Mediatización de la participación millennials en 7S y 19S

Resumen

La madrugada del 7 de septiembre (7S) y la tarde del 19 de septiembre (19S) serán recordados en la Ciudad de México como los eventos que evidenciaron las diferencias entre gobernantes y gobernados, así como el papel de los medios tradicionales y electrónicos en el establecimiento de agendas, ejes de discusión y temas de interés, los cuales permitieron establecer un índice para el estudio del fenómeno. En tal virtud, se realizó un trabajo documental, exploratorio y transversal con una selección de 77 indicadores de redes electrónicas como Facebook, Twitter, Instagram y Periscope. Los resultados muestran un bajo nivel de mediatización (IMPM = 178 puntos de 254 requeridos), pero en los casos de Twitter y Periscope éstos reflejan una tendencia al establecimiento de una agenda centrada en imágenes de la participación ciberusuaria. Se advierten líneas de investigación concernientes a una técnica más sofisticada en el procesamiento de información, así como la inclusión de referentes teóricos que permitan explicar el fenómeno en prospectiva.

1. Introducción

El presente trabajo se inscribe en la disciplina de Trabajo Social, área de estudios documentales, pero incluye conceptos relativos a la psicología de las multitudes, la sociología de la movilización y la comunicación de masas. A partir de estas aproximaciones, el presente estudio aborda el fenómeno del establecimiento de dos agendas, una tradicional generada por la televisión, la radio y la prensa y el establecimiento de otra agenda digital emanada de las tecnologías, dispositivos y redes electrónicas.

La mediatización de la participación millennial, para los fines del presente trabajo, alude al establecimiento de una agenda digital centrada en la empatía, el compromiso, el emprendimiento, la innovación, la cooperación y la solidaridad entre internautas-rescatistas con respecto a víctimas y damnificados de los sismos del 7S y 19S en la Ciudad de México.

Se trata de un proceso en el que el uso intensivo de tecnologías, dispositivos y redes electrónicas resaltan la acción colectiva y la movilización de sectores en eventos de riesgos, incertidumbre y contingencia, los cuales incrementan la percepción de oportunidades y capacidades con respecto a las demandas del entorno (Pérez et al., 2016).

Empero, en tal proceso de gestión, producción y difusión de información actualizada y específica con respecto a zonas de riesgo, los cibernautas-brigadistas desarrollan a la par una estrategia de validación y legitimación de la información que se genera en las redes digitales a fin de poder establecer prioridades en la búsqueda de personas atrapadas, la movilización y el abastecimiento de recursos (Sandoval et al., 2017).

De este modo, la educación para la ciudadanía que incide en los eventos de riesgo supone el uso intensivo de tecnologías comunicativas, pero ya no solo desde la socialización de un conocimiento sino desde el establecimiento de ejes de discusión y temas de debate en torno a la acción colectiva y gubernamental ante una tragedia nacional como la de un sismo (Sánchez et al., 2017).  La teoría de la educación ciudadana apela a que los eventos de riesgo son una especie de aula en la que los valores y las normas civiles prevalecen sobre su naturaleza humana de competencia por los recursos y las oportunidades de llevar cabo acciones que beneficien su estatus económico, político o social (García, 2017).

La formación civil, según la teoría de la educación social, implica una corresponsabilidad sociopolítica consistente en la cooperación y la solidaridad, la empatía y el compromiso, así como la fraternidad y la reconciliación, pero en materia de desastres naturales, catástrofes ambientales y contingencias atmosféricas, la corresponsabilidad sociopolítica alude más a la atención inmediata que a la prevención, a la reconstrucción de una identidad nacional más que a la reparación de bienes (Bautista, Pérez y García, 2017).

De este modo, la participación sociopolítica, aquella que alude a la injerencia de la sociedad civil en la rectoría de seguridad del Estado, supone un debate emergente alrededor de la acción gubernamental, el desempeño de las autoridades y el funcionamiento de las instituciones con respecto a las demandas, necesidades y expectativas ciudadanas, las cuales ante la ausencia de una respuesta, anteceden al autogobierno, indicado por el auto-establecimiento de una agenda en los sectores usuarios de las redes electrónicas como los llamados millennials (Carreón Hernández y García, 2016).

