder ser procesada al polvo de hidroclorato de cocaína, su nombre real.

Los agricultores son los primeros grupos involucrados en la producción de la pasta base. Se necesitan grandes cantidades de hojas de coca para producir cocaína, es por esto que funciona mejor de esta manera. Las hojas de coca y la pasta se producen por los agricultores en las comunidades, y los grupos criminales los compran para su transformación final, en cocaína.

Un mercado regulado de la cocaína permitiría –y requeriría– de una coordinación entre el sector social, el sector privado, el gobierno y las instituciones académicas. El modelo de regulación permitiría que los agricultores continuaran cultivando la hoja de coca y produciendo la pasta base. El producto, sería entregado a instituciones de investigación, universidades y farmacéuticas concesionadas, para su transformación en hidroclorato de cocaína. El proceso estaría controlado por el Estado para asegurar que existan estándares de calidad tanto en el cultivo, como en el proceso. De este modo, podría venderse al consumidor final por medio de la distribución del producto en dispensarios autorizados y controlados por el gobierno, y en donde se tendría que dar información sobre las dosis recomendadas, y los riesgos asociados al consumo.

Cuando se habla del uso de drogas, existe un temor generalizado de que los mayores riesgos son que el uso crónico y habitual pueden llevar a la dependencia; confundiendo el uso con el abuso, y dejando de lado un sinfín de mecanismos de consumo que ocurren entre la mayoría de las personas que usan sustancias. Las aproximaciones más innovadoras de salud implican la creación de modelos como el de la autorregulación del consumo.

 

Existen estudios que indican que cuando los usuarios están informados, entran en un esquema de autorregulación.21 Debido a que están conscientes de los posibles riesgos del uso de sustancias, los consumidores mantienen un uso moderado, lo cual decrece la probabilidad de generar dependencia. De acuerdo a los resultados de la Encuesta Global de Drogas 2017, el 53% de los consumidores de cocaína en México consumieron tan solo de dos a 10 días en el último año.22 De este modo, se puede ver que la mayoría de los usuarios no mantienen un consumo habitual.

La regulación del mercado de cocaína permitiría que existieran mecanismos de coordinación entre las comunidades productoras, la academia, el sector privado y el gobierno. Asimismo, existirían espacios para el establecimiento de servicios de reducción de riesgos y daños que, al reconocer la existencia del consumo, podrían proveer de información para que los usuarios de sustancias puedan entrar en un esquema de autorregulación.

Opiáceos

Los opiáceos son alcaloides que se encuentran en la resina de la planta de amapola. De estos se derivan algunas sustancias como la morfina, la codeína y la heroína. Estas se encuentran químicamente relacionadas e interactúan con receptores opioides de células presentes en el cuerpo y el cerebro. El suministro de estas drogas puede tomar distintas formas. En los casos menos riesgosos se puede consumir en alcohol, fumar opio o en infusiones, y otras formas más riesgosas como vía inyección en sustancias como la heroína.

La forma de consumo es la que tiene una relación directa con los riesgos asociados con la sustancia. Las personas que consumen heroína corren peligro de contraer el virus del VIH/SIDA, hepatitis C y otras enfermedades infecciosas al compartir y volver a usar jeringas y otros equipos de inyección que fueron utilizados porpersonas infectadas. En un contexto prohibicionista, donde el consumo debe hacerse en contextos ocultos, el riesgo es más grande.

De acuerdo a las Naciones Unidas, México es el tercer productor a nivel global de amapola en el mercado ilegal.23 El proceso de producción de heroína requiere del trabajo de los agricultores para la producción de amapola. Las comunidades lo cultivan, y producen una goma de opio, cuyo kilo se cotiza entre 27 mil y 30 mil pesos24.

Los grupos narcotraficantes refinan la pasta para transformarla en heroína, creando considerables ganancias para el mercado ilícito. Esta situación, aunado a la guerra contra las drogas, que incluye la erradicación forzada de cultivos y conflictos sobre la tierra, han empobrecido las regiones de producción, y ha exacerbado la violencia, mientras se enriquece al crimen organizado.