En tal sentido, es que la mediatización de la participación millennial se inserta en un fenómeno conocido como encuadre de los medios de comunicación tradicionales y agenda en los medios electrónicos. Se trata de ejes y temas que giran en torno la seguridad como principal función del Estado y sus instituciones, así como de la protección social consecuente, pero cuando estos actores políticos e institucionales son percibidos como incompetentes o se genera una desconfianza sobre su efectividad, entonces emerge una identidad civil indicada por una alta percepción de riesgo y movilización (García, Carreón y Hernández, 2016).

Acto seguido, una vez que la desconfianza da paso a la indignación, la acción colectiva genera el emprendimiento más o menos organizado de la ciudadanía frente a los requerimientos del entorno y las demandas del contexto. Se activarán una serie de capacidades y movilizarán recursos con la intención y la finalidad de equilibrar la asimetría que la problemática supone (García et al., 2016).

Empero, desde la clase política, la influencia de la sociedad civil en el establecimiento de una agenda digital, así como las estrategias para enfrentar el desastre natural, obligan al ejercicio del poder estatal a través de sus instituciones como respuesta a la movilización colectiva más que a la tragedia nacional (García et al., 2017a).

Ante tal respuesta política, la sociedad civil se vuelve más resiliente ahora ante el embate institucional que limita su acción, pero fortalece su identidad sociopolítica porque la movilización adquiere un sentido anti-estatal, más que una simple respuesta solidaria ante la contingencia ambiental. Es decir, frente a la propaganda del Estado rector de la seguridad y protector de víctimas y damnificados, emerge una contra-propaganda consistente en la desobediencia civil y una anti-propaganda que estriba en la negación de la rectoría estatal y la pericia institucional (García et al., 2017b). Acto seguido, una vez que la desconfianza da paso a la indignación, la acción colectiva genera el emprendimiento más o menos organizado de la ciudadanía frente a los requerimientos del entorno y las demandas del contexto.

Sin embargo, en la medida en que la identidad sociopolítica se intensifica, el Estado es cada vez más proclive a ser influido por los medios de comunicación tradicionales al concentrar su recursos y capacidades en aquellos frentes de acción ampliamente difundidos por la televisión, la radio o la prensa. Se trata de un fenómeno conocido como efecto priming o la intención de la difusión mediática sobre los actores políticos y civiles. Si la propaganda del Estado rector es un tema central en la agenda establecida y esta rectoría es minimizada por los medios a la obligatoriedad de las instituciones, entonces el efecto intensidad será observable en la desobediencia civil, los eventos de protesta y la autogestión ciudadana (García, Sandoval y Aguilar, 2016).

Tal es el caso, a raíz de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa, en Iguala, Guerrero, donde los medios de comunicación tradicionales centraron la expectación en la búsqueda y localización de los cuerpos, su posible ejecución y calcinación en un basurero donde expertos independientes no encontraron evidencia suficiente para apoyar la hipótesis de que un alcalde mandó a secuestrar, torturar, asesinar y calcinar a los estudiantes.

En tal escenario, la agenda digital de la sociedad civil internauta perdió adeptos que dejaron de cuestionar la opacidad del Estado para la captura, encarcelamiento, enjuiciamiento y castigo del alcalde y su esposa. Es decir, la agenda de los medios tradicionales se impuso sobre la propaganda de las redes digitales que demandaba la búsqueda y la presentación con vida de los 43 estudiantes.

Pues bien, la sociedad civil se desgastó en las versiones contradictorias de funcionarios y expertos hasta un punto tal que su resiliencia se orientó más a la exigencia de presentación de los 43 desaparecidos que a la gestión de recursos, la producción y difusión de información que contrarrestará la versión oficial.

Se trató de un fenómeno en el que el Estado se deslindó de su responsabilidad histórica de prevención del delito e impartición de justicia al centrar el interés en la fuga del alcalde responsable señalado por las indagatorias; pero tal suceso incrementó la desconfianza en las autoridades, aunque aminoró la protesta e inconformidad social.

No obstante que tal escenario fue superado con éxito por el Estado, sus instituciones y la propaganda de su rectoría como eje de seguridad establecida en los medios tradicionales, los eventos de riesgo como las inundaciones, los deslaves, las sequías, las heladas, los incendios y más actualmente los sismos han evidenciado una respuesta insuficiente del gobierno para con comunidades que históricamente han padecido éstas catástrofes naturales (García et al., 2017c).

En el caso de la Ciudad de México, tal escenario de indefensión y desesperanza había sido inimaginable, aun y cuando los sectores y actores más desprotegidos por las políticas de gobierno, como es el caso del desabastecimiento de agua, habían generado esa identidad sociopolítica de indefensión, los gobiernos locales llevaron a cabo políticas de subsidios y condonaciones que les permitieron ser reelectas en aquellas localidades con baja calidad de servicios hídricos y alta insalubridad pública (García Valdés y Sandoval, 2016).

En síntesis, el fenómeno del establecimiento de una agenda sísmica, encuadre de derrumbes e intensificación de la búsqueda de sobrevivientes parece mostrar que la agenda de los medios tradicionales no solo se impone a la agenda digital de la sociedad civil millennial, centrada en la remoción de escombros, rescate de sobrevivientes, acopio y distribución de donaciones sino además, legitima la rectoría protectora del Estado, la integralidad de sus estrategias institucionales de acción ante desastres naturales, así como la exacerbación de personajes difundidos como héroes nacionales y la indefensión civil no usuaria de las redes digitales.

Por consiguiente:

 1.1 Formulación: ¿Cuál fue el grado de mediatización de la participación millennial en la Ciudad de México durante los sismos ocurridos el 7S y 19S en redes digitales como Facebook, Twitter, Instagram o Periscope considerando hasta 24 horas posteriores a la hora de los eventos?

 1.2 Hipótesis de simplicidad: En virtud de que la sociedad civil internauta participó activamente en la remoción de escombros, rescate de víctimas, acopio y distribución de víveres, ésta pudo generar los contenidos informativos, los datos suficientes para reducir el impacto de la agenda de los medios tradicionales sobre la opinión pública no usuaria de las redes digitales. Por consiguiente, su grado de mediatización ha sido alto ya que su participación fue observada en los cibernautas de todo el orbe.

1.3 Hipótesis de complejidad: No obstante que los internautas lograron difundir su participación en las redes digitales al ser viralizadas sus acciones de cooperación y solidaridad, empatía y compromiso, emprendimiento e innovación, el grado de mediatización ha sido mínimo con respecto al embate de la agenda de los medios tradicionales, pero a diferencia de ésta que consiste en imágenes y discursos que enaltecen la rectoría protectora del Estado, las redes digitales como Twitter o Periscope mostraron un sector civil activo que se auto-organizó a través de estas tecnologías, siendo muy efectivos en cuanto al número de sobrevivientes rescatados, cuerpos recuperados y damnificados consolados, así como incentivó esa participación en otros sectores no usuarios de las redes, o bien involucró a internautas indecisos de participar. Ello supone el nacimiento de nuevos actores y la diversificación de este sector cibernauta que no sólo cuestionará a la agenda tradicional sino eventualmente la sustituirá, reflejando el inicio del auto-gobierno civil, la autogestión y la auto-administración de los programas y las estrategias de prevención en materia de desastres naturales en general y eventos de alto riesgo sísmico en particular.

2. Método

2.1 Diseño. Se realizó un estudio documental, transversal, exploratorio y retrospectivo.

2.2 Muestra. Se llevó a cabo una selección no probabilística de fuentes informativas en redes digitales.

2.3 Instrumento. Se utilizó una matriz de análisis de contenido (véase Tabla 1).

2.4 Procedimiento. La información fue seleccionada siguiendo el orden de aparición en el buscador google.com considerando las palabras clave del nombre de la red y la etiqueta de “sismo CDMX”. A partir de la técnica Delphi, la cual consiste en comparar e integrar los datos calificados por jueces, se estableció el IMPM. Se trata de la sumatoria total de los productos establecidos al multiplicar las respuestas de los jueces por la cantidad de datos procesados, así como la similitud de criterios y dictámenes.

Elaboración propia.

3. Resultados

El IMPM alcanzó un valor inferior al rango mínimo (178 de 254 requeridos), evidenciando un nulo establecimiento de un sector civil difusor de la participación millenial en los eventos 7S y 19S en la Ciudad de México (véase Tabla 2).

Sin embargo, es posible observar la emergencia de un nuevo actor usuario de Twitter y Periscope para la difusión de la participación millenial, el cual superó el rango mínimo establecido (120 de 105 requeridos y 25 de 21 requeridos). Es decir que, el establecimiento de una agenda digital que contrarreste la influencia de la agenda tradicional emergería de las redes electrónicas dedicadas a la difusión de información sintética como en el caso de Twitter y la difusión de imágenes compartidas en tiempo real con cualquier internauta del mundo como es el caso de Periscope.