El modelo de regulación para la amapola permitiría la existencia de productos derivados de amapola, como té u otros productos parecidos, y a la vez, el mercado podría restringir otros, como pastillas orales, por medio de prescripciones. Respecto a los usuarios de heroína, la producción de la amapola y la goma de opio estaría en manos de las comunidades, mientras que las farmacéuticas la transformarían en heroína para su suministro con fines médicos.

La distribución de heroína requiere de la implementación de programas parecidos a los que ya existen en Suiza. Los usuarios de heroína tendrían que estar registrados, para poder asistir a salas de tratamiento en donde se les suministra su dosis, dependiendo de la cantidad de su consumo, además de ofrecerles otros posibles medicamentos que requieran los pacientes. En este grupo focalizado, se implementarían programas de intercambios de jeringas, para evitar la transmisión de enfermedades por vía intravenosa, y así, poder reducir las tasas de VIH y Hepatitis C.

La regulación del mercado de opiáceos permitiría una aproximación de salud, al tiempo que se empodera económicamente a las comunidades. Por un lado, los usuarios podrán acceder a servicios de salud y sociales, previniendo la transmisión de enfermedades y asegurando una dosis adecuada, y por otro, se beneficiaría a las comunidades agricultoras por la producción de la planta, quitándole poder económico al crimen organizado.

Conclusiones

La regulación del mercado de drogas no debe ser visto como una opción, sino como el camino que debe seguirse para resolver muchos de los problemas políticos, económicos y sociales. Existen políticas específicas que deben implementarse para distintas drogas, porque no todas pueden y deben ser tratadas como igual. Existen problemas enraizados en cada una, que deben solucionarse con políticas diferenciadas.

La pureza de las sustancias es un problema transversal, que pone en riesgo la salud de los usuarios de sustancias. Existen drogas como el MDMA o la cocaína, donde la presencia de adulterantes puede ser dañino, pero hay otras como el LSD u opiáceos, donde puede ser letal. La regulación de las sustancias no solo permitiría que el gobierno pudiera mantener directrices claras con estándares de salubridad y calidad; sino que también abriría espacios para la información de los consumidores.

Cuando los usuarios están informados, pueden entrar en esquemas de autorregulación que buscan el uso moderado de la sustancia e implementar buenas prácticas y recomendaciones de dosis; y si los usuarios saben los componentes de cada una de las sustancias que consumen, el beneficio es mayor.

El empoderamiento de grupos vulnerables es otro factor que se puede resolver por medio de la regulación. Para la producción de ciertas drogas como la cocaína o la heroína, el papel del agricultor en el proceso es de suma importancia. Sin embargo, la presencia de grupos narcotraficantes conlleva a que las ganancias sean desiguales, los agricultores se quedan con la menor parte, y el mercado ilícito con más. Sin una regulación, encontramos en un mercado en el que se está dando más poder económico al crimen organizado.

Por último, y con base en lo anterior, el empoderamiento económico del crimen organizado ha llevado a peores consecuencias, la corrupción. El involucramiento de grupos ilícitos en la clase política es inminente, y la corrupción ha hecho que, en la mayoría de los casos, se beneficien sus intereses, en lugar de los de los ciudadanos.

Durante nuestra historia, ha sido el Estado que regula comportamientos o productos que conllevan riesgos. No significa crear estructuras imponentes del gobierno, pero si es crear reglas y criterios claros que salen del paternalismo y buscan el empoderamiento de los ciudadanos. Atrás de las tragedias, encontramos la búsqueda de mejores políticas públicas. México tiene que cambiar su rumbo para asegurar la no-repetición de las tragedias que hemos estado viviendo los últimos diez años desde que el entonces presidente Calderón declaró una guerra y militarizó la seguridad pública (algo que ha seguido sin ningún cambio durante el sexenio del presidente Peña Nieto). El país esta harto de hacer guerra, es hora de cambiar el rumbo hacía políticas públicas distintas, partiendo desde la realidad. Un cambio en las políticas de drogas es el primer paso.

El Estado debe regular el mercado de sustancias, si lo que se quiere es el desarrollo. Los problemas relacionados con las drogas tienen menos que ver con el consumo problemático, y más con los efectos adversos. El régimen prohibicionista ha propiciado una serie de efectos negativos que han disminuido el desarrollo democrático, económico, político y social de los países. Para poder arreglar esos problemas, la regulación es el primer paso, y más en un país como México. Se debe poner a las personas en el centro de las políticas de drogas, para beneficiar los derechos humanos, la salud pública y el desarrollo.

 

 

1 González, Manuel. Los orígenes de una metrópoli industrial, Vol II. Fundación BBVA. 2001
2 The Triangle Shirtwaist Factory Fire. https://tinyurl.com/jj83zyh
3 La tragedia de San Juanico, Proceso (2002). https://tinyurl.com/ y947hobn
4 Enciso, Froylán. Nuestra Historia Narcótica, pasajes para (re)legalizar las drogas en México. 2015.
5 “What is MDMA?”. National Institute on Drug Abuse. Marzo 2006. Disponible en: https://tinyurl.com/y9qsm9na
6 A Brief History of MDMA. MDMA (Ecstasy) Abuse. National Institute on Drug Abuse. Marzo 2006. Disponible en: https://tinyurl.com/y8xeaqqb
7 Adam Winstock et. Al. Encuesta Global de Drogas 2017: Mexico. Global Drug Survey. 2017.
/a>8 Adam Winstock et. Al. Encuesta Global de Drogas 2017. Global Drug Survey. 2017. Disponible en: https://tinyurl.com/k6qc7ss
9 MDMA-Assisted Psychotherapy. Multidisciplinary Association for Psychedelic Studies. Disponible en: https://tinyurl.com/mrawc87
10 Devlin, Hannah. World’s first trials of MDMA to treat alcohol addiction set to begin. The Guardian. 30 de junio de 2017. Disponible en: https://tinyurl.com/y8ot4thg
11 LSD-Assisted Psychotherapy. Multidisciplinary Association for Psychedelic Studies. Disponible en: https://tinyurl.com/ychof5vn
12 National Institute on Drug Abuse. Hallucinogens and Dissociative Drugs. 2005. Disponible en: https://tinyurl.com/y7njzayh
13 Adam Winstock et. Al. Encuesta Global de Drogas 2017: Mexico. Global Drug Survey. 2017.
14 Adam Winstock et. Al. Encuesta Global de Drogas 2017. Global Drug Survey. 2017. Disponible en: https://tinyurl.com/k6qc7ss
15 González, Brun. NBOMe: Cómo ha cambiado el Mercado de ácido en estos tiempos. Thump: Vice. 22 de junio de 2016. Disponible en: https://tinyurl.com/ycy72nnr
16 Degenhardt,Letal,‘Toward a Global View of Alcohol, Tobacco, Cannabis, and Cocaine Use: Findings from the WHO World Mental Health Surveys’, PLOSmedicine, Julio 2008. Disponible en: http:// wwwplosmedicineorg/article/info:doi/101371/journalpmed0050141
17 United Nations Office on Drugs and Crime (2010) ‘2010 World Drug Report’, p. 123.
18 MDMA-Assisted Psychotherapy. Multidisciplinary Association for Psychedelic Studies. Disponible en: http://www.maps.org/research/ mdma
19 Hellerman, Caleb. Cocaine: The Evolution of the once ‘wonder’ drug, 2011. https://tinyurl.com/y8b3d6f7
20 Adam Winstock et. Al. Encuesta Global de Drogas 2017. Global Drug Survey. 2017. Disponible en: https://tinyurl.com/k6qc7ss
21 Transnational Institute, Cocaine: Towards a self-regulation model. 2014. Disponible en: https://tinyurl.com/y8sx3arj
22 Adam Winstock et. Al. Encuesta Global de Drogas 2017: Mexico. Global Drug Survey. 2017
23 Villa y Caña, Pedro. México, tercer productor mundial de amapola. El Universal. 23 de junio de 2017. Disponible en: https://tinyurl.com/ yczdvd7y
24 Aguilar, Rolando. Amapola sostiene a 1,387 poblados; Guerrero, monarca de la heroína. Excelsior. Disponible en: http://www.excelsior. com.mx/nacional/2016/04/20/1087674

Zara Snapp

Zara Snapp

Maestra en Políticas Públicas por la Universidad de Harvard. Directora de Incidencia Internacional. Es integrante del Movimiento por la Paz con Justicia y
Dignidad.
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