En contraste, dos redes digitales censuradas por su grado de exclusividad informativa al limitar el intercambio de mensajes con contactos como Facebook e Instagram parecen corroborar la hipótesis de simplicidad de que la sociedad civil no internauta es proclive a la influencia de los medios tradicionales, su establecimiento de agenda y los ejes como los temas difundidos al no ser capaces de generar un contenido, o bien, cuestionar los datos que en televisión, radio o prensa se diseminan.

Por consiguiente, las redes de Twitter y Periscope parecen evidenciar la hipótesis de complejidad al advertir que la libre difusión de información es un prerrequisito para la generación de contenidos y el establecimiento de una agenda digital, aunque centrada en la difusión de imágenes, más que de textos facilitadores de la reflexión ciudadana ante el poder estatal, institucional y mediático.

Es decir, los resultados alusivos a las redes informativas de Twitter y Periscope se aproximan al supuesto de que la sociedad civil está inserta en un contexto de imágenes y en tanto homo videns, los internautas activistas parecen anticipar un escenario en el que prevalece la difusión intensiva de imágenes que, aunque sean de desastres naturales y tragedias colectivas, son vistas como parte de una identidad nacional resiliente.

4. Discusión

El aporte del presente trabajo al estado de la cuestión radica en el establecimiento de un índice para medir la influencia de ciberusuarios en la sociedad civil a través de redes digitales como Facebook, Twitter, Periscope o Instagram, pero el tipo de selección de la muestra de fuentes informativas, así como la técnica para el procesamiento de los datos limitan los resultados a la muestra de estudio.

No obstante, es posible extender los hallazgos del estudio a partir de la técnica de minería de datos, la cual facilitaría el análisis de información, considerando la proximidad de los acontecimientos con respecto a la ubicación de los internautas, así como de los no cibernautas.

Respecto a los marcos teóricos, conceptuales y empíricos revisados en la literatura, los cuales enfocan su atención en el establecimiento de una agenda digital como resultado de un avance tecnológico en la conectividad y la portabilidad de los dispositivos, así como de las redes internautas, el presente trabajo ha demostrado que las redes difusoras de imágenes y textos breves indican un escenario complejo de procesamiento de gestión, producción y difusión de información más cercano a la edificación de una agenda digital en donde la sociedad civil ya no solo es asumida como resiliente y pasiva, sino como emprendedora e innovadora como eventualmente sería el caso de la participación millennial.

5. Conclusión

La participación millenial, indicada por la remoción de escombros, el recate de sobrevivientes, el acopio y la distribución de víveres, en su dimensión mediática, supone un escenario complejo de gestión, producción y difusión de imágenes en los que nuevos actores y sectores parecen emerger en Twitter y Periscope a la par del establecimiento de una agenda tradicional que centra su interés en la rectoría del Estado, la protección institucional y el enaltecimiento de profesionales del rescate. Se trata de un contexto en el que las diferencias entre gobernantes y gobernados, ante un evento sísmico, se dirimen en los medios tradicionales y digitales, a la vez que en ambos prevalece la gestión, producción y difusión intensiva de imágenes en las que resalta el liderazgo estatal o institucional frente a una movilización civil emergente cada vez más usuaria de las redes digitales, pero lejana a una reflexión crítica de los cambios que se están gestando y se avecinan en la medida en que los eventos de alto riesgo se intensifiquen en la Ciudad de México.

Nuevas líneas de investigación versarán sobre las diferencias entre los usuarios de redes digitales con respecto a las audiencias tradicionales de televisión, radio o prensa en contextos cada vez más inciertos y riesgosos como los sismos del 7S y 19S en la Ciudad de México. Tales estudios permitirán avanzar en el análisis y explicación de las diferencias y similitudes entre los actores y sectores públicos como privados ante eventos amenazantes, o bien, letales como los sismos.

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Cruz García Lirios

Cruz García Lirios

Realizó estudios de doctorado en
Psicología Social y Ambiental, Universidad
Nacional Autónoma de México. Profesor
de asignatura, Universidad Autónoma
del Estado de México, Unidad Académica
Profesional Huehuetoca. Correo institucional:
cgarcial213@profesor.uaemex.mx
Cruz García Lirios
